
Sagemüller, de Entre Ríos a la conquista del Mercosur
La compañía, que nació en la localidad de Crespo hace poco más de 100 años, inaugurará una planta elaboradora de alimentos para mascotas en Brasil
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A un año de haber soplado 100 velitas, Sagemüller se prepara para su segunda fundación. En aproximadamente un mes, la compañía inaugurará una planta de alimentos para perros y gatos en Brasil y dará el puntapié inicial de su expansión por el Mercosur.
"Una empresa que se dedica a productos de consumo masivo necesita un horizonte regionalizado, si no no tiene futuro -explica Francisco Sagemüller, gerente general de la compañía. Y nosotros optamos por el Mercosur."
Las instalaciones, ubicadas en la localidad de Bragança Paulista (a 80 kilómetros de San Pablo), comenzaron a construirse a fines de noviembre último y absorberán una inversión total de 8 millones de dólares.
En una primera etapa, su capacidad de producción será de 50.000 toneladas anuales. "Pero tenemos previsto agregar, a partir del tercer año, otra línea de producción de otras 50.000 toneladas -adelanta el directivo. Claro que todo dependerá del desarrollo de los mercados."
Los alimentos Bacan producidos en Brasil se destinarán, además del mercado local, a Paraguay, Bolivia, Colombia y Venezuela. Uruguay, Chile y la Argentina seguirán siendo abastecidos desde la planta que Sagemüller tiene en Villa Mercedes (San Luis).
Un bocado apetecible
El mercado brasileño resulta un bocado más que apetecible para las productoras de alimentos para mascotas. La razón está en las cifras: mientras que en la Argentina se consumen unas 100.000 toneladas anuales, en Brasil el número se multiplica por cinco.
Pero al mismo tiempo, se trata de un mercado más desarrollado. Sagemüller no se siente amedrentado. "Desde que comenzamos a producir alimentos balanceados competimos con todas las compañías internacionales que llegaron al país, y nos fue bien -se ufana. Nuestro secreto está en ofrecer alta calidad con un mínimo costo."
¿Pero cómo lograr ese alto grado de eficiencia, sobre todo cuando se trata de una empresa familiar? Según la fórmula Sagemüller, mediante un alto grado de profesionalización que no pierda la esencia de las relaciones afectivas de la familia.
En los últimos años, la compañía pasó de una estructura organizativa netamente familiar a un management profesional. Hoy hay sólo dos miembros del clan Sagemüller entre sus directivos: además de Francisco, su padre (del mismo nombre) ocupa la presidencia de la compañía.
El empresario no piensa abandonar esa filosofía ni en el caso de sus dos hijos. "Si quieren continuar con la tradición de la empresa van a tener que prepararse -advierte. La condición de hijo ya no habilita automáticamente para ocupar un cargo en el directorio."
Atrás en el tiempo
La historia de Sagemüller comenzó, como la de muchas otras compañías locales, con la llegada de un inmigrante a fines del siglo pasado. En este caso era alemán, se llamaba Otto y traía -además de un gran olfato para los negocios- una dote que le había dado su padre.
Luego de depositar el dinero en el banco, Sagemüller recorrió el país para elegir el lugar en el que echar raíces. Se decidió por Crespo (Entre Ríos), donde sus compatriotas ya habían formado una colonia.
Allí compró tierras, que dedicó a la siembra de trigo. Siguiendo los pasos de su padre, al poco tiempo instaló un molino harinero.
Con el liderazgo de su hijo Francisco, la segunda generación de los Sagemüller en el país llevó a la compañía al terreno de la agroindustria. En 1946 empezaron con la producción de alimentos balanceados, en los años cincuenta con los aceites vegetales y luego con el procesamiento de pollos.
"Cada generación hizo su aporte. A nosotros nos tocó llevar la empresa al campo de la producción masiva", destaca Sagemüller.
Hoy, la compañía factura 115 millones de dólares y encontró un lugar entre las 10 empresas de alimentos más importantes del país. Su plantel de empleados está compuesto por 800 personas.
Además de la planta de Villa Mercedes, tiene otra en Crespo y centros de distribución en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza, Tucumán, Resistencia, Mar del Plata y Concordia.
Su canasta de productos está compuesta, además de Bacan, por Keksy (harina leudante, gelatinas y premezclas para tortas), Bárbara (arroz, yerba, harinas y premezclas para panaderías), Optimo (productos avícolas) y Reinharina (harinas leudantes para repostería).
En cuanto a los próximos pasos, Sagemüller advierte que la inauguración de la planta brasileña será sólo el comienzo de su apuesta por el Mercosur. "Tenemos dos hermosas oportunidades de crecimiento en el mercado del arroz y las harinas industrializadas -comenta. Por eso estamos estudiando cuidadosamente nuestras fortalezas y debilidades."
Para el mercado local también hay proyectos en carpeta, pero por el momento prefiere guardar los detalles bajo siete llaves. "Estamos pensando en el lanzamiento de nuevos productos y el desarrollo de un proyecto logístico para mejorar la distribución", es todo lo que adelanta.




