
Subió un 10% el precio de los campos en la pampa húmeda
Es escasa la oferta de extensiones dedicadas a la agricultura
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En lo que va del año, el precio de los campos agrícolas de la pampa húmeda subió alrededor de un 10%, según datos de Compañía Argentina de Tierras (CAT).
En la actualidad, en Pergamino y Colón, en plena zona agrícola núcleo del norte bonaerense, el costo de la hectárea oscila entre 7000 y 9000 dólares. Mientras tanto, en Rojas y Salto, también en esa región del territorio provincial, el precio fluctúa entre 7000 y 10.000 la hectárea, aproximadamente.
Hace seis años, antes de la crisis por la salida de la convertibilidad y la devaluación del peso, en la región agrícola núcleo la hectárea valía unos 3500 dólares. Treinta años atrás, el costo de una hectárea tenía un valor promedio de 1985 dólares, según datos de la revista Márgenes Agropecuarios.
"En lo que va del año, se puede estimar una suba del 10%", señaló Eduardo Fitz Gerald, director de CAT. Al referirse a las causas por las cuales surge el alza, manifestó: "Eso está estimado con relación a que hay un escaso ofrecimiento de campos".
En rigor, hay poca oferta, pero además no se concreta un número importante de operaciones. Igualmente, los precios están firmes. Quien está dispuesto a vender, pide mucho, y quien quiere comprar, no está necesariamente convalidando los precios más altos.
¿Por qué hay poca oferta? Las razones son varias, pero una es clave: la importante renta que deja la tierra, de no menos del 3 al 5% en la zona núcleo. Allí, el dueño de unas 1000 hectáreas que valen 9 millones de dólares puede obtener, si alquila todo ese campo a 340 dólares la hectárea, con lo cual obtiene un ingreso anual de 340.000 dólares.
En medio de ese fenómeno, también hay una creencia de que la tierra puede valer todavía más, ya que la demanda sigue interesada, aunque está un poco más reticente a convalidar los precios altos. La demanda está actuando de manera errática. Con todo, según diversos especialistas, hay inversores de afuera del campo que quieren ingresar en la actividad. Pero no todo es como hace dos años: en algunas inmobiliarias rurales acotan que hay inversores que también se están inclinando más por ciertos activos, como bonos del Estado, antes que por el campo como en otros momentos.
Roberto Frenkel Santillán, vicepresidente de Bullrich Campos, coincidió en que hubo una suba del 10%. Pero aclaró que eso rige para los campos de primera calidad, que representan una buena inversión y que no tienen desperdicios para hacer agricultura, entre otras condiciones importantes. "Los campos de primera calidad, que antes estaban en 8000 dólares, ahora se encuentran en 9000. La suba no fue generalizada; hay una plusvalía de los buenos campos", precisó. Calculó el 10% de crecimiento para los campos de primera calidad de la zona núcleo y de la denominada región núcleo ampliada, que incluye ciudades como Venado Tuerto y llega hasta Río Cuarto.
Respecto de la denominada zona núcleo ampliada, en el último tiempo se han registrado incluso valores más altos que en la tradicional región núcleo. Hace poco, un productor del sudeste cordobés le pagó a su vecino 18.000 dólares por 45 hectáreas. "También el 10% se puede asignar a algunos campos del centro oeste de Buenos Aires; hoy tendríamos que hablar de 5000 a 6000 dólares en Nueve de Julio y 4000/5000 en América", agregó el directivo.
Opiniones
Por su parte, Marcos Lanusse, director de Madero & Lanusse SA, consideró que los campos siguen con precios firmes. "No puedo decir que hayan subido, pero sí creo que se han afirmado. Hoy para tentar a alguien a que venda hay que hablar de arriba de los 8000 dólares en la zona núcleo", opinó.
Pese a no observar por ahora una apreciación, Lanusse cree que la habrá en lo que queda de 2007. "De acá a fines de año, los vamos a ver de un 10 a un 15 por ciento más caros", argumentó el especialista.
Desde otra visión, Alejandro de Elizalde, director general de Elizalde, Garrahan & Cía, subrayó: "No hablaría de mayores precios. El mercado se encuentra amesetado. Probablemente, de no concretarse operaciones, los precios bajen".
Al margen de los campos agrícolas, Frenkel Santillán señaló que el interés por los campos ganaderos es menor que el de los agrícolas debido a que la actividad está sujeta a los controles del Gobierno sobre los precios de los productos vacunos.




