Un joven de 25 años, heredero del trono en la francesa L'Oréal

Un nieto de Bettencourt tomará su lugar en el Consejo
Ana Teruel
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27 de mayo de 2012  

PARIS.- Con apenas 25 años, un joven atractivo con buenos modales y sentido del humor, Jean-Victor Meyers, es el heredero de la segunda fortuna de Francia. Es el nieto de la propietaria de L'Oréal, Liliane Bettencourt, de la que acaba de tomar el relevo en el Consejo de Administración del imperio cosmético.

El joven se convierte así en el administrador de menor edad del CAC-40, el valor de referencia de la Bolsa de París. Tiene el mérito de haber sobrevivido sin tomar partido y manteniendo una estrecha relación con todas las partes en la guerra mediática y judicial entre su madre, Françoise-Marie Bettencourt, y su abuela. Una cercanía por la que la justicia le ha atribuido la tutela de la anciana de 89 años a finales del año pasado, tras concluir que esta sufría un inicio de Alzheimer.

"Esta es una empresa que forma parte de mi vida", comentó Jean-Victor Meyers durante la asamblea general de L'Oréal que el 17 de abril validó, con el 97,6% de los votos a favor, su entrada en el Consejo de Administración por un mandato de cuatro años.

La familia, principal accionista del grupo (con el 30,90% de la propiedad), dispone de tres puestos en el Consejo: los otros dos están ocupados por sus padres, Françoise Meyers-Bettencourt y Jean-Pierre Meyers. El joven entrante tiene consigna de votar en la misma dirección que el clan familiar, como siempre ha sido tradición.

Bajo perfil

La aprobación del nombramiento de Jean-Victor Meyers marcó la presentación al público del joven heredero, poco dado a la vida mundana y mucho menos a la mediática.

Cuando se inició la guerra familiar, Jean-Victor contrató los servicios de Marie-France Lavarini, ex trabajadora del grupo de comunicación TBWA. Su misión es lidiar con la prensa y mantenerla alejada.

El heredero es un chico normal, que vive en el mismo edificio que sus padres en la periferia rica parisiense de Neuilly-sur-Seine, al lado de la mansión de la anciana, y que "toma el metro como todo el mundo", según relata la consejera familiar al Journal du Dimanche.

El mayor de dos hermanos, únicos nietos de Liliane Bettencourt, con fama más bien de tímido, se licenció en Economía de Empresa y se diplomó en el Instituto Superior de Gestión. Multiplicó las becas y trabajos de verano, incluido en la boutique Louis Vuitton de la lujosa Avenue Montaigne, e inició su incursión en la gestión del grupo en el cargo de jefe de producto de Yves Saint Laurent Belleza (propiedad de L'Oréal).

El año pasado, Meyers hizo una inmersión por medio mundo, recorriendo diferentes filiales del imperio fundado por su tatarabuelo. Desde enero de 2011 es también miembro del consejo de vigilancia de la empresa familiar Téthys, que gestiona el patrimonio de los Bettencourt.

En el trajín diario

En los momentos más álgidos de la batalla entre Liliane Bettencourt y Françoise Meyers-Bettencourt, Jean-Victor sirvió de enlace entre madre e hija. Desde entonces, se ocupa de gestionar el día a día de su abuela y la acompaña en algunos de sus muchos viajes.

Entre las medidas tomadas, ha despedido a uno de sus médicos, que facturaba por sus servicios 40.000 euros mensuales.

Su puesto en el Consejo de Administración de L'Oréal le garantiza unos ingresos de al menos 50.000 euros anuales, pero el joven tiene espíritu emprendedor y no parece contentarse con esperar a escalar puestos en el grupo heredado.

Hace unos meses ha creado con un compañero su propia empresa, L'Exemplaire, dedicada al negocio de la ropa y la marroquinería de lujo.

Por: Ana Teruel
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