
Trabaja en negro la mayoría de los que cosechan cebolla y papa
Según dos operativos, son alarmantes las condiciones de empleo
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LA PLATA.- Para los inspectores del Ministerio de Trabajo bonaerense, el panorama que encontraron no podría haber sido peor: durante operativos realizados en establecimientos rurales, además de las precarias condiciones de seguridad e higiene, pudieron comprobar que más de un 90% de los trabajadores que cosecha cebolla estaba en negro, y otro tanto ocurría con casi un 72% de los empleados en la zafra de papa.
"Alarmante" y "pésimo" fueron algunos de los calificativos elegidos por las fuentes de la cartera laboral consultadas por LA NACION para definir la situación descubierta durante los procedimientos que, por medio del plan provincial de Erradicación del Trabajo No Registrado, se desarrollaron durante marzo y abril pasados en establecimientos productivos relacionados con las cosechas estacionales de papa y cebolla.
Durante esos dos meses fueron inspeccionados 45 establecimientos empacadores de cebolla en los distritos de Villarino y Carmen de Patagones, y 64 dedicados a la cosecha de papa en Mar del Plata, Balcarce, Tandil y Necochea. Los datos finales fueron contundentes: tras la primera visita a cada establecimiento, más de un 90% de los trabajadores encargados de la cosecha de la cebolla, y casi un 72% de los empleados en la zafra de papas, estaban en negro.
Doble visita
El método básico del relevamiento se basó en dos visitas: en la primera, los inspectores detallaron la cantidad de empleados y el número de irregularidades en Seguridad e Higiene. Luego de confeccionada esa acta, la ley otorga cinco días para que cada propietario ponga en regla a sus trabajadores en situación ilegal.
En caso de vencerse el plazo estipulado y no concretarse las altas tempranas correspondientes -que amparan al trabajador en el mercado laboral formal-, se labra un acta de infracción y se cobra una multa de entre $ 1000 y 5000 por empleado según el grado de irregularidad descubierto durante las inspecciones.
Durante los operativos, la cantidad relevada de trabajadores que cosechan papa fue de 829. Después de la primera visita, se regularizó un 10,13% del universo de empleados en negro, pero aquellos que continúan en situación irregular alcanzan a casi un 62% del total.
Mientras, en las inspecciones en la cosecha de cebolla la tendencia estadística fue similar, con el relevamiento de 935 empleados. Con posterioridad, en ese rubro se produjo un blanqueamiento directo de un 13,36% del total, a pesar de lo cual los trabajadores que continúan en negro supera el 77 por ciento.
Asimismo, los inspectores también encontraron severas deficiencias en materia de condiciones mínimas de habitabilidad en los establecimientos, ya que numerosos trabajadores moraban en los lugares de cosecha en viviendas de madera muy precarias, sin baños disponibles, tomando agua sin potabilizar, con instalaciones eléctricas defectuosas y en condiciones de hacinamiento general.
Incluso, sus patrones les retenían los pagos y les prohibían descansos o viajes a los pueblos cercanos hasta tanto no terminaran de levantar toda la cosecha.
Además de los registros de informalidad, se descubrió una veintena de trabajadores extranjeros que eran amenazados con ser denunciados y deportados si no cumplían con jornadas de trabajo de más de 14 horas.





