
Se vendió el ingenio azucarero San Isidro
Contra reloj: en la segunda subasta pública apareció un oferente que compró por el precio base de $ 4.500.000; prometen inversiones por $ 2.000.000.
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SALTA.- El quebrado ingenio azucarero San Isidro, el más antiguo de la República Argentina, fue comprado en subasta pública por la compañía Emprendimientos Agroindustriales Sociedad Anónima (Emaisa) por la base de 4.500.000 pesos.
Este valor incluye los terrenos donde está ubicada la fábrica y más de 9000 hectáreas de fincas en Campo Santo, en el departamento salteño de General Güemes.
Luego del primer remate, efectuado el 14 de mayo último, cuando no hubo oferentes por el establecimiento, aunque no se autorizó a bajar la base de la licitación, se abrieron profundos interrogantes sobre el futuro del complejo agroindustrial, del que dependen centenares de familias.
A minutos de concluida la venta, los apoderados generales de Emaisa, doctor Jorge Calcagno y Carlos Saballa, anticiparon, en diálogo con La Nación , que se reactivará el ingenio azucarero y que esperan llegar a una producción de entre 35.000 y 40.000 toneladas de azúcar anuales.
Para ello, se plantarán unas 2500 hectáreas de cañaverales con una inversión estimada de 2.000.000 de pesos en el transcurso de los próximos dos años.
La venta se hizo en la Caja de Seguridad Social para Abogados donde se observó vigilancia policial, ya que desde días anteriores ex obreros que ocupan viviendas del complejo quebrado se habían movilizado y pedido la suspensión del remate hasta que se garantizara su futuro.
Casas para los trabajadores
Los apoderados del complejo azucarero anticiparon que cederán las casas al gobierno provincial para que, luego, las transfieran a sus ocupantes.
El martillero Gabriel Puló, pasados los 15 minutos dispuestos por la legislación vigente, comenzó el remate del ingenio y el asesor legal de Emaisa, doctor Américo Cornejo ofreció la base establecida.
Si no hubiera habido postulantes interesados por todo el paquete que salió en subasta, la venta se tendría que haber realizado en fracciones.
No se presentaron otras ofertas y, por consiguiente, se concretó la operación por el conjunto.
Estuvo presente el juez civil y comercial de la segunda nominación, doctor Sergio David, que entiende en la quiebra. Al explicar su asistencia a la subasta, el magistrado expresó que lo hacía "para ver que todo se haga dentro de las normativas vigentes".
Ante la creciente inquietud de los habitantes de esa región salteña sobre el futuro de la fábrica, los compradores se apresuraron en dar señales de tranquilidad a la población.
Emaisa es una empresa de propiedad de las familias Calcagno y Saballa, que también tienen el ingenio Río Grande, en la Mendieta, provincia de Jujuy, y actividades agroindustriales, agrícolas e inmobiliarias.
Con anterioridad, en la subasta de ocho fincas, la empresa compró el establecimiento Entre Ríos, donde ya tiene más de 150 obreros trabajando y adquirió tractores e implementos para implantar cañaverales, a lo que se sumarán otras adquisiciones para las nuevas tierras.
Nuevos proyectos
Además de la producción e industrialización de la caña de azúcar se encararán nuevos proyectos empresariales dentro del sector agroalimentario.
El reacondicionamiento de la fábrica en el ingenio San Isidro demandará más tiempo, debido al grado de deterioro en que se encuentra y se contratará a una consultora de los Estados Unidos.
Según se informó, se dará prioridad al mantenimiento de los equipos y las plantaciones, ya que la demora en la venta del establecimiento afectó la maquinaria y los cultivos, señalaron. El complejo se compró sin deudas.
El ingenio, de propiedad de la familia Cornejo desde 1764, comenzó un proceso de deterioro en la década de 1970, que se acentuó en los noventa, tras lo cual se llegó a la convocatoria de acreedores en 1992 y, finalmente, a la quiebra el año último.
Su deuda es del orden de los 22 millones de pesos con distintos acreedores. Entre otros, los ex trabajadores del ingenio, quienes se manifestaron preocupados por la posibilidad de que no queden fondos para cubrir sus acreencias de sus ex empleadores. Por otra parte, Emaisa es uno de los principales acreedores.
El síndico Jorge Paganetti hizo una aclaración referida a la compensación para la compra, lo que motivó las reservas del caso del asesor legal.
Como informó La Nación , a partir de 1993 hubo intentos de salvamento mediante la concesión a cooperativas, pero no tuvo resultados y la producción cayó a 5600 toneladas de azúcar, la más baja de la historia, y no molió en 1997 ni en este año.
El gobernador Juan Carlos Romero, informado de la operación, dijo que se dará apoyo a la empresa como a todos los inversores que están llegando a la provincia y destacó la actitud de ceder las viviendas que ocupan los ex obreros.
Integran el directorio de Emaisa, los doctores Carlos Loturco, presidente; Guillermo Calcagno, vicepresidente; Javier Saballa, director, y los apoderados generales.





