Terrarios, de moda: un invernadero portátil para soñar con un jardín

La nueva propuesta fusiona la decoración con la naturaleza; son conjuntos de plantas sofisticadas, sumidas en un cristal y con mayor diseño; la ventaja es que ninguno es igual a otro
La nueva propuesta fusiona la decoración con la naturaleza; son conjuntos de plantas sofisticadas, sumidas en un cristal y con mayor diseño; la ventaja es que ninguno es igual a otro Crédito: Ariel Escalante
La nueva propuesta fusiona la decoración con la naturaleza; son conjuntos de plantas sofisticadas, sumidas en un cristal y con mayor diseño; la ventaja es que ninguno es igual a otro
Pilar Vazquez
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1 de febrero de 2020  

400 valores: Es el precio en pesos desde el que parten los terrarios, que, según el tamaño y el tipo de vasija, pueden trepar hasta los 1200 pesos

Como un parque en escala pequeña, recrear un jardín en un recipiente es la nueva tendencia. Se puede tener en una biblioteca, en una mesa o en un balcón. El terrario es un pequeño invernadero que agrupa diferentes tipos de plantas. Los cactus y las suculentas son la vedette de esta nueva moda. Ante la falta de tiempo, son las más elegidas por la poca atención que demandan para su cuidado.

La venta de terrarios, principalmente de suculentas y cactus por Internet, es un negocio que va en aumento. Cada vez son más las páginas web y perfiles de redes sociales creados para ofrecer este tipo de productos. Incluso las grandes cadenas de decoración, para no quedar fuera del negocio, buscan incorporarlos en sus locales. "Ante la falta de espacios verdes, la gente quiere tener muchas plantas en su casa y lo positivo del terrario es que no necesitas grandes lugares", explica Florencia Torres, de Atelier Botánico, que desde hace poco más de un año vende terrarios, mini jardines y macetas, entre otros artículos de decoración botánica.

Es una fusión de la decoración con la naturaleza, pero sin tomar la planta como algo ornamental, sino como un ser vivo. "Más allá de que está muy de moda, ahora las personas ven el verde en sus interiores como una necesidad", explica Belén Huespe, de Métrica. Con su hermana Sofía comenzaron vendiendo terrarios y plantas, pero, por la alta demanda, fueron ampliando el espectro a más variedad y opciones.

Hay terrarios que son únicamente de cactus de diferentes tipos, o de crasas -popularmente llamadas suculentas- y otros que combinan ambas especies. En concreto, la suculenta es una especie que agrupa a dos grandes familias, como los "Pérez" y los "García". Por un lado están los cactus o cactáceas y, por otro, las crasas. Dentro de cada una hay un montón de subfamilias. Las crasas son las que pueden tener hojas gruesas, gorditas, peludas o grasosas. Mientras que los cactus tienen protuberancias, donde nacen las espinas que reemplazan a las hojas. Algunas especies pueden estar recubiertas por una lanilla.

En los terrarios se utilizan tres, cinco o siete plantas. Siempre los números impares son más armoniosos. Los precios varían según el tamaño y el tipo de vasija: los más pequeños cuestan $400, la medida estándar $600 y los más grandes $1200.

Los recipientes en los que se arma esta síntesis de jardín hacen a la estética del producto. Hay algunos de mayor diseño, con formas asimétricas que pueden ser de vidrio o de otros tipos de materiales como cerámica o madera. El preferido es el envase tipo pecera o frasco. "Requieren un cuidado especial, porque con los rayos del sol el vidrio puede actuar como lupa y quemar la planta. Además, como el material no se puede perforar, el riego debe ser más esporádico, al no tener drenaje", explica Torres

La reaparición de las suculentas es un revival de la botánica. "Son plantas antiguas, porque ya existían, pero en algún momento se dejaron de usar", cuenta Luciana Torio, diseñadora de jardines que creó Plantery, una marca que vende minigardens de crasas o de cactus. Torio explica que las personas que tienen más de 50 años suelen reconocerlas porque estaban en las casas de sus padres o abuelos. "Lo que ocurrió fue que después se pusieron de moda las plantas más vistosas, como las rosas y las servarias", agrega la emprendedora.

"Muy jugoso" es lo que significa la palabra en latín suculentus, de donde proviene su nombre. Esta planta es un reservorio natural de agua: absorben la humedad del ambiente y demanda poco mantenimiento, al necesitar menos riego. En verano hay que regarlas solo una vez por semana. En otoño y primavera cada 15 días. En invierno, si la planta está alojada en el interior y hay calefacción, como se seca, hay que regarla cada 25 o 30 días. En cambio, si está en el exterior, directamente de julio a septiembre no se debe regar. En caso de que la planta esté afuera, con un día de lluvia, se lo considera un día de riego.

"Muchos comienzan comprando uno, pero cuando se dan cuenta de que no es tan complicado como creen, empiezan a armar su colección. Les termina fascinando y se hace como un vicio. Al final ponen plantas en todos lados", explica Torio.

La suculentas vienen ganando terreno, ahora también se usan para armar muros verdes. Son instalaciones verticales cubiertas de plantas de diversas especies, que se hicieron populares junto con las terrazas verdes. Ahora se empezaron a usar las suculentas y los cactus. "Son un boom, cada vez recibimos más llamados, la gente los prefiere en lugar de cuadros o adornos", cuenta Torres.

A pesar que la suculenta se caracteriza por necesitar poco mantenimiento, como todo ser vivo, para permanecer con vida, requiere un determinado tratamiento. Por las incertidumbres que se generaban en torno al cuidado, se crearon los workshops de suculentas, en los que se enseña cómo tratarlas. "Son plantas que cuando le agarrás la mano podés tener tu casa llena, tanto adentro como afuera, dependiendo de la especie, pero hay para ambos espacios", explica Torio, quien tiene más de 200 plantas de este tipo en su casa. La reproducción de la suculenta es lenta, pero fácil: al dejarla aislada en un lugar protegido del sol y de la lluvia, la planta sola se reproduce.

El cuidado no es todo, también hay cursos en los que se enseña cómo crear un terrario propio. "Lo que más disfrutan los clientes es la parte creativa del taller, donde cada uno hace con sus propias manos alguno de los productos", cuenta Torres, que durante el año pasado llegó a dar más de cuatro cursos por mes.

"Muchas clientas llegan para comprarse algo para ellas mismas y finalmente terminan comprando para algún ser querido. Regalar plantas es regalar vida, es mostrar interés, es demostrar afecto y mucho más", agrega Huespe.

La idea de transmitir ese mensaje llevó a que se empiecen a utilizar las suculentas también como souvenirs en bautismos, cumpleaños o casamientos. "La planta va creciendo junto con el niño o, en el caso de un casamiento, con el amor", cuenta Analía Ruiz, de Cabeza de Novia, quien comenzó a venderlas por la cantidad de consultas que recibió en un artículo que escribió en su blog de novias sobre souvenirs de suculentas, que eran muy populares en otros países. Se entregan suculentas en una maceta de menor tamaño, que después el invitado puede trasplantar para dejarlas crecer. "Es agradecerle a la otra persona que vino a compartir ese momento con vos. Le entregás algo que sabés que no va a ir a parar a un cajón, que tiene un significado y que lo va acompañar por mucho tiempo", explica Ruiz.

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