
Polémica en Tucumán por el tabaco transgénico
Está prohibido pero insisten en su cultivo
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- La idea de producir tabaco transgénico en esta provincia aún está latente, pese a que el gobierno nacional destruyó la totalidad de los 154.000 kilos de Burley 21, genéticamente modificado, que se produjeron el año último en Tucumán.
El presidente de la Unión de Tabacaleros de Tucumán (UTT), Raúl Barceló, denunció que el proyecto "Tabaco 2000" (transgénico) aún no se agotó y que sus promotores "intentan sembrar el caos en la provincia para destruir la producción tradicional, de manera que no quede otra opción que aceptar el tabaco modificado".
Las compañías tabacaleras que adquieren tabaco tradicional -Massalín Particulares y Nobleza Piccardo- se opusieron tenazmente a la convivencia de las dos producciones en un mismo territorio y amenazaron con suprimir las compras del producto natural mientras exista una sola planta de transgénico.
El proyecto "Tabaco 2000" entusiasmó en un principio a los productores y a los propios funcionarios del gobierno de la provincia porque establecía un cultivo en contraestación (a partir de enero), que permitiría un doble uso de la infraestructura existente en la actividad, mayores ingresos y un incremento de la mano de obra. La propuesta en ningún momento señalaba que se trataba de tabaco transgénico.
El sector tabacalero de Tucumán produce unos 9 millones de kilos anuales de tabaco Burley tradicional e involucra a unos 2000 productores.
El proyecto de tabaco de contraestación se desarrolló en el departamento de La Cocha, a 127 kilómetros al sur de esta capital. Pero antes de que concluyera la campaña, en mayo del año último, la UTT solicitó al entonces Instituto Nacional de Semillas (Inase) que analizara muestras de esta producción, ante la sospecha de que se trataba de material genéticamente modificado.
Muestras extraídas
El organismo ordenó una investigación, que se llevó a cabo en el INTA Castelar, y determinó que las muestras extraídas en diferentes fincas de Tucumán y de invernáculos de Salta provenían "de plantas genéticamente modificadas". La presidenta del Inase, Adelaida Harries, informó entonces que el organismo investigaba la posible vía de entrada y los responsables de la semilla o del material de propagación ingresado en el país, que dieron origen a esas plantaciones.
La resolución 452 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, de agosto del año último, dejó en claro que las empresas Tabatuc SRL, Hail & Cotton SRL y Plantines del Norte SRL están vinculadas con la introducción del material.
Por su parte, el coordinador del Programa de Reconversión Tabacalera de la Secretaría de Agricultura de la Nación, Facundo Echevhere, consideró que la gravedad del caso radicaba en que las semillas utilizadas habían sido introducidas "ilegalmente". Aseguró que se burlaron todos los sistemas de controles existentes, entre ellos los relacionados con la bioseguridad, y eso es una cuestión que perjudica al país". Es decir que el Gobierno no se opone a los cultivos genéticamente modificados sino a la violación de las normas existentes para la aprobación de cultivos.
Pese a la oposición de los 300 productores que plantaron el transgénico, el gobierno nacional determinó la incineración del mismo, la cual concluyó a principios de este año.
Según el presidente de la UTT, los impulsores del producto genéticamente modificado "quieren que Massalín y Nobleza Piccardo se vayan de Tucumán para que no quede otra alternativa que producir transgénico, ante el seguro caos social que se produciría en la provincia".






