Polémica por la estación de servicio que inauguró la Presidenta en Córdoba

La provincia dice que no tiene las habilitaciones necesarias y que intimó a la Nación y a YPF; un grupo de expertos sostiene que incumple normas de seguridad; para la empresa, está todo en regla
Gabriela Origlia
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17 de junio de 2015  

CÓRDOBA.- Crecen la polémica y los cuestionamientos en torno a la megaestación de servicio de YPF en la autopista Córdoba-Rosario (frente a la localidad de Leones) que la presidenta Cristina Kirchner inauguró ayer por cadena nacional. A los planteos de un grupo de ingenieros expertos en seguridad vial ayer se sumó el ministro de Agua, Ambiente y Servicios Públicos de Córdoba, Fabián López, quien dijo LA NACION que la petrolera no pidió autorización para hacer la obra.

La estación de servicio -que incluye un área comercial y es la más grande del país- costó, según el CEO de YPF, Miguel Galuccio, $ 300 millones. El presupuesto original era de $ 70 millones. López indicó que ya intimó a la Nación, a la petrolera y a la constructora por incumplir la normativa ambiental provincial. No desestimó avanzar con otras medidas legales.

Voceros de la compañía aseguraron a LA NACION que la estación de servicio cuenta con las habilitaciones nacionales y municipales correspondientes y que el permiso ambiental que otorga la provincia está en trámite. Sostuvieron que la empresa está dentro de los plazos para presentar la documentación.

La polémica lleva años, ya que cuatro ingenieros elaboraron un informe crítico para presentar en el Congreso Argentino de Vialidad y Tránsito que se hizo en Córdoba en 2012. Plantearon que violaba las normas nacionales de tránsito y que la construcción tiene desperfectos que terminarán provocando accidentes.

En diálogo con LA NACION, uno de los integrantes, Gustavo Sierra -ingeniero experto en seguridad vial y ex funcionario de Vialidad Nacional- subrayó que la investigación que hicieron tiene un perfil técnico y el objetivo de "salvar vidas". No duda de la necesidad de la estación, pero dice que fue "peligroso reemplazar la recta original [de la ruta] por una chicana con dos curvas a cada lado".

Vialidad Nacional nunca les respondió un cuestionario con todos los datos y tareas que se debían realizar y que -según dicen, les constaba- no se habían hecho. Para Sierra, los $ 300 millones en que Galuccio tasó la obra es "una exorbitancia para lo que se obtuvo". El contrato original, del 15 de abril de 2010, señalaba que la explotación comercial incluiría estación de servicio, hotel, restaurante, shopping y ciber. "Creemos que para algo sirvió nuestra prédica porque, al menos, acotaron el proyecto", apuntó.

Calificó el área de servicio plantada en el medio de la autopista como "un elefante blanco; en ningún lugar del mundo es así por razones de seguridad; siempre van a los costados". Explicó que no se puede introducir una chicana en una autopista en la que los vehículos vienen a 130 km/h y deben bajar a 90, ya que "ese salto de velocidad es la causa principal de despistes". La consultora rosarina que diseñó el proyecto original estableció la inclinación correcta, pero en la ejecución no se respetó y eso modifica las condiciones de seguridad, argumentó Sierra.

El experto también observó que la barrera construida incumple con las normas internacionales que establecen seis categorías en función del tipo de camino, vehículo, velocidad y ángulo de impacto. Para la autopista corresponde la 6 (camiones y semirremolques). Se hizo la 4, con una altura de 80 centímetros. "Como no alcanzaba, se elevó la altura, pero no hay constancia de que se cambiara el resto (nivel de resistencia, inclinación, etc.) -dijo Sierra-. Hay un híbrido que no fue probado en ninguna parte del mundo, y si hay un choque el auto termina debajo de una superficie donde hay tanques de combustible".

Otro aspecto que, según los expertos, contribuye a la inseguridad es que no escurrirá bien el agua de lluvia (argumentan que la pendiente transversal no respeta el mínimo de inclinación aconsejado, de 2%), por lo que se producirá el denominado "fenómeno de hidroplaneo", que implica que con una película de tres milímetros de agua se impide el contacto entre los neumáticos y la superficie y el auto empieza a planear. Sierra indicó que la autopista Córdoba-Rosario ya registra ese inconveniente a la altura de Cañada de Gómez, en Santa Fe.

"Se terminará apelando al recurso de bajar los límites de velocidad para tapar los problemas existentes y, de esa manera, se transfiere la responsabilidad al conductor -sintetizó el especialista-. Había tiempo de corregir y prevenir y no se escucharon las advertencias."

Respecto de los pasos que seguirá el gobierno de Córdoba, López sostuvo que están estudiando los pasos legales y que la Policía Ambiental "va a tomar la decisión que corresponda en función de si presentan o no algún elemento de avance".

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