Podemos y el doble filo del lazo chavista

El ascendente partido es acusado deimpulsar el modelo venezolano en España
David Román
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27 de febrero de 2015  

MADRID.-Hacia el final de su presidencia en Venezuela, Hugo Chávez le dijo a un profesor español que le "alegraba mucho" el movimiento encabezado por jóvenes que ocupó brevemente el centro de Madrid para protestar contra la corrupción y la austeridad impuesta por el gobierno. Lo que necesitaba la España en recesión, dijo, era que "una auténtica democracia" reemplazara su sistema "capitalista".

Su invitado, Juan Carlos Monedero, afirmó durante la charla que estaba completamente de acuerdo. Venezuela es un "refe-rente" de revolución socialista, le dijo a Chávez, y Europa está comenzando a ver su ejemplo.

Casi cuatro años más tarde, Chávez falleció y Venezuela está inmersa en un caos económico. Pero en España, un nuevo partido de extrema izquierda encabezado por Monedero y otros políticos ligados al movimiento chavista ha llegado a la cima de las encuestas de opinión a menos de un año de las elecciones nacionales, desafiando al establecimiento. La nueva agrupación, Podemos, propone expandir las facultades del Estado con algunas de las recetas que adoptó Chávez en Venezuela.

Los rivales han usado esos lazos para describir a Podemos como el fantasma de Chávez, advirtiendo que socavaría la democracia y la economía de España con un régimen de populismo autoritario. Los líderes del partido lo niegan y se describen a sí mismos como jóvenes insurgentes contra una "casta" consolidada de políticos corruptos que buscan su propio beneficio.

El ascenso de Podemos desde la periferia política tiene un paralelo con el de Syriza, una coalición de izquierda que superó a los partidos tradicionales de Grecia para ganar las elecciones nacionales en enero. Apelando a electores frustrados con el alto desempleo, ambos partidos rechazan las políticas que prevalecen en la zona euro y que requieren una dura austeridad económica para cumplir con las exigencias de los acreedores.

A fines del mes pasado, Podemos convocó a por lo menos 100.000 seguidores en Madrid, en la mayor manifestación con-tra la austeridad celebrada en años en España.

Los principales partidos gobernantes de Europa también son acosados desde la derecha. Agrupaciones nacionalistas y antiinmigración encabezaron encuestas recientes en Francia, Holanda y Austria, y están creciendo en el Reino Unido y otros países, en respuesta a preocupaciones sobre el terrorismo y la influencia del islam en sus sociedades.

Fundado hace un año, Podemos es encabezado por Monedero, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, politólogos con conocimientos tecnológicos que han aprovechado lo que quedaba de un movimiento popular espontáneo que surgió y se diluyó aquí en 2011 en medio de la crisis financiera. Los tres se desempeñaron como asesores del régimen chavista.

Si se mantienen las actuales tendencias de las encuestas, Podemos podría estar en una posición sólida para ensamblar una coalición de gobierno con partidos más pequeños tras las elecciones que se celebrarán a fin de año.

Sus líderes proponen una renegociación de la enorme deuda de España, mayores subsidios para los pobres, una semana laboral de 35 horas, prohibir a las empresas rentables realizar despidos, restaurar un sistema de salud completamente estatal y un mayor control del Estado sobre industrias estratégicas como la banca y los medios de comunicación.

El partido quiere desafiar la situación institucional que rige desde la transición a la democracia en España tras la muerte del general Francisco Franco en 1975.

La democracia española después de Franco no es ajena a los desafíos de la extrema izquierda. Pero esta vez la diferencia es que el reto sea aplaudido abiertamente por un gobierno extranjero.

El embajador de Venezuela en Madrid, Mario Isea, les dijo a legisladores de su país en noviembre que Podemos podía convertir a España en "un fuerte aliado de Venezuela" y "una plataforma de difusión" en Europa del chavismo, la ideología socialista y antiestadounidense propagada por Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro.

Los dos principales partidos que se han turnado al frente del gobierno desde 1982 marcan como señal de alerta la conexión de Podemos con Venezuela.

