
Por Moreno, los bonos ya se hundieron entre 3 y 6%
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Las renacidas turbulencias financieras internacionales (ver además Págs. 4 y 6) y el creciente malestar que genera la manipulación de los datos de inflación local provocaron ayer otra abrupta caída de los títulos públicos argentinos, especialmente los emitidos en pesos y con su capital indexado, que volvieron a registrar bajas de hasta un 2 por ciento.
El retroceso de este tipo de bonos, que en 2007 habían perdido hasta un 30% de su valor de mercado por la decisión del Gobierno de subestimar la inflación y de justificar una poco transparente intervención en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), se repite desde que los inversores tomaron nota del avance de lo que dan en llamar el "índice Moreno".
Se trata de una readecuación del ya adulterado índice de precios al consumidor (IPC), alentada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y que le permitiría al Gobierno oficializar un método de medición inflacionaria que le asegurará cifras bajas. Se prevé que esto quitará más valor a los bonos, ya fuertemente depreciados.
Paradojas
El IPC es clave para el ajuste de los títulos públicos, ya que alrededor del 40 por ciento de la deuda pública argentina está emitida en pesos, pero con capital ajustado por inflación.
Lo paradójico es que esa cláusula había sido diseñada para proteger el valor de esos activos, muchos de los cuales son entregados como pago por el Estado a quienes les ganaron juicios, es decir, no fueron elegidos por algunos de sus tenedores.
Ayer, por ejemplo, entre los títulos en pesos que ajustan su capital por el coeficiente CER (que replica la evolución de la inflación), el Discount en pesos perdió 1,55%; el Par, 1% y el Bogar 2018, 1,65%, mientras que los Bonos de Consolidación (Bocon) PR12, PR13 y PRE9 cedieron 1,92, 1,47 y 1,19%, respectivamente.
De esta manera, estos activos financieros registraron pérdidas que van del 3 al 6 por ciento en apenas tres jornadas de negocios, un monto que gana dimensión cuando se observa que ya se negociaban, en muchos casos, a valores irrisorios, como muestra la paridad de apenas 28% a la que cotiza el Par en pesos, nivel que lo coloca en igualdad de condiciones (a juicio del mercado) con un bono impago.




