Preocupación por el impacto en los empleados informales

Los sindicatos piden medidas para compensar el freno de la actividad económica en ese segmento
Gabriela Origlia
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18 de marzo de 2020  

CÓRDOBA.- En la Argentina la mitad de los hogares tienen como jefe a un trabajador informal o cuentapropista, segmento que además coincide con altos índices de pobreza. Hasta el momento, las medidas económicas tomadas por el Gobierno por la pandemia del Convid-19 apuntan principalmente a los empleados del Estado, seguidos por los privados en relación de dependencia. En los sindicatos con fuertes bolsones de informalidad hay mucha preocupación por la situación, porque ya hay gente que no cobra por no trabajar y temen que la tendencia se profundice y están planteándoselo a los funcionarios. Esperan anuncios a la brevedad.

El freno a la mayor parte de las actividades para evitar la expansión del virus profundizará la recesión que ya arrastra la economía. Hay quienes plantean hasta dónde se puede seguir avanzando sin generar un drama mayor.

Según el Indec, el 55% de los hogares tiene como jefe a un empleado en relación de dependencia registrado, de los cuales el 16% es pobre; el 22% tiene como líder a un asalariado no registrado y de ese global, 43% son pobres y 23% es comandado por un cuentapropista y el 35% son pobres.

LA NACION consultó al Ministerio de Trabajo sobre si se analizan medidas para estos segmentos de alta informalidad. "Se insta al sector privado a cumplir las normas emanadas por el Ejecutivo para los públicos -afirma una fuente-. Es imposible e inviable obligar a las empresas privadas a tomar algunas decisiones y se insiste en que adopten medidas de cuidado de su gente. El trabajo no registrado no puede ser objeto de legislación alguna". Agrega que podría haber algunas decisiones que lo abarquen de manera indirecta al quedar afectado por la falta de actividad diaria.

Sonia Kopprio, secretaria general del sindicato del personal del servicio doméstico, plantea que hay muchas consultas por la preocupación tanto por lo económico como por la seguridad: "Esperamos alguna decisión de las autoridades porque hay quienes van por hora y no lo están haciendo y si no llevan plata a su casa no van a tener para vivir". Por unas cuatro horas diarias, cobran entre $600 y $800. Del millón de empleadas domésticas, estima que cerca de la mitad está en negro pese a las campañas de formalización. "Además, muchas tienen más de 60 años y enfermedades de base", dijo.

Desde el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Construcción y afines (Sitraic), Víctor Grossi indica que en los últimos días hicieron inspecciones de seguridad e higiene: "Es primordial ahora ese aspecto, pero estamos muy inquietos y esperando medidas porque la gente que no trabaja no cobra. La mitad de los 350.000 obreros está informal y el sector ha caído muchísimo, con la obra pública paralizada y la privada apenas moviéndose".

En la delegación cordobesa de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), Néstor Chavarría considera que "urgen" medidas para los trabajadores informales y para los cuentapropistas. Asegura que lo conversaron con el secretario nacional, Gerardo Martínez.

"Estábamos por presentar un cuadro de situación, buscar alternativas, pedir mejoras y ahora estamos viendo cómo hará para llegar a comer el que no puede trabajar. Una señora en un quiosco me decía 'sino vengo, el intendente no me va a perdonar los impuestos'. Un muchacho de los nuestros, que es remisero por la tarde, lo sigue haciendo porque tiene cuatro hijos y, si no, no comen", insistió Chavarría.

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