Un negocio sin desperdicio
La crisis automotriz inspiró la fabricación de vasos plásticos
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En 1993, tres amigos aprovecharon la crisis del sector autopartista para crear Dixtron, la primera empresa fabricante de productos descartables de Córdoba. Matías Funes y Pablo Romero, ambos de 35 años, junto a Alejandro Romano, de 36, crearon la compañía que el año último facturó 1.300.000 pesos y espera cerrar 2003 con ingresos por 1.800.000 pesos.
"Empezamos hace 10 años porque justo había una crisis automotriz y los fabricantes de plásticos para el sector estaban sin trabajo. Hicimos un convenio con una autopartista que nos hizo el primer molde de un vaso de trago largo para las confiterías bailables", relató Matías, que cursó economía en la facultad junto a Pablo. "En esa época -continuó- los boliches sólo usaban vasos de vidrio. Cuando los dueños descubrieron las ventajas del vaso de plástico el negocio se disparó."
Al año de operaciones, el trío reunió el dinero suficiente para comprar su primera máquina. Y luego desarrolló otras matrices y máquinas para ampliar su oferta de productos y lanzó varios tipos de vasos y copas, baldes de champagne y cubiertos. Así, en 1995 la compañía firmó un contrato con la cadena de supermercados Tía para fabricar una línea de descartables exclusiva de la tienda. "Al poco tiempo de empezar con la empresa aparecieron competidores", recuerda Matías, y agrega: "Otras autopartistas vieron que el negocio había funcionado y empezaron a fabricar descartables".
Pero, dice, "Dixtron mantiene la ventaja de ser una empresa con una estructura más chica que le permite adaptarse mejor a los cambios. A nivel productos, nuestra línea es más gruesa y por ende tiene más capacidad de rotación". Según relató el economista, hacia principios de 2000 la crisis comenzó a afectar el negocio y el trío se vio obligado a realizar una reestructuración de la planta.
Reconversión
"Ese año Pablo se desvinculó de la firma y para fines de 2001 con Alejandro hicimos una reconversión de la empresa: achicamos gastos internos y decidimos abrir una oficina en Buenos Aires porque necesitábamos un lugar que fuera centro de negocios para conseguir clientes", explicó Matías.Los socios desembolsaron 25.000 pesos para abrir la filial en Buenos Aires y de acuerdo con el emprendedor los resultados fueron positivos.
"Abrimos la oficina en marzo del año último. Y en la primera mitad del año facturamos 400.000 pesos. En la segunda mitad la cifra se elevó a 900.000 pesos", afirmó.
"Logramos superar la crisis de 2000. Pudimos trasladar el aumento de nuestros costos al precio final de los productos porque el descartable ya se instaló en el país y no todo se puede volver a vidrio. Este año esperamos facturar 500.000 pesos más que en 2002", agregó.
En la actualidad, la empresa, que emplea a 18 personas, tiene 350 clientes activos o fijos, entre los cuales figuran Niceto, Disco, Ford y Southern Winds. Entre los planes de la compañía también aparece la exportación. "Ahora con las oficinas en Buenos Aires estamos mejor ubicados para el tema exportación. Ya estamos hablando con potenciales compradores en Chile y España", concluyó Matías.
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