¿Quién dijo que todo está perdido?

Gastón Podestá
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27 de mayo de 2018  

Al compás del cambio tecnológico, los empleos se destruyen y se renuevan a una velocidad nunca vista anteriormente. El gran desafío que esto trae es lograr que nazcan más puestos de trabajo de los que mueren, que quienes ocupen esos nuevos empleos estén preparados para desempeñarlos adecuadamente y que esos empleos sean de mejor calidad.

La máquina viene reemplazando y complementando el trabajo del hombre desde hace mucho tiempo. Lo que ha cambiado significativamente es que en el pasado solo se sustituía el trabajo manual a través de la automatización, pero hoy se comienza a reemplazar el trabajo intelectual con la inteligencia artificial.

El otro elemento distintivo de hoy es la velocidad a la que este cambio está ocurriendo: pasó a ser en meses en lugar de años y en años en lugar de décadas. Esto nos genera la necesidad de interpretar mucho más rápidamente lo que está pasando y tomar acción inmediata, a veces sin tener absoluta claridad de lo que vendrá.

Este escenario parecería ser apocalíptico, pero no todo está perdido. De acuerdo con un estudio realizado por Accenture llamado "Reworking the Revolution " ("Retrabajando la Revolución"), tenemos que pasar inevitablemente por tres etapas para prepararnos para lo que viene: reimaginarnos el trabajo del futuro y hacer un planeamiento adecuado de las fuerzas de trabajo necesarias para lo nuevo; redireccionar las fuerzas de trabajo hacia áreas de creación de valor e innovación que mejoren la calidad de los empleos; y, por último, y no menos importante, recapacitar a la fuerza laboral para trabajar en conjunto con la nueva robótica y la inteligencia artificial de manera complementaria y no competitiva.

Muchos trabajos no desaparecerán per se, sino que se transformarán. La persona y la máquina se complementarán para lograr mejores resultados y mayor productividad, ese es el desafío que se presenta.

Dentro de las transformaciones que creemos que ocurrirán se encuentra el cambio de roles operacionales en roles de contenido; de roles que requieren capacidades muy específicas a roles que requieren capacidades multidisciplinarias; de roles muy acotados y repetitivos a roles más creativos.

Hoy nos cuesta visualizar cuáles serán esos nuevos roles. El trabajo de un community manager o de un experto en drones para filmación eran roles inimaginables hace 10 años. Sin embargo, hoy a todos nos suenan. Eran puestos de trabajo inexistentes con habilidades desconocidas. Y como estos dos ejemplos hay tantos otros y aquellos que vendrán y que todavía no conocemos ni imaginamos, pero que sin duda aparecerán.

Por eso, ¿quién dijo que todo está perdido? Creo que lo que nos está pasando puede ser una crisis o una oportunidad conforme a cómo accionemos. Precisamos empezar a tener una mirada holística e inclusiva de todos los actores sociales que nos permita prepararnos para lo que viene, me corrijo, para prepararnos para lo que ya llegó.

Director global geográfico de Recursos Humanos de Accenture

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