"Este tipo de partidos políticos, que se basan en la demagogia, en el populismo (...) son muy peligrosos para el sistema y para la democracia", dijo María Dolores de Cospedal, número dos del gobernante Partido Popular. Pedro Sánchez, líder del opositor Partido Socialista, desafió a los líderes de Podemos a "explicar si defienden el régimen de Chávez y de Venezuela".

En respuesta, Podemos ha dado marcha atrás con las declaraciones llenas de elogios hacia Venezuela que solían realizar y ahora minimiza su asociación con el país latinoamericano.

"No hay nada que traería de Venezuela a España… ¿Qué pueden enseñarnos que no tengamos?" dijo Monedero en una entrevista.

Luego de ser elegido como líder del partido en noviembre, Iglesias, de 36 años, afirmó que sus propuestas "serían aceptadas por cualquier socialdemocracia". Citó a Dinamarca como modelo y no mencionó a Venezuela, un país acosado por cierres de fábricas, escasez de alimentos y la inflación más alta del mundo.

Sin embargo, los principales dirigentes del partido están marcados por la ideología chavista. Durante años, defendieron la re-modelación autoritaria de Venezuela y la supresión de los medios opositores, adoptaron sus métodos de organización de base y se beneficiaron de su generosidad.

Monedero, de 52 años, principal vocero y número dos de Podemos, ha sido el más involucrado. Fue capacitado en Venezuela para impartir el chavismo en España, según William Izarra, quien ayudó a darle forma a esa ideología como confidente de Chávez. "Esta es una necesidad esencial de la revolución bolivariana, fomentar movimientos sociales internacionales que estén identificados plenamente con nosotros en contra del imperio", dijo Izarra en una entrevista.

Monedero conoció a Chávez en 2002. Llegó a Venezuela como un "turista revolucionario" deslumbrado por el presidente, afirmó Heinz Dieterich, un asesor alemán del régimen. "Se integró de pleno a la tribu de los intelectuales cortesanos". El político dividía su tiempo entre Madrid y Caracas y a menudo aparecía en la televisión estatal venezolana. Entre 2006 y 2009 trabajó para el centro de estudios Miranda, con sede en la capital venezolana, creado por el gobierno para asesorar a sus lí-deres. Monedero aseguró que le pagaron 425.000 euros extra por ayudar durante 2010 al régimen de Chávez y los gobiernos aliados de Bolivia, Ecuador y Nicaragua a desarrollar una propuesta para una moneda única latinoamericana.

Iglesias, un ex comunista que en 2012 calificó a Venezuela como "una de las democracias más saludables del mundo", estableció un lazo separado con el régimen. En 2008 se sumó a la junta del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS) de Madrid, que menciona al gobierno de Venezuela como fuente de más de 60% de sus ingresos entre 2004 y 2012. Errejón pasó a integrar la junta en 2013. Junto a Iglesias, quien afirmó que viajaban a Venezuela con frecuencia, se retiraron del directorio el año pasado luego de ser elegidos como miembros del Parlamento Europeo.

Los venezolanos que conocen a los fundadores de Podemos sostienen que les sorprenden los paralelos entre el ascenso del partido español y el de Chávez en los años 90. "Las similitudes entre el fin del sistema bipartidista en Venezuela en los años 90 y lo que ocurre ahora en España son escalofriantes", aseguró Roberto Giusti, un periodista venezolano y crítico del régimen.

Los miembros de base de Podemos rechazan la comparación y afirman que no se habla de Venezuela en las reuniones del partido ni en sus documentos.

Podemos podría perfilarse como un negociador capaz de aglutinar una mayoría gobernante con los socialistas y partidos de izquierda más pequeños, según Antonio Roldán, analista de la consultora de riesgo internacional Eurasia Group. La postura flexible de Podemos sobre la secesión de autonomías regionales, dijo, podría conseguir el apoyo de partidos nacionalistas en Cataluña y el País Vasco.

"Hay razones para creer que Podemos no va para abajo…", dijo. "Si se mantiene, se convertirá en la fuerza de referencia de la izquierda, capaz de pactar en muchas direcciones".

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