Quiero ser "tuit-star": consejos de la economía para brillar en las redes sociales

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22 de febrero de 2015  

Tener hijos marca un antes y un después en la vida en muchos aspectos, y también en la producción de contenidos de temática económica. En el caso de Luciano Cohan, de 32 años, con una nena de tres y un bebe que nació en diciembre, la bisagra lo hizo pasar de argumentar con textos más largos en su blog Economista Serial Crónico a tuitear ideas en menos de 140 caracteres, que demandan menos tiempo, a menudo se viralizan y terminan en los medios. Ambas estrategias le redituaron: gracias a su blog conoció a Eduardo Levy Yeyati, que lo contrató para su consultora Elypsis, donde en la actualidad es economista jefe. Con los tuits se mantiene en la discusión y logra informarse más rápido que por otros medios.

Para Lucas Llach, con casi 30.000 seguidores, "Twitter es bueno para cualquiera, pero tiene varios beneficios específicos para los economistas: es ideal para postear gráficos; es muy útil para buscar corresponsales de otros países cuando está pasando algo -ahora sigo de cerca a un par de economistas españoles y griegos-, y a diferencia de otras profesiones, se pueden poner argumentos en fórmulas, tipo «sube M, sube P», ideal para 140 caracteres.

A Lucio Castro, de Cippec, la red social le posibilita "difundir en forma rápida ideas, conceptos y opiniones entre otros actores de la vida pública, en particular entre periodistas, expertos y políticos". En un intercambio de chat con LA NACION, Castro cita a un tuitero célebre, Ford Vox: "Twitter es un mercado de ideas con economía de palabras". Pocos minutos antes, el economista de la ONG de políticas públicas posteó en la red social un documento de Justin Wolfers, un economista estadounidense de moda al que le pidieron una disertación sobre "Los economistas y Twitter" para un congreso. Wolfers abrió la discusión en la Red y surgieron recomendaciones muy interesantes para la profesión. Son las siguientes:

Señales: para Alex Tabarrok, socio de Tyler Cowen en el muy exitoso sitio Marginal Revolution, "como los precios, Twitter es un sistema económico que sirve para señalizar información de valor. También, obviamente, vemos burbujas y cascadas".

Relevancia: para varios profesores de economía, la red social muestra distintos beneficios en la vida académica. Genera intercambios con los alumnos, los compromete, hace que trabajos y conclusiones se vuelvan relevantes -y no junten polvo en una biblioteca-, o lleguen a una audiencia que no lee las revistas especializadas (políticos, gerentes de empresas, público en general).

Acceso directo: la red social también elimina intermediarios y permite dialogar con actores reconocidos en forma meritocrática -si la conversación es interesante-, según destacaron algunos de quienes participaron en la discusión abierta por Wolfers. Para Johan Fourie, "Twitter es una forma muy efectiva de conectar a académicos que están geográficamente aislados con lo último de lo último en materia de investigaciones".

Taller de escritura: en el ida y vuelta también se destacó que la habituación a Twitter promueve, en estudiantes de economía, habilidades de escritura y de comunicación que habitualmente no se enseñan en la facultad. Es una herramienta barata -sólo cuesta tiempo- de marketing personal, que permite interactuar en forma más efectiva con el mercado de trabajo potencial (como le sucedió a Cohan con su blog).

Manda lo visual: es un consejo generalizado para cualquier disciplina: en Twitter rinde postear fotos e imágenes; las chances de retuiteo suben con esta estrategia. La diferencia es que aquí se da un argumento económico: las imágenes "cuestan barato" en este mercado de palabras, ya que equivalen apenas a 20 caracteres, una ganga si se considera que con ello las probabilidades de retuiteos crecen mucho más que un séptimo.

Poco espacio para lo complejo

En el "lado B" de esta red social, los consultados para este artículo coinciden en que hay ciertos temas complejos que resultan casi imposibles de debatir en el formato de 140 caracteres. "Es un arma de doble filo, porque dificulta las discusiones de política en profundidad y favorece las opiniones extremas, sin matices", apunta Castro.

"Yo lo uso para difundir contenidos propios y ajenos, y me abstengo de polemizar en 140 caracteres en campos que requieren más espacio", cuenta Levy Yeyati, quien en una entrevista con Enfoques, meses atrás, plateó que "hay que respetar la complejidad de los temas". "Pero me parece que estoy lejos del modelo tuitero hard core, a mi juicio un poco endogámico", agrega.

Tras su presentación, Wolfers subió la apuesta con un artículo en el blog The Up Shot, bajo el paraguas de The New York Times, donde analizó el protagonismo creciente de los economistas en las notas de los principales medios de los EE.UU. y en las discusiones en el Congreso de ese país. En particular, Wolfers dejó en una posición incómoda a los sociólogos: la palabra "economista" aparece tres veces más que "sociólogo/a" en notas del diario, y en las discusiones en el Congreso lo superan 20 a 1.

La reacción de los sociólogos no se hizo esperar. Una de las contraargumentaciones que se dio es que, mientras que es frecuente que tanto a los académicos como a los consultores o funcionarios de la disciplina de Adam Smith y John Maynard Keynes se los presente en artículos periodísticos como "economistas", no sucede lo mismo con los sociólogos: sólo se los nombra así en referencias académicas, pero se los suele identificar como expertos en un determinado tema, encuestadores, demógrafos, investigadores, etc.

Cuando las discusiones se complejizan, varios econo-tuiteros vuelven al formato blog o a textos más largos. Lucas Llach recurrió a una carta de varias páginas -que linkeó en Twitter- para argumentar en la polémica que mantuvo con investigadores del Conicet y funcionarios sobre una propuesta de correr guanacos hasta que se mueran de cansancio.

Aunque se coloca a sí mismo en el pelotón de los "optimistas" con respecto a sus colegas para las proyecciones 2015 y 2016 -cree que el manejo de las reservas que se hizo despeja posibilidades de un empeoramiento marcado de la coyuntura este año y que en términos de desaceleración del nivel de actividad "lo peor ya pasó"-, Cohan no deja de destacar que en varios rubros de la producción las variables hoy son similares (y en algunas incluso retrocedieron) con respecto a 2010, con lo cual hubo un quinquenio perdido en nivel de actividad. Su jefe, Levy Yeyati, tuiteó días atrás que "uno de los costos que generan los pronosticadores seriales de crisis es que el Gobierno exhiba como un triunfo este escenario de estanflación".

En la charla con LA NACION, Cohan se cruza y saluda a otro economista tuitero, pasante del Mossad, de 35 años, ex UBA y TNT, que prefiere mantenerse en el anonimato. "Voy a elaborar esta idea del quinquenio perdido en mi blog", cuenta Cohan, tranquilo, cuando sus hijos chicos y sus obligaciones laborales lo dejen. Y, claro, inmediatamente va a tuitear el link.

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