Roemmers inauguró una megaplanta
El titular del laboratorio farmacéutico pidió "reglas claras" y el presidente De la Rúa le contestó que él las garantiza
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A dos cuadras de donde los domingos se celebra la feria gaucha de Mataderos, entre frigoríficos, el laboratorio farmacéutico Roemmers levantó una planta de 22.000 metros cuadrados de superficie cubierta que demandó una inversión de 65 millones de pesos y emplea a 200 personas. Ayer quedó inaugurada en un acto en el que el presidente honorario (y principal accionista ) de la firma, Alberto W. H. Roemmers, y el presidente de la Nación, Fernando de la Rúa, se enfrentaron en una diplomática dialéctica de reclamos de "reglas claras", a tan sólo un mes de vigencia de la nueva ley de patentes.
La legislación que protege la propiedad intelectual había sido reclamada durante años por los laboratorios extranjeros, que acusaban a los locales de copiar sus patentes sin pagar nada a cambio. Incluso, el gobierno norteamericano se había involucrado en la disputa en favor de los intereses de sus empresas. La nueva normativa, que establece que los laboratorios radicados en la Argentina deberán pagar regalías a los dueños de las patentes, comenzó a regir en noviembre último, tras un período de transición de cinco años.
"Espero que el Gobierno acompañe con reglas claras y precisas", declaró Alberto Roemmers, sin aludir explícitamente a esa ley, en el discurso inaugural de la fábrica que podrá producir cada año hasta 50 millones de unidades de productos farmacéuticos sólidos no antibióticos. "Sin industria no hay nación", recordó el empresario las palabras del presidente decimonónico Carlos Pellegrini. "Seguiremos invirtiendo en el país", matizó Roemmers. De la Rúa escuchaba atentamente aquellas expresiones.
Respuesta presidencial
Acompañaban al Presidente la primera dama, Inés Pertiné; el ministro de Salud, Héctor Lombardo; el secretario general de la Presidencia, Horacio Jaunarena, y Enrique García, intendente de la localidad bonaerense de Vicente López, donde Roemmers compró la antigua planta del laboratorio Roche. Faltó el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra, a pesar de que su presencia estaba anunciada. También estaba el titular de la empresa, Hans Peter Rosensteiner.
De la Rúa y Lombardo, a su turno, respondieron a Roemmers. El Presidente dijo que garantizaba "reglas claras y permanentes que generen confianza para la producción, la inversión y el trabajo". Además, elogió las instalaciones después de recorrerlas.
El ministro de Salud destacó la confianza del laboratorio argentino, "que en un momento particular del país sostiene que está dispuesto a seguir trabajando en el crecimiento del mismo". Pero Lombardo también mencionó que la Argentina está en un mundo "donde patentes y registros cobran un lugar fundamental". El funcionario reconoció que el Gobierno está dispuesto a dar garantías a quienes deseen invertir, al tiempo que aplaudió la exportación de medicamentos.
Roemmers destinará los medicamentos producidos en Mataderos a los mercados interno y externo. "Más que al Mercosur, a la región de América latina", especificó el gerente de Relaciones Públicas de la compañía, Pablo Gay, que prefirió evitar comentarios sobre la expansión que la familia Roemmers proyecta en el negocio aceitero.
La planta porteña permitirá a Roemmers mantenerse como líder del mercado local y entre los diez principales de América latina, según Gay. Esta firma presente en otros 16 países de la región (excluidos México y Brasil) emplea en total a alrededor de 2500 trabajadores y factura 520 millones de dólares por año.
Las ventas en la filial argentina alcanzaron el año último 298 millones de pesos. Esa cifra se mantendrá este año, en opinión del gerente de Relaciones Públicas. Roemmers lidera el mercado nacional, con el 8% del total, por encima de Roche, Bagó, Novartis y Pharmacia.
En la fábrica, cuyas primeras instalaciones habían sido inauguradas el año último, elaborarán nuevos medicamentos "fruto de investigación propia o de alianzas estratégicas con las normas más avanzadas del nivel mundial", según Gay.
"Su sistema integrado de materias primas asegura un circuito de producción absolutamente cerrado, higiénico y de nula contaminación de productos y ambientes", recalcó un comunicado de Roemmers y repitió el presidente De la Rúa.





