
Se entregaron premios a emprendedores del agro
El Banco Francés otorgó las distinciones
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En la muestra rural de Palermo, el Premio al Emprendedor Agropecuario, que otorga el BBVA Francés, ya es un clásico. La importancia de este estímulo, en tiempos de crisis económica, se palpa en un dato: hubo 65 experiencias a campo que compitieron en la selección.
La máxima distinción le correspondió, esta vez, al grupo Cambio Rural Chalacea-Jesús María, de Córdoba, que cuenta con el asesoramiento del INTA. Se trata de un equipo de 12 productores que encontró en la asociación la estrategia para reducir costos y ganar escala. Fueron reconocidos por la orientación social y comunitaria. Desde hace 8 años trabajan juntos. Suman 12.000 hectáreas agrícolas.
Entre sus logros se destacan la compra de máquinas de siembra directa, cosechadoras y fumigadoras; ensayos con semillas de nuevas variedades; compra conjunta de insumos, y la exportación de granos obviando la intermediación. Ya vendieron al exterior 15.000 toneladas, y este año esperan duplicar ese volumen.
"El premio nos exige mayor esfuerzo y dedicación", dijo Guillermo Bula, integrante del grupo. Reconoce que la cohesión es el principal valor del equipo. "No hubo deserción, pudimos aunar criterios. Ese fue el camino para crecer juntos", subrayó el productor.
El primer premio a la actividad agropecuaria con orientación tecnológica correspondió a Ricardo Moralejo, de General Pico, por su experiencia en invernada pastoril en el norte de La Pampa. Se trata del profesor a cargo de la cátedra de Producción de Bovinos de Carne, en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa, que consiguió que la institución innovara en el sector y movilizara la economía de la región.
Para eso acortaron la duración de la invernada pastoril y certificaron la calidad de la producción. También impulsaron la creación de una asociación denominada BovinCer, para la venta conjunta de los animales certificados. Ya consiguieron un acuerdo comercial con una cadena de hipermercados. Ahora trabajan para obtener la denominación de origen y organizar la certificación de terneros en las zonas de cría pampeanas, con la finalidad de lograr la trazabilidad.
El premio a la ingeniosidad empresarial fue para María Cristina Campbell y Rafael Delpech por su trabajo "Dulces de Titi, producción de berries y fabricación de productos artesanales", en Tandil, Buenos Aires. El segundo lugar en esta categoría fue otorgado a María del Rosario Norbis, Carlos Estivariz y Juan Parente por su emprendimiento productivo, turístico y ambiental en el partido bonaerense de Pila.
Entre las iniciativas de mayor impacto comunitario también se reconoció la labor de Mónica Zidarich y Enrique Rimondino, que producen miel orgánica en El Impenetrable chaqueño. "Criollos y aborígenes unidos" es el nombre de esta asociación de apicultores. La Escuela de Educación Agropecuaria N° 1 Perito Moreno, de Ayacucho, Buenos Aires, fue seleccionada por el intercambio con la comunidad de productores para la producción de hortalizas bajo cubierta y la elaboración de alimentos no perecederos con el excedente de la comercialización.





