
Roggio hizo caja y vuelve a lo suyo
Corría 1962 cuando, buscando dinamizar sus negocios en la construcción e impulsar la adquisición de viviendas, la familia Roggio -junto a socios menores- creó en Córdoba la Cooperativa Argentina para la Vivienda (CAV).
Se trataba de una entidad de "ahorro y préstamo" (según rezaba su estatuto) constituida para sostener la demanda de los planes habitacionales que ejecutaba por entonces la constructora Benito Roggio e Hijos.
Pero lo que empezó como un negocio marginal tomó entidad propia en 1979, cuando la CAV se convirtió en el Banco del Suquía, una institución con perfil regional que siempre desarrolló sus más importantes negocios al amparo del paraguas protector que significaba su pertenencia a un grupo Roggio cada vez más diversificado.
Y así como antes había incursionado en la financiación inmobiliaria para aceitar los negocios de la constructora, entrados los años 90 el Suquía tomó contacto con los porteños luego de que Roggio ganó la concesión de los subterráneos y pudo instalar allí los Metrobank, una versión más ágil de su banco.
Pero la aventura tocó ahora su fin."Llegamos a un punto de inflexión. Debíamos tomar una decisión de fondo respecto de nuestra capacidad para competir en un mercado financiero más consolidado y totalmente globalizado", explicó ayer Aldo Roggio, titular del holding en actividad en el país desde 1908.
Ahora, la decisión (lógica y previsible) fue salir para centrar esfuerzos en las actividades en que el grupo mantiene ventajas competitivas y acumula know how . Antes lo hicieron Perez Companc, Cartellone o Comercial del Plata, como guiados por la sabia recomendación popular: "zapatero a tus zapatos". "La venta fue el resultado de una decisión estratégica. Nos concentraremos en infraestructura y servicios", admitió.
Los Roggio tienen gran experiencia en obras civiles, ingeniería ambiental, desarrollos inmobiliarios y construcción, y administración de corredores viales. Por ello aprecian como una posibilidad excepcional de negocios el plan de infraestructura que semanas atrás lanzó el Gobierno y que supone ejecutar obras por un total de US$ 12.000 millones en cuatro años.
La venta del Suquía les da más caja para enfrentar en mejores condiciones semejante oportunidad, tal como Aldo Roggio les anticipó al presidente De la Rúa y al ministro de Infraestructura, Nicolás Gallo, en la reunión que mantuvieron en la Casa Rosada al comenzar este mes.
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