
Rechazo a la idea de estatizar deudas
Los economistas se oponen a la propuesta efectuada en tal sentido por Franco Macri; recuerdan la mala experiencia de 1982
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"Si gano es mío. Si pierdo es tuyo." La actitud de Francisco Macri de manifestar su deseo de que el Estado tome a su cargo las deudas de las empresas privadas despertó entre los economistas una opinión que bien podría sintetizar la frase que encabeza este párrafo.
Sin embargo, referentes de grandes empresas nacionales tomaron dos actitudes al ser consultados por LA NACION. Pidieron no ser mencionados y se mostraron en favor de que -más allá de propuesta radical del titular del grupo Socma- se instale el debate sobre la necesidad de una salida al ahogo financiero empresarial. En declaraciones radiales, Macri dijo ayer que "Cavallo debe analizar una medida para estatizar la deuda privada". Y justificó su pedido al decir que la reactivación no llegará mientras el sector privado siga soportando altas tasas de interés y gobiernos ineficientes. Además, aclaró que su pedido no implica una estatización indiscriminada de los pasivos, sino que, a su criterio, deberían verse beneficiadas las firmas que generen empleo y cumplan un papel reactivante en la economía.
Según un informe del Banco Río, las empresas privadas tienen obligaciones negociables (ON) por US$ 23.649 millones. A esa cifra habría que sumar -en la proporción en que no se superpongan las variables- préstamos bancarios por más de US$ 26.000 millones, según datos aportados por la Fundación Capital. Se estima, en síntesis, que la actual deuda de los actores del sector privado asciende a US$ 40.000 millones.
"Me parece un despropósito", opinó el ex ministro de Economía Roberto Alemann, que relacionó las declaraciones de Macri con la operatoria de "seguros de cambio" de 1982, que llevó a que el Estado pagara deudas privadas con el exterior por US$ 17.000 millones (ver aparte).
Alemann, de todas formas, no desconoció el problema del alto costo de financiamiento y acusó de la situación a un Estado que gasta mucho y recauda poco.
"La solución es bajar el gasto público; hay que ver casos como el de Chile, que logró ser solvente. E incluso provincias como San Luis, que ordenó las cuentas públicas", destacó el economista.
El analista del Banco Río Marcos Devoto puntualizó que, en lo que falta del año, los vencimientos de ON de las firmas privadas llegan a US$ 1200 millones y serán de US$ 6584 en 2002. Si se piensa que el principal desvelo del Gobierno en este momento es bajar el costo de la deuda pública por lo menos US$ 1600 millones para el período, no hay dudas de que a buen puerto va Macri por leña...
"Una empresa que está mal le pide a otra que está peor. Pedirle a un pobre no tiene sentido", evaluó Carlos Pérez, de la Fundación Capital.
Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), sostuvo que los dichos del empresario retrotraen a los 80, "cuando la Argentina vivió el jubileo de la estatización de la deuda, por decisión de quien hoy es ministro", en referencia a Domingo Cavallo.
Artana coincidió con Alemann en la urgencia de que haya un ajuste que definitivamente ponga las cuentas públicas en equilibrio.
Desde el empresariado parece haber una mirada contemplativa hacia las declaraciones de Macri, titular de la empresa concesionaria del Correo Argentino, que meses atrás dejó de pagar el canon al Estado y luego pidió su concurso de acreedores.
"El comentario parece de otra época, pero más allá de lo que puede parecer un exabrupto, lo cierto es que acá no hay posibilidad de competir. Y esto puede ser un llamado de atención para instalar el tema", advirtió un directivo del sector privado, que agregó que "sistemáticamente, se destruyó el aparato productivo. ¿No será hora de reconstruirlo...?"
Cómo fue el mecanismo en 1982
En 1981, el Banco Central dispuso un mecanismo de cobertura para las empresas que tomaban créditos en el exterior, principalmente para la compra de maquinarias.
La entidad vendió a las firmas deudoras un seguro de cambio por el que garantizaba la cotización de las divisas a determinada fecha, asociando así al Estado al pago de la deuda, a cambio de abonar una prima. "Al principio, Cavallo como presidente del banco, dispuso una prima bastante alta, pero cuando él se fue y llegó González del Solar, el precio bajó", dijo Alemann.
La consecuencia fue un desastre para el Estado, que terminó sustituyendo en los hechos al deudor, ofreciendo al acreedor nuevos plazos para los pagos. De esta manera, con una operatoria que intentó poner a resguardo a las empresas de los efectos de la política monetaria, se concretó la recordada estatización de deudas privadas de más de US$ 17.000 millones con acreedores externos.
"Eso enriqueció a las empresas a costa de los obreros", sintetizó Alemann, al recordar el hecho.
El ex ministro de Economía evocó que, en 1982, también se dispuso que se efectuaran préstamos a 7 años con una tasa de 5% mensual. Como luego llegaron los años de alta inflación, en el plazo fijado se licuaron todas las deudas de los privados.





