
Sin la obsesión de internacionalizarse
Obstáculos para el financiamiento
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En un pueblo de Córdoba llamado General Deheza, hace 59 años, Adrián Pascual Urquía fundó la que en la actualidad se ha convertido en la segunda empresa de dueños argentinos. Conocida por el gran público por su marca Natura, Aceitera General Deheza (AGD) viene creciendo fuerte desde los años setenta, cuando comenzó la expansión de la soja, pero dio el gran salto en los rankings de compañías latinoamericanas -es la número 219- con los altos precios de esa materia prima en los últimos años.
Como toda empresa de commodities, cuenta con una elevada presencia en el exterior: exporta a 45 países y allí consigue el 90% de sus ingresos. También vende productos con marca a América latina, Estados Unidos, Israel, Rusia y Japón, pero no tiene ninguna fábrica en el extranjero. "No estamos obsesionados por internacionalizarnos", aclara Adriana Urquía, propietaria de AGD junto a sus hermanos Adrián Alberto -su presidente- y Roberto, que también es senador nacional (PJ-Córdoba).
Las empresas latinoamericanas de commodities están aprovechando el buen momento para salir de compras. AGD medita seguir esos pasos. "Cuando te planteás la internacionalización, ves qué posibilidades tenemos. Somos sumamente competitivos, pero en el mundo somos una pyme. Por eso es más fácil mirar a América latina", distingue Adriana Urquía, que se encarga de las exportaciones del grupo: aceites y sus subproductos a Europa y Lejano Oriente; productos envasados (aceites y mayonesas) a América latina; maní, al Viejo Continente.
"Nosotros somos fuertes en el origen [de la producción] y en la logística", reconoce Urquía. "Somos muy competitivos hasta el puerto. Si se puede replicar esto en algún país latinoamericano, nos interesaría radicarnos", admitió la empresaria. "Hay que analizarlo. Estamos mirando hacia afuera, buscando nichos en los que podamos ser exitosos, pero con el convencimiento de que el negocio está acá. Habría ventajas si te posicionás en dos orígenes, con distinta situación de cosechas."
El financiamiento constituye un obstáculo para la aventura externa. "Sin duda, necesitás capital y desde la Argentina a veces es complicado conseguir crédito", apunta la dueña de AGD, que cuenta con seis fábricas en la Argentina.
Adriana Urquía quedó impresionada cuando oyó tiempo atrás en Buenos Aires al multimillonario mexicano Carlos Slim, dueño de Telmex, contar cómo asumió riesgos en su expansión y cuántas veces se equivocó. "Nosotros somos más o menos conservadores. Lo que hagamos será muy prudente", aclara la ejecutiva de AGD, que tampoco teme que una multinacional como Bunge o Cargill intente comprarlos.






