
Sagemüller abandona el negocio de la faena de pollos
La medida provocó el despido de 179 trabajadores en la ciudad de Crespo
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La recesión no perdona ni a las empresas de alimentos. Hace tres días Arcor suspendió la producción en dos plantas en Catamarca, y ahora le llegó el turno a Sagemüller, que ayer anunció el cierre definitivo de su frigorífico avícola en Entre Ríos, mientras que la panificadora Fargo se declaró en default.
En el caso de Sagemüller, la decisión de la empresa es abandonar el negocio del procesamiento de pollos, dejando en la calle a los 179 empleados que trabajaban en la planta avícola de Crespo, provincia de Entre Ríos.
"Desde hace tiempo la empresa venía subsidiando al negocio del pollo con otras divisiones, y la última crisis nos obligó a sincerar los números. La situación era insostenible y preferimos optar por el cierre del frigorífico para asegurar el resto de los negocios del grupo", explicaron en Sagemüller.
La empresa, controlada por Francisco Eduardo Sagemüller, participaba en el negocio del pollo con la marca Optimo, y su principal competidor en este mercado era Cresta Roja, del grupo Rasic. El otro jugador fuerte en el negocio avícola era San Sebastián, que hace un par de meses también anunció el cierre de sus frigoríficos.
Producción diversificada
Para Sagemüller el negocio de los pollos representaba cerca de un cuarto de su facturación anual, que el año pasado alcanzó a los 120 millones de pesos.
La empresa ya informó que la decisión de cerrar el frigorífico es definitiva, aunque no se extenderá al resto de las plantas que tiene en Crespo.
En la ciudad entrerriana la empresa cuenta con un complejo industrial en el que fabrica las líneas de harinas de trigo, arroz, farináceos, yerba mate y rebosadores, con distintas marcas como Bacán, Keksy y Bárbara.
Sagemüller cuenta además con otras dos fábricas en la Argentina, en las localidades de Villa Mercedes (San Luis) y Chivilcoy (provincia de Buenos Aires), y una planta de alimentos para mascotas en las afueras de San Pablo, Brasil. En total empleaba a 750 personas, de las cuales cerca de 530 trabajaban en Crespo (ahora quedarán solamente 350).
La empresa mantendrá también en operaciones la incubadora de pollos y sus granjas, que abastecerán a otros frigoríficos.
En algún momento se especuló con la posibilidad de que Sagemüller se desprendiera de su división de alimentos para mascotas (negocio en el que hoy pelea el liderazgo en ventas con la multinacional suiza Nestlé). Sin embargo, en la empresa argentina negaron una posible venta.
El cierre del frigorífico significará un duro golpe para Crespo, que era hasta hace poco una pujante localidad, con 15.000 habitantes, en su mayoría descendientes de los alemanes del Volga, que llegaron al país en el siglo XIX.
La tranquila ciudad amaneció ayer convulsionada, cuando los obreros de Sagemüller empezaron a recibir los telegramas de despido.
Rápidamente, los trabajadores marcharon hacia las puertas del frigorífico y otras instalaciones de la empresa reclamando la reapertura de la planta.
Los obreros prendieron fuego cubiertas y golpearon cacerolas como nunca se vio antes en Crespo, que, al menos hasta ahora, era conocida como la capital nacional de la avicultura.
"Nosotros rechazamos las cartas y pedimos que se decrete la conciliación obligatoria a los organismos de Trabajo de la Nación y la provincia", sostuvo el secretario general del Sindicato de la Carne, Roberto Jacobi, en diálogo con LA NACION.
Los gremialistas no encontraban explicaciones razonables y hablaban de "una mano negra" que llevó al frigorífico a la ruina, pero al mismo tiempo admitieron que otras empresas avícolas transitan problemas similares. Los especialistas estiman aquí que, pese a todo, ven "buenas perspectivas" para la industria del pollo en el mediano plazo.
Problemas estacionales
Sin embargo, advierten que en algunos casos se dan "problemas estacionales" porque el principio de año es "la peor época" para las empresas del sector, que generalmente nivelan su producción a partir de abril y se expanden entre agosto y diciembre.
El apoderado legal de la firma, Jorge Pablo Campos, recordó que en diciembre del año pasado se inició un procedimiento preventivo de crisis y que los distintos gremios que representan al personal lo rechazaron, por lo cual "la empresa se vio bloqueada".
Desde el gremio de la Carne, en cambio, afirmaron que Sagemüller dio marcha atrás con el concurso preventivo en la tercera audiencia y no brindó documentación ante la autoridad laboral sobre su situación económica.
Con la colaboración de:
Daniel Tirso Fiorotto,
corresponsal en Entre Ríos




