
Un día en medio de cursos y paseo de emprendedores
El Centro Metropolitano de Diseño es un espacio para aprender y mostrarse
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Sus casi quince mil metros cuadrados de extensión incluyen de las más variadas situaciones. Desde salones vidriados con máquinas de coser o computadoras, pasando por una juegoteca hasta un paseo de "incubados", el Centro Metropolitano de Diseño reúne una variedad de actividades para aquellos interesados en hacer del diseño su presente y futuro laboral.
En el sur de la ciudad, en una de las tantas calles de adoquines de Barracas se yergue el edificio, que desde 1934 hasta 1983 funcionó como el mercado del pescado. Su fachada despojada abre paso a su interior cuya arquitectura anticipa que no se trata de un edificio estatal más. En la entrada conviven una sección de informes, una estación de bicicletas y un bar. Sentados en los bancos de madera, algunos hablan por teléfono y otros miran absortos las pantallas de sus computadoras.
Unos metros más adelante, el pasado y el futuro convergen en un museo de sitio con piezas antiguas del ex mercado del pescado y en un mapa que muestra cómo será el distrito de diseño en Barracas. Muy cerca de este lugar hay un salón vidriado en el que tanto mujeres como hombres trabajan con telas, hilos y máquinas de coser. Se trata de Cosiendo redes, uno de los talleres de oficio de costura y santería de la ONG La Fundación Paz por la No Violencia Familiar.
Según Julieta Di Blasio, miembro del equipo de Recursos Humanos del CMD, indica que los cursos orientados a la industria textil son los que más convocan a la gente. "Son oficios de inclusión porque son los que demandan muchas empresas dedicadas al diseño", dice Di Blasio.
Son unas 2000 personas por año las que egresan de estos talleres gratuitos. "La mayoría de esas personas vienen de la Villa 21, que está a diez cuadras del centro", afirma Enrique Avogadro, subsecretario de Economía Creativa de la Ciudad y director del CMD. Y agrega: "La invitación al centro es a arremangarse, a aprender y a trabajar en proyectos que permitan insertarse en el mundo laboral".
Es que las denominadas "Economías creativas" generan, de acuerdo con los datos suministrados por el gobierno de la ciudad, cerca de 145.000 puestos de trabajo y representan el 9% del total del empleo en la Capital.
Quizás esto se refleja en los pasillos del CMD, en el que las aulas están casi llenas. Algunos cosen a mano o con máquinas, otros cortan telas de distintos materiales como cuero o pieles. Algunos esbozan figuras en un papel y otros escuchan atentamente las instrucciones de su profesor. A la entrada de cada salón, un cartel indica el título del taller y una descripción de los contenidos que se ven en la clase.
Recuperadores
Al lado de una de las tantas puertas, un cartel reza "Cartón lleno". Adentro, unas diez personas, hombres y mujeres, manipulan distintas piezas de cartón en grandes mesas. Se trata de un programa destinado a recuperadores urbanos en el que los capacitan para elaborar productos de consumo masivos, como muebles y objetos de diseño. Una vez finalizados, los productos quedan expuestos cerca de la vidriera, a la vista de todo aquel que pase por ese pasillo.
Continuando con el recorrido, está el paseo de los incubados. Se trata de catorce proyectos relacionados al diseño (IncuBA) o a la tecnología (Baitec), que cuentan con un espacio físico de trabajo. Al recorrer este pasillo, da la impresión de estar en un shopping o una galería: los boxes son contiguos y no están separados por cubículos y paneles como en las oficinas más tradicionales. Sólo las separa del exterior un vidrio, así que cualquiera que pase por allí puede ver desde los distintos objetos exhibidos hasta a sus ocupantes esbozando y fabricando sus diseños
Es el caso de Charly Paladino, creador de Chapa Objetos, una línea de productos de ese material para el hogar. Este emprendedor utiliza su "incubadora" como estudio y showroom. "Contar con este espacio de promoción es una gran oportunidad para nosotros", dice mientras muestra el lugar a los curiosos que llegan.




