
Simples, la versión brasileña
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San Pablo.- El monotributo brasileño, el Simples, que inspiró el sistema de impuesto único que comienza a funcionar en la Argentina, no consiguió cumplir en Brasil los objetivos para los que fue creado.
"El Simples, que sirvió de molde para la nueva legislación argentina, no logró reducir la carga tributaria de las pymes ni atrajo masivamente a empresas que trabajaban en negro, dos de los principales objetivos para implementar el monotributo", dijo a LA NACION el abogado tributarista Rogerio Gandra Martins.
Y como puede llegar a ocurrir en la Argentina, el Simples, instaurado en 1996, tampoco consiguió incluir a las Estados en el regimen, lo que le hizo perder efectividad al sistema.
Con semejanzas, pero también con muchas diferencias, la experiencia del Simples en Brasil sirve de espejo para entender algunas consecuencias futuras de la aplicación en la Argentina de un sistema fiscal que pretende ser más simple. "En la Argentina comenzaron a interesarse por el tema luego de que fuera promulgada la ley en Brasil. Nos solicitaron información la Secretaría de las Pymes, funcionarios del gobierno y cámaras empresarias", dijo a La Nación Roberto Cristaldi, el representante del Sebrae-San Pablo, un servicio de apoyo a las pymes brasileñas.
Pero según Cristaldi, "lo que salió aprobado al final conserva apenas la filosofía de simplificar la tributación. El alcance que aparentemente va a tener en la Argentina es mucho menor".
Cristaldi se refiere al máximo de tres empleados que es preciso tener para poder entrar al regimen del monotributo. En Brasil esa limitación no existe, y el límite de facturación anual para adherirse al Simples llega a 600.000 dólares, contra los 144.000 de tope para las empresas argentinas.
En la opinión del funcionario del Sebrae, la DGI no tiene capacidad de fiscalización y por ello "pretenden acotar la cantidad de empresas que entren al monotributo. Por eso el tope de facturación para ingresar es tan bajo, se coloca ese límite de tres empleados, y se restringen varias actividades profesionales".
En el Brasil ya son 1.635.000 las empresas adheridas al Simples, más de medio millón sólo en San Pablo.
MENOS PAPELES
Según el tributarista Gandra Martins, en trazos generales "el sistema fue exitoso en la simplificación de la burocracia tributaria, pero no consiguió reducir en mucho la carga impositiva de las empresas".
En un país con 60 tributaciones diferentes, con el gobierno federal, provincial y municipal dotados de atribuciones impositivas, el Simples consiguió facilitarle la vida a muchas pymes. Pero aún está a mitad de camino. En dos años la ley federal aún no siguió que los Estados se sumen a la iniciativa, y algo similar podría ocurrir con los ingresos brutos en las provincias argentinas.
Si en Brasil los Estados se plegaran, "lo recaudado iría primero para la Unión y recién después volvería para el Estado provincial. Y lo mismo le ocurriría al municipio. Algunos piensan que recaudarán menos, y otros piensan que, aunque recaudaran lo mismo, la mano del Estado federal les quitaría libertad", comentó Gandra Martins.
El Simples hoy en Brasil grava a las empresas con un impuesto de entre 3 y 7,5 %, dependiendo de la facturación anual -entre 100.000 y 600.000 dólares-.



