Tres maneras de ejercitar nuestro coeficiente de adaptabilidad

Martina Rua
Martina Rua PARA LA NACION
Productividad &bienestar personal
(0)
8 de febrero de 2020  

Ya sea que estemos atravesando cambios en nuestros trabajos debido a la automatización o avance digital, o por cambios geopolíticos y socioeconómicos en un mundo cada vez más globalizado, o simplemente cambios en la dinámica familiar o relaciones personales, cada uno de nosotros enfrenta una permanente necesidad de ajustarnos a escenarios que mutan. Nuestra reacción ante estos cambios inevitables de nuestros contextos, se ve reflejada en cómo trabajamos, en nuestro bienestar y en cómo nos relacionamos con los demás y hasta podría ser determinante en nuestro desarrollo futuro.

Durante años se pensó que el test de coeficiente intelectual (IQ, por sus siglas en inglés), que mide memoria, pensamiento analítico y la capacidad matemática, era una de las mejores formas de predecir nuestras perspectivas de trabajo futuras. Luego se empezó a darle mayor importancia a la inteligencia emocional (EQ, por sus siglas en inglés), un conjunto de habilidades interpersonales, de autorregulación y comunicación.

De hecho, hoy en día ambos siguen siendo relevantes en las contrataciones y también en los despidos en los trabajos, pero no son suficientes para un escenario que tiene al cambio y la incertidumbre más en el centro que nunca. ¿Y si pudiéramos entrenar nuestra adaptabilidad?

Natalie Fratto, inversora tecnológica y vicepresidenta de Goldman Sachs en Nueva York, se interesó en esto a través del concepto de coeficiente de adaptabilidad (AQ, adaptation quotient en inglés). Se preguntó ¿Qué características tiene un buen emprendedor? "Algunos inversionistas se preguntan por la inteligencia y previos emprendimientos, otros por sus habilidades emocionales y qué tan capaces son para armar equipos y conectar con sus clientes. Yo me centro en otro que es qué tan bien reaccionan a la inevitabilidad del cambio, qué tan adaptables son. Creo que es una forma de inteligencia y por eso hablo del AQ", dice en su charla TED sobre su método de trabajo.

Para Fratto, el AQ no es solo la capacidad de absorber nueva información, sino la capacidad de imaginar escenarios posibles y resolver lo que es relevante, desaprender el conocimiento previamente adquirido y hacer un esfuerzo consciente para cambiar. El AQ implica, entonces, mentalidad de aprendiz, flexibilidad, curiosidad, coraje y estar orientado hacia la resolución de problemas, entre otras características.

Varias consultoras de recursos humanos han comenzado a utilizar simulaciones inmersivas online en las que se evalúa a los candidatos sobre qué tan bien se adaptan a los posibles desafíos laborales cambiantes.

Fratto desarrolla tres formas en las que el AQ podría manifestarse para identificar personas "adaptables": si pueden imaginar posibles versiones del futuro preguntando "y si pasara esto...", si pueden desaprender información para desafiar sus presunciones y si disfrutan explorando o buscan nuevas experiencias. Creo que son tres desafíos que podemos hacernos a nosotros mismos ahora mismo y tener una idea de qué tan adaptables somos.

Por ejemplo, montando escenarios posibles de cambio abrupto para pensar nuestra reacción. En su charla Fratto ejemplifica: "¿Y si una ola de calor inesperada impidiese que los clientes vayan a tu tienda? ¿Y si tu flujo de cash desaparece por dos semanas? Esto obliga al cerebro a simular", dice y a preparar nuestra reacción para escenarios inesperados. La solidez de nuestra visión y la cantidad de escenarios que podamos recrear a partir de una limitación habla de nuestra adaptabilidad.

Otra clave es qué tan proclives somos a desaprender y esto se puede medir en qué tan dispuestos estamos a cuestionar nuestras creencias, conocimientos y reescribirlos con nueva información. Se puede desaprender un hábito, por ejemplo, pero con dedicación y perseverancia en la construcción del nuevo.

Y finalmente qué tan equilibrada es la tensión y el tiempo invertido entre explotación de los recursos conocidos y la exploración de los nuevos.

Los especialistas sugieren además tres formas para aumentar nuestra adaptabilidad: limitar las distracciones y aprender a concentrarnos para determinar qué adaptaciones hacer. Segundo, hacer preguntas incómodas, como pedir un aumento de sueldo, para desarrollar el coraje y normalizar el miedo. En tercer lugar, tener curiosidad por las cosas que nos interesan a través de conversaciones más que buscando la respuesta en Google. Todos podemos ser más versátiles, la adaptación al cambio es posible, pero como un músculo, necesita ejercicio para crecer.

Sonido recomendado para leer esta columna: "Necesito tu amor", Charly García.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.