
Primero el Mercosur, después el Nafta
Lejos: las cancillerías argentina y brasileña desautorizaron una versión sobre el inminente ingreso de la Argentina en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por un acuerdo Menem-Clinton.
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El vicecanciller Andrés Cisneros dijo ayer que está previsto que para el año 2005 toda América debería ser una zona de libre comercio, pero rechazó que existan negociaciones de nuestro país para incorporarse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta), como señalaba una versión publicada por el matutino Ambito Financiero.
"El ingreso individual de la Argentina no está en nuestros planes", agregó Cisneros en declaraciones a La Nación.
Según la versión, la Argentina entraría en el Nafta en forma directa como resultado de un arreglo entre los presidentes Carlos Menem y William Clinton, y que al acuerdo luego se agregaría el Mercosur.
"En términos de integración la Argentina habla desde el Mercosur y no desde una posición individual", destacó Cisneros. El funcionario declaró no tener idea de quién lanzó la versión sobre gestiones para pertenecer a aquel espacio geográfico, aunque estimó que podría provenir de sectores que nunca creyeron en el Mercosur "que junto con la Unión Europa son los grupos de países que pueden exhibir los mayores logros".
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Campbell, compartió la sorpresa con Cisneros sobre la especie, y al igual que aquél remarcó que la Argentina sólo podría gestionar su ingreso en el Nafta como parte de una actitud conjunta del "cuatro más uno", es decir del Mercosur más Chile.
En coincidencia con la posición argentina, el canciller brasileño, Luiz Felipe Lampreia, afirmó en San Pablo que aún no están dadas las condiciones para iniciar el proceso de integración hemisférica en el contexto de la proyectada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Lampreia, al hablar en la Cámara Americana de Comercio, dijo que "no se concibe un sistema de integración" en el que las economías latinoamericanas se abran totalmente mientras los Estados Unidos y Canadá mantienen mecanismos proteccionistas en sectores como acero, calzados y jugo de naranja.
Un condicionamiento para el ingreso latinoamericano al Nafta es la demora del Congreso de los EE. UU. para aprobar una propuesta de "fast track" (vía rápida) para que economías estables, como la chilena, se sumen al tratado norteamericano.
Niegan en Brasil una posible devaluación
El Ministro de Hacienda brasileño, Pedro Malán, negó que Brasil esté proyectando devaluar su moneda debido a los resultados negativos de la balanza comercial de octubre, que arrojaron un déficit de U$S 1308 millones. Para el ministro, el déficit comercial de la balanza en el último mes -el más alto en la historia de Brasil- no significa una tendencia y por lo tanto no se pueden hacer proyecciones con base en él.
Más categórico aún fue el director de Asuntos Internacionales del Banco Central, Gustavo Franco, que sentenció que "si el cambio no siguió a la inflación cuando estaba más alta, ahora no la va a seguir", descartando la posibilidad de que el gobierno haga una devaluación para incentivar las exportaciones brasileñas que no han cumplido las expectativas.
Al final de la última semana, el Gobierno brasileño reveló que las exportaciones en octubre llegaron a U$S 4188 millones, en tanto que las importaciones batieron el récord de U$S 496 millones. Con todo esto, el balance para lo que va del año es un déficit cercano a los U$S 3000 millones, diferente del proyectado por el equipo económico que había llegado a mencionar la probabilidad de que se obtuviera un superávit en las cuentas comerciales.
Para el equipo económico una devaluación del real sería la peor alternativa debido a que la estabilidad de la economía no está suficientemente consolidada y se corre el riesgo de producir nuevamente una indexación de los precios. De otro lado, un ataque especulativo también es visto como posibilidad lejana, dado el tamaño de las reservas.
Frente a la encrucijada, el gobierno resolvió recurrir a medidas de carácter local para incentivar las exportaciones y tratar de revertir el cuadro. La primera de ellas es el aumento del arancel de importación de autopartes del 2,4% al 4,8%. Además las tarifas de materias primas e insumos para automóviles que estaban en 2% subieron al 3,6%. La otra opción es el enfriamiento de la economía. Las medidas serían el aumento de intereses y restricción del crédito. Pero hay un elemento por considerar: las medidas no pueden ser tan extremas que creen un clima desfavorable a la enmienda que en el Congreso busca permitir al presidente Cardoso postularse para un nuevo mandato.
Cualquier estornudo en Brasil puede producir una gripe en la Argentina y si bien una devaluación es difícil que afecte a las exportaciones, el enfriamiento de la economía puede traer consecuencias como la disminución de importaciones que viene creciendo a un ritmo espectacular.





