Roemmers está a punto de quedarse con Labinca
El laboratorio, el primero del mercado local, firmó un acuerdo para la compra de la firma de la familia Brandes
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Roemmers quiere estrenar el año con una compra. El laboratorio, líder del mercado local, tiene en la mano un acuerdo de intención para la adquisición de Labinca, propiedad de la familia Brandes.
Aunque en las dos compañías se niegan a hablar oficialmente de la operación, fuentes seguras dijeron a La Nación que el traspaso rondaría los 53 millones de pesos y que podría cerrarse antes de fin de mes, ya que la fecha de vencimiento del documento fue fijada para el 31 del actual.
En estos momentos, la negociación está en la etapa del due-dilligence o auditoría, que permitirá a los directivos de Roemmers conocer a fondo a situación patrimonial y financiera de la empresa. "Estamos confiados en que la operación se va a cerrar", deslizaron en Labinca.
El laboratorio de los Brandes fue uno de los más importantes del país, pero desde hace diez años las peleas familiares complicaron la marcha del negocio. Sin embargo, la compañía sigue siendo atractiva porque cuenta con una estructura sólida y una cartera de marcas reconocidas en el mercado.
En Roemmers juran que sus planes son quedarse con sólo un 28% de Labinca, y que canalizarán la operación por medio de una de sus compañías, Investi Farma, creada para el desarrollo de nuevos productos. "El 72 por ciento restante será adquirido por un grupo de fondos de inversión del exterior", aseguró una fuente del laboratorio, aunque se negó a identificar a los posibles socios.
En Labinca confirmaron punto por punto la versión de Roemmers. Sin embargo, en el sector expresaron sus serias dudas.
"Si yo fuera Roemmers, que factura 240 millones de pesos por año, no me quedaría con una participación minoritaria en una empresa chica, dijo el directivo de un importante laboratorio local. Me quedaría con todo el paquete o, como mínimo, con el control de la firma."
Otro empresario del sector dio datos más precisos. "Como la operación se cerrará con un plazo de pago de tres años, la garantía real para el saldo de la deuda la puso el propio Alberto Roemmers, uno de los dueños de la compañía", aseguró.
Otro en carrera
En la puja por Labinca participó otra familia, los Argüelles, dueños de Sidus. "Estaban muy interesados y pelearon cuerpo a cuerpo con Roemmers hasta último momento", aseguraron en el mercado.
Más allá de la concentración que se está produciendo en el sector, con la compra de laboratorios pequeños y medianos por parte de grandes compañías, el detonante de la venta de Labinca fue un conflicto familiar. Los cuatro hijos del fundador de la empresa y sus únicos accionistas, los hermanos Brandes, decidieron poner punto final a sus desacuerdos con la venta de la empresa.
La decisión fue tomada hace unos cinco años y se aceleró hace seis meses con la muerte de uno de los dos varones, Pedro Brandes.
Radiografías
Roemmers ocupa la primera posición en la lista de laboratorios argentinos y extranjeros que operan en el país. Durante el último año, sus ventas locales crecieron casi un 6 por ciento y su participación de mercado (en cuanto a facturación) llegó al 7,5 por ciento.
Entre sus productos más fuertes se cuentan el Amoxidal (un antibiótico), Lotrial (antihipertensivo), Sertal (antiespasmódico) y Taural (para el tratamiento de la gastritis), que lideran el ranking de ventas en el mercado local.
Labinca se ubica muchos escalones más abajo: con una facturación de alrededor de $ 37 millones y una planta en Capital Federal, se ubica en el puesto 28 del ranking.
Su producto estrella es el Allopurinol-Inca Retard, un medicamento para el tratamiento de la gota que le aporta alrededor del 15 por ciento de sus ventas. También se destacan el Vartalon, para la artrosis, y Vegestabil, un tranquilizante.
Con esta operación, Roemmers dará otro paso para fortalecer su reinado en el mercado. En 1992 puso en marcha un proyecto de reestructuración por $ 80 millones, que finalizará el próximo año, para fortalecer su posición y ganar en competitividad. Dentro de ese plan, en octubre del año último inauguró la primera etapa de la planta Pharma 2000, en la que centraliza el envasado de los medicamentos sólidos, el depósito de materias primas y productos, y la logística.
En una segunda etapa agregará una nueva planta de producción, en la que se elaborarán especialidades sólidas no antibióticas.
Una nueva señal de la ola de compras
La movida de Roemmers da la primera señal de que la ola de compras que se levantó en el mercado local de los laboratorios en los dos últimos años continuará durante 1998. Pero hay otro dato revelador: el protagonismo no será solamente de los laboratorios multinacionales, sino también de las compañías argentinas más fuertes, que parecen resistir la transnacionalización del sector.
El mercado argentino mueve más de $ 3500 millones por año, que se reparten entre unas 300 empresas. En el ranking de facturación, los laureles se los llevan dos compañías argentinas: Roemmers ($ 240 millones) y Bagó ($ 200 millones).
La concentración que todos pronostican en el sector tiene dos causas. Por un lado, las compañías más chicas, generalmente en manos de familias, ya no pueden competir con las más grandes y con las multinacionales que decidieron volver al país. Les falta un volumen de producción importante para poder bajar costos y los fondos necesarios para invertir en tecnología e investigación.
Del lado de los compradores, el mercado argentino resulta muy atractivo. Empujado por el aumento del consumo y de las exportaciones, el sector de los laboratorios entró en una etapa de expansión. Se calcula que durante el último año creció un 6 por ciento.
Por otra parte, la sanción de la ley de patentes agregó valor a las compañías locales, ya que muchas de las multinacionales quieren hacer pie en el país antes del 2001, cuando entre plenamente en vigencia la norma.
Una de las principales operaciones estuvo en manos de Bristol Myers, que se quedó con Argentia por unos $ 150 millones. Por $ 175 millones, Laboratorios Chile compró el 50% de Armstrong y la totalidad de Syncro. Merck adquirió Volpino. Y el grupo IVAX invirtió alrededor de $ 48 millones en la compra de Elvetium y Alet.
El último movimiento fue el de la norteamericana Monsanto, que por una cifra ubicada entre los 100 y 110 millones de pesos incluyó en su cartera de activos en el país a Chemotécnica Sintyal, el laboratorio de la familia Gold.
Según un estudio elaborado por el Centro Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa), que agrupa a las empresas locales, entre 1994 y 1997 el sector recibió inversiones por más de $ 1033,5 millones .





