
Prepagas: advierten retraso en las cuotas
Las grandes compañías negocian con el Gobierno, pero señalan que los aumentos de precios serán inevitables
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Tras presentarle un informe en el que señalan que las cuotas están retrasadas "entre un 17 y un 22%" respecto de los costos que implica brindar los servicios de salud, las grandes empresas de medicina prepaga acordaron con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, tomarse el mes de septiembre para negociar posibles medidas que podrían atenuar el incremento de precios que afectará a los asociados en los próximos meses.
Sin embargo, según fuentes del sector, está claro que la consecuencia de cualquier política favorable a sus intereses sería sólo un alivio, que no evitaría el encarecimiento de los planes. Los aumentos podrían llegar, según los casos y al igual que el año último, entre diciembre y enero, aunque el Gobierno intentaría impedir que sean en lo que queda de este año, para evitar alguna incidencia en el índice de inflación. El último ajuste que aplicaron las grandes firmas -del 14% en promedio- fue entre el último mes de 2005 y el primero de este año.
Según comentó a LA NACION Federico Díaz Mathé, director ejecutivo de la Cámara de Instituciones Médico Asistenciales de la República Argentina (Cimara), existen varias causas por las que las empresas evalúan aplicar aumentos. Entre ellas, citó el retraso que tienen los honorarios pagados a los prestadores y el próximo incremento de los salarios de los trabajadores de las clínicas.
El sindicato de la sanidad está reclamando un alza del 19% y, según la marcha de las negociaciones, el ajuste se aplicaría desde noviembre. "Hay un diálogo fluido (con los funcionarios) en el que se analiza" la justificación de los aumentos, afirmó el directivo de la cámara que integran, entre otras compañías Medicus, Swiss Medical, Omint, Consolidar y Medifé. Días atrás, el presidente de Galeno, otra de las firmas líderes -que integra otra entidad empresaria- dijo a LA NACION que en su caso se aplicará un ajuste en enero, de entre un 10 y un 15 por ciento.
Según Díaz Mathé, lo que ocurrirá finalmente con el movimiento de las cuotas dependerá de cada empresa y de cómo el Gobierno ayude al sector.
La semana última, el anuncio de algunas entidades -por lo general pequeñas- de que irían a aplicar incrementos en los precios, provocó una reacción del Gobierno, que envió inspectores a algunas compañías para persuadirlas de dar marcha atrás con la decisión. Además, se advirtió sobre la posibilidad de aplicar la ley de abastecimiento, que prevé multas para las empresas en casos de incumplimientos en los contratos comerciales.
Para ajustar sus cuotas, las prepagas deben notificar a sus afiliados con al menos 60 días de anticipación. Por eso, como las compañías líderes se comprometieron a no anunciar las subas en septiembre, estarían garantizando que al menos hasta diciembre no llegarán los incrementos.
Las actuales negociaciones, en rigor, no se realizan en forma corporativa sino desde cada compañía en particular, según afirmó Díaz Mathé. "Es de una enorme complejidad el sistema; la salud no puede tener un precio congelado en ningún lugar del mundo", agregó.
Entre las medidas que están en análisis, hay una que podría tener un efecto directo en los afiliados: las prepagas reclaman mayor flexibilidad para poder cobrar copagos (adicionales por consultas o prácticas), que están regulados y con montos no actualizados.
Medidas tributarias
Las otras posibles medidas son de carácter tributario: el sector de la salud reclama la exención del impuesto al cheque (ya prometida para las obras sociales) y la posibilidad de tomar el IVA a cuenta de otros pagos al fisco. Por ahora, la actividad está "protegida" por la ley de emergencia sanitaria, que impide ejecuciones por parte de la AFIP para cobrar deudas impositivas. Se estima que los sanatorios -muchos de los cuales se quejan, en rigor, por la falta de ajustes de aranceles por parte de las prepagas y las obras sociales- acumulan obligaciones por alrededor de 700 millones de pesos, por impuestos y cargas sociales de sus empleados.
Al insistir en que hay necesidad de acercar los precios a los costos, Díaz Mathé afirmó que cada vez que se aumentan las cuotas se va gente joven y sana, lo que incrementa el riesgo médico. "No es que las empresas quieran aumentar", insistió.
El directivo argumentó también que, desde la salida de la convertibilidad (el sector salud es altamente dependiente del dólar, por trabajar con muchos insumos importados), la recaudación de las obras sociales se elevó en un 100%, mientras que las cuotas de las prepagas se ajustaron un 55% en promedio.
Además, señaló que Cimara promueve la aprobación de una ley que regule el sector -el tema está en estudio en la Superintendencia de Servicios de Salud-, que aclare, entre otros puntos, cuáles son las prestaciones por otorgar.
80%
Es la proporción del gasto que se deriva a las prestaciones médicas, según las propias compañías
3,2
Son los millones de beneficiarios que tiene la medicina prepaga; más de la mitad está en planes corporativos




