El profesor de Educación Física que dejó todo para emprender con su padre

Es profesor de Educación física, pero trabaja en la pyme familiar
Es profesor de Educación física, pero trabaja en la pyme familiar Fuente: LA NACION
Juntos crearon Ñuke, una firma que produce estufas y hornos de acero, factura cerca de $58 millones al año y exporta a América Latina
Guido Ratti
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6 de marzo de 2019  

Ninguno de los dos lo sabía, pero esa charla quedaría grabada para siempre en sus vidas. Marcos Dartiguelongue (42) buscaba "hacer algo diferente" y le propuso a su padre, Jorge (76), economista con experiencia en empresas como Renault, Iveco y Correo Argentino, "realizar un emprendimiento juntos". Dartiguelongue trabajaba como profesor de Educación Física y organizaba salidas para extranjeros, pero necesitaba un cambio de rumbo. Y se arriesgó.

Padre e hijo se eligieron como socios aun sin saber a qué se iban a dedicar. Jamás imaginarían que la fábrica de estufas, hornos y cocinas ecológicas que fundarían poco tiempo después les daría tantas satisfacciones.

El sueño impensado se llama Ñuke y vende alrededor de 5000 unidades anuales a un promedio de $20.000. Emplea a 30 operarios en una fábrica de Caseros y cerca de 10 personas en la administración. En 2018 generó $42 millones y US$400.000 en exportaciones (Uruguay, Bolivia, Paraguay y, desde el año pasado, a Estados Unidos).

La primera oportunidad que comenzó a dar impulso al negocio llegó en 2005, de la mano del departamento de energía del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Les propusieron desarrollar estufas ecológicas para comunidades mapuches humildes de la Patagonia, que se calefaccionaban con braseros peligrosos para la salud. Diseñaron el primer equipo multifunción (estufa, cocina y horno) y le pusieron como nombre Ñuke madre, en lengua mapuche "porque la madre da calor, alimento y es fecunda", describe.

La provincia de Neuquén les encargó las primeras 300 unidades, cuando todavía no habían vendido ni uno solo de sus productos en el mercado.

Tras algunos años sin buenos resultados, en 2010 decidieron apostar por equipos con más diseño, mejor estética y de mayor tamaño. Fue un quiebre, el cambio que necesitaban. "Pasamos de vender 500 unidades al año a casi el doble, fue una etapa de crecimiento para la empresa. A la superficie de 300 metros cuadrados, sumamos cuatro galpones por un total de 3500", destaca Dartiguelongue.

"Todos los años crecemos, con menor rentabilidad, pero seguimos adelante", explica. En 2018, la firma facturó unos $58 millones (entre mercado interno y exportaciones) y proyecta un incremento en las ventas de entre 15% y 20% para este año.

Los productos que comercializan (calefactores, estufas, hornos) poseen dos cámaras de combustión independientes, que les permite alcanzar el máximo rendimiento, no contaminar el medio ambiente, y utilizar leña en forma renovable y ecológica, generando calefacción con bajo consumo. "Nos enfocamos en la ecología, apostamos a las energías renovables", detalla Dartiguelongue.

Junto a su padre, sueña con que dentro de 100 años "una Ñuke pueda seguir dando calor en un hogar".

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