
Si digo que no, ¿habrá segunda vuelta?
La inquietud de un ejecutivo que tiene una propuesta para ser expatriado
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El momento actual invita en distintas oportunidades a mencionar la palabra "ballottage". Es el término utilizado para designar la segunda ronda de votación en las elecciones. El vocablo "ballottage" proviene del verbo "ballotter", que significa votar con "ballotets", bolitas (balotas).
Si asociamos este concepto a la vida de los ejecutivos en las organizaciones, muchas veces, ciertos cargos de gerencia o dirección se preguntan si tendrán una segunda vuelta. Existen oportunidades en las que un ejecutivo recibe una propuesta de crecimiento y desarrollo, que significa una promoción excelente desde la mirada de la organización. No obstante él, ya sea por la posición o el país, no la percibe como un desafío personal y laboral que le agradaría transitar, ya sea solo o con su familia.
Una de las primeras preguntas que un gerente o director se hace es, si digo que no, ¿tendré una segunda vuelta u oportunidad? ¿Podré en la segunda vuelta ser favorecido? Decir no, ¿corta todas las posibilidades de desarrollarme en el exterior?
Es real que estos miedos existen y los ejecutivos se hacen la pregunta. Ante este dilema, es muy importante considerar una adecuada argumentación, al dar una respuesta negativa a una propuesta que la organización por su cultura corporativa, considera excelente.
Es importante saber que en las organizaciones cuando llega una oportunidad es muy importante ser claros desde el primer momento, para que la oportunidad que llegue esté encuadrada en lo que el ejecutivo espera. Seguramente, su encuadre no estará ciento por ciento alineado de su expectativa, pero es importante que los mensajes anteriores en cada una de las charlas y evaluaciones con su jefe y con Recursos Humanos hayan sido claros, para que la organización trate de matchear sus necesidades con la expectativa personal del colaborador. De esta manera decir un no, en general los habilitará para que haya una segunda vuelta.
También es muy cierto que los argentinos tienen deseo por tener una experiencia internacional, pero muchas veces a la hora de tener que tomar la decisión, se ponen en juego situaciones afectivas y culturales e idiosincrasia que llevan a repensar la oportunidad aunque la posición sea la esperada.
La oportunidad de desarrollo internacional es una experiencia única de crecimiento y maduración tanto personal como profesional. La posibilidad de vivir inmerso en otra cultura con otros desafíos tiene un impacto muy alto en la perspectiva de entender y ver las cosas. Se crece y se madura ya que los desafíos en lo laboral son muy diferentes inmersos en otro país.
Entonces si estás dispuesto a una experiencia internacional, intentá animarte a vivirla, ya que a la vuelta el cúmulo de experiencias te mostrará lo valioso de la misma. Y quién sabe, quizá así puedas construir la oportunidad para una segunda vuelta.
Aclaración de autor





