
Tejidos y ropa de lana para los que buscan un camino propio
Historias que pueden enseñar cómo iniciar una actividad propia
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Marianne Delger, 30 años, descubrió de joven que tenía vocación de aprender, pero que no se trataba de ir a la universidad. El secreto, según descubrió, era preguntarlo todo y no dejar pasar oportunidades por no saber. A los 20 años, comenzó a trabajar con producciones de ropa sin tener estudios ni conocimientos, pero la intuición, la lógica y el preguntar la llevaron a crear su propia marca, AlmaZen de Lanas.
Terminado el colegio, Delger comenzó a estudiar relaciones internacionales, luego filosofía, y más tarde diseño de imagen y sonido, pero en ninguna carrera duró demasiado. "No tenía la constancia del estudio ni pasión por algo en particular. A mí me gustaba trabajar y aprender de todo", recuerda.
En 2000, con 20 años, fue contratada por una marca de ropa para encargarse de la producción de las prendas en tela. Desde chica sus padres fomentaron su creatividad y ella modificaba su ropa con básicos conocimientos de coser, tejer y bordar, pero este nuevo trabajo significó un desafío en el que aprendió todo de cero. "A partir de ahí empecé a entrenarme en lo que es producción y a entender el negocio. Descubrí que me divertía comprar las telas, ir a los talleres, encargarme de todo", cuenta.
A los dos años, una conocida le preguntó si conocía a alguien que trabajara en producto terminado en tejidos. Sin dar vueltas, Delger vio una oportunidad para seguir aprendiendo y tomó como propio el nuevo desafío.
"Sabía que podía hacerlo. Renuncié a mi trabajo y empecé como productora independiente. Fui preguntando e investigando para capacitarme, pero me manejo mucho por intuición. La primera producción que hice para esta marca fueron 20 prendas, porque no me animé a hacer todos los modelos. Para la segunda producción, seis meses después, ya eran 500 prendas", agrega.
Con el tiempo, trabajaba para diferentes marcas, como Charlotte Solnicki, Kukla y Carla Ricciardi, pero el bichito emprendedor comenzó a surgir por 2004, con una inversión de 15.000 pesos. "Me di cuenta de que esto era lo que me gustaba, de que lo hacía bien y de que era innovador dedicarme sólo a tejido en lana. Entonces, empecé a hacer modelos para vender yo sola y a hacer ferias para amigos", dijo Delger.
Camino espiritual
AlmaZen de Lanas, juego de palabras que es sinónimo del camino espiritual que hace 11 años recorre Delger a nivel personal, representa una marca que incluye indumentaria, accesorios y objetos decorativos, todo hecho en lana, buscando un equilibrio entre el diseño, la calidad y el servicio. Delger afirma que cuando hace sus vestidos, polleras, babuchas, cárdigans, tapados y polerones tejidos y mezclados con modal, crochet, dos agujas y bordados, no utiliza ninguna tendencia de moda en particular, sino que se inspira en lo cotidiano, en lo que ve que falta en su entorno.
Los trabajos para otras marcas le permitieron ahorrar dinero para invertir en su propia empresa. De a poco fue dejándolas y decidió dedicarse a su emprendimiento, al ver que éste iba sustentándose cada vez más. "Empecé a vender en ferias en mi casa hasta que necesité ampliar y abrir el proyecto. Siempre intenté juntarme con gente con emprendimientos en común con el mío. Por eso, con una amiga, pusimos un showroom en San Isidro y después, con otra tres chicas, un local en Palermo", relató.
La experiencia en la Capital Federal la hizo más conocida, pero luego de dos años y medio tuvo que cerrar porque las otras emprendedoras con las que compartía el espacio no podían seguir afrontando el costo del local. "Creo que no fue un paso hacia atrás. Tener oficina y showroom en zona norte y el local en Capital me cansaba mucho, así que gané calidad de vida y crecí el triple después, porque pude organizarme más y manejar la empresa mejor", explicó Delger.
"Realmente le puse mucho de mí para que funcionara. En un principio no daban los costos para tener empleados; entonces, me ocupaba de la producción, la venta, prensa, cobranzas, todo. Eso me dio la pauta para empezar a organizar cada área creando distintos sistemas que pudiesen ser aplicados en un futuro", agregó.
Con una facturación de $ 200.000 en 2010, la mayoría de las ventas de AlmaZen de Lanas son a mayoristas del interior y algunos del exterior. "Me gustaría crecer a nivel equipo. Quiero tener alguien que se ocupe exclusivamente de las ventas y la comunicación y prensa. Tuve un local, sé lo es que y lo que necesita, así que ahora apunto a armar una estructura fuerte para volver a tener otro", concluyó.




