
Será exportado el modelo de Racing
Blanquiceleste, la firma que tiene a cargo el gerenciamiento del club, recibió propuestas de cuadros de fútbol de México y Brasil
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Después de once meses de gestión que están cerca de coronarse con el título de campeón, la firma Blanquiceleste, que gerencia el club Racing, se apresta a repetir el modelo de la Argentina en otros equipos de fútbol internacionales.
Blanquiceleste proyecta alcanzar el punto de equilibrio de sus operaciones con Racing en 2005, pero ya recibió diversas propuestas de clubes de Brasil, México y hasta de algunos países de Europa para probar suerte con su modelo de gerenciamiento del fútbol. El publicista Fernando Marín, que preside Blanquiceleste, por el momento no quiere dar a conocer los nombres de los clubes que golpearon a las puertas de sus oficinas en Buenos Aires y sostiene que hoy sólo desea concentrar todos sus esfuerzos en Racing.
"En la Argentina no tenemos planeado tomar el gerenciamiento de ningún otro club, pero recibimos varias propuestas de afuera", admite Marín, que antes de ingresar en el negocio del fútbol desarrolló una larga carrera en el mundo de la publicidad y la producción de espectáculos para la televisión.
El ingreso de capitales privados en el negocio del fútbol es relativamente nuevo en la Argentina. Más allá de algunos intentos fallidos en la última década, el caso de Racing con Blanquiceleste es el primero que involucra a uno de los clubes más grandes del país, a diferencia de lo que sucede en México, Brasil y la mayor parte de Europa, donde el gerenciamiento de equipos y la aparición de las sociedades anónimas ya se convirtieron en una práctica común.
Negocios y competencia
Blanquiceleste se hizo cargo del manejo del fútbol profesional y del amateur, del estadio y de la marca de Racing en diciembre de 2000, y tiene un contrato para gerenciar el club durante diez años, con una opción en su favor para extender el acuerdo por otra década.
En el contrato, la empresa presidida por Marín y el ex JP Morgan Fernando de Tomaso se comprometió a cancelar todos los pasivos de Racing -que rondan los US$ 60 millones- y en el primer año desembolsó US$ 12 millones adicionales, destinados a la compra de jugadores y al funcionamiento operativo de La Academia.
Para comenzar a bajar la abultada deuda del club, Blanquiceleste llegó a un acuerdo con un grupo de acreedores, encabezados por el ex presidente de Racing Daniel Lalín, y con la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), para cancelar pasivos por un total de US$ 12 millones.
Además, está en negociaciones avanzadas con otro acreedor, Torneos y Competencias, la firma dueña de los derechos de televisación del fútbol argentino, que en gestiones anteriores del club había adelantado fondos a la institución de Avellaneda.
La importancia de la marca
El modelo de gerenciamiento se basa, según el propio Marín, en saber aprovechar las posibilidades que ofrece el negocio del fútbol, con sus ventajas y desventajas. "El fútbol siempre es una inversión de alto riesgo porque está ligada a la competencia. Pero en contrapartida ofrece una tasa de retorno muy atractiva. Creo que la clave para el gerenciamiento es contar con una marca importante, como Racing, que se puede nacionalizar", explica el empresario.
Marín sostiene que para que su modelo sea exitoso no es una condición indispensable que Racing salga campeón, aunque reconoce que sí es necesaria una buena campaña futbolística, como la que el equipo está logrando en el torneo Apertura.
"En la medida en que el club tiene una buena performance, aumenta la venta de merchandising, de entradas y abonos, y, lo que es más importante, se revalorizan los jugadores", señala Marín.
En el caso de las ventas de jugadores, que promete convertirse en la mayor fuente de ingresos de Blanquiceleste, la empresa se lleva el 80% de lo que obtenga por el pase de un futbolista que haya ingresado al club durante su gestión, mientras que para la institución de Avellaneda queda el restante 20 por ciento. La proporción inversa se da con los jugadores que estaban en el club antes del ingreso de Marín y sus socios.
Buenas y malas experiencias
Sin suerte: antes del proyecto de Blanquiceleste, Exxel Group tomó el gerenciamiento de Quilmes, sin demasiada suerte. Tras perder cinco finales para ascender a Primera División, el fondo de Juan Navarro rescindió el contrato.
Argentinos: en los 90, Torneos y Competencias gerenció a Argentinos Juniors y lo llevó a jugar de local a Mendoza. El proyecto fracasó.
En ascenso: IRSA y el ex jugador de Independiente y Boca Claudio Marangoni están gerenciando al club Acassuso, que ya logró ascender de la Primera D a la Primera C.
Fugaz: el diputado justicialista Roberto Cruz también tuvo un paso fugaz y poco feliz por el negocio del fútbol, con el gerenciamiento de Mandiyú de Corrientes.






