
Turismo selectivo para bolsillos con recursos
Martín Santiago comanda una agencia de viajes especiales y ofrece alojamientos de ensueño en destinos exclusivos;la mayoría de sus clientes son empresarios
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Nicolás Repetto, Valeria Mazza, Luis Alberto Spinetta y José Luis Clerc, además de ser personajes famosos, tienen algo más en común: son clientes de Personal Design Travel, la agencia de viajes especiales que comanda Martín Santiago.
Santiago se involucró con el mundo del turismo desde pequeño, porque su padre trabajaba en una compañía de aviación. Más tarde fue su empleado en una agencia familiar y finalmente terminó al frente de su propio negocio, siempre dentro del rubro.
Así transcurrió su vida laboral hasta 1995, cuando la venta de paquetes de viajes a "los mismos lugares de siempre" terminó por saturarlo.
Un amigo le había hablado de un paraíso llamado Turtle Island y decidió apostar todas sus fichas a los destinos no convencionales. Tras los contactos de rigor, que le exigieron demostrar toda su destreza para las relaciones públicas, logró hacer pie en un nuevo negocio:el turismo selectivo.
Turtle es una isla de 200 hectáreas ubicada en el archipiélago de Fiji, propiedad del magnate Richard Evanson -uno de los precursores en la industria de la televisión por cable en los Estados Unidos-. Y ganó fama en 1975, cuando sirvió como escenario para el rodaje de la película "La laguna azul", protagonizada por la entonces adolescente Brooke Shields.
El lugar, que sólo recibe parejas, tiene apenas 14 bungalows y otras tantas playas, de modo que cada huésped dispone de una para su uso exclusivo. Un chef se encarga de cocinar a pedido y hasta se puede cenar montado sobre una balsa, en medio de la laguna, en la intimidad más absoluta.
Convertido en representante exclusivo, comprobó pronto lo próspero que resulta ofrecer productos con valor agregado al segmento social de mayor poder adquisitivo.
A Turtle Island se llega después de una larga combinación de vuelos, que finalizan con un aterrizaje acuático, a bordo de un hidroavión. Cada pareja paga por noche de estada entre 990 y 1170 dólares.
Servicio especial
Lo que distingue a Martín Santiago es la atención especializada. Visita a sus clientes en su propio domicilio y suele compartir largas horas de tragos y cenas hogareñas hasta encontrar propuestas que los satisfagan. "La mayoría es gente que vive en zona norte y que no quiere moverse de su casa, cuando vuelven de su empresa o de la oficina", explica.
Cuatro años después de su debut en el mercado de los viajes especiales, hoy cuenta con la representación de otros 20 establecimientos del mismo tipo. Doce de ellos -todos de ensueño- pertenecen a la cadena Island Out Post, del millonario Crist Blackwell, que construyó su fortuna con un sello discográfico y una compañía de aviación. Los hoteles se encuentran en Jamaica, Bahamas y South Beach (en Miami), y todos tienen características singulares, para seducir a los pasajeros acostumbrados al glamour y la buena vida.
Para disfrutar de los servicios de Santiago, sin embargo, no siempre hay que viajar tan lejos. A dos horas de Buenos Aires existen dos paraísos poco conocidos para el gran público argentino. Praia Rosa y La Isla del Papagayo, en Brasil, a menos de 100 kilómetros de Florianópolis, también lo tienen como representante de sus posadas, que no cuestan más de US$150 por noche de estada.
Sin campañas de publicidad ni acciones de marketing al por mayor, su negocio avanza gracias al envión que le proporcionan las recomendaciones boca a boca.
En su afán por seguir sorprendiendo a sus clientes, su próxima perlita se llama Pencin Peng. Se trata de un pequeño complejo de cabañas enclavadas sobre una zona de riscos, en la región jamaiquina de Negril. ¿Su principal atractivo? Una cocina al aire libre, abierta al mar, en la que cada pasajero prepara sus propios alimentos cuando el sol se va a dormir.





