
Un organismo francés advierte por la deuda con el Club de París
La falta de acuerdo frena inversiones
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La Argentina puede ser considerado un país seguro para los negocios este año o el próximo, pero genera alta incertidumbre hacia el futuro. Ese fue el panorama que pintaron ejecutivos de la empresa francesa Coface, especializada en la gestión, protección y financiación del crédito comercial.
En una conferencia de prensa en la oficina del grupo en Buenos Aires, advirtieron acerca del clima de negocios y legal, y también por la deuda que la Argentina mantiene impaga desde hace más de cinco años con el Club de París, el grupo que integran 19 países desarrollados. De todos modos, destacaron el alto interés de las multinacionales por hacer negocios aquí, aunque de corto plazo.
En cuanto al Club de París, la economista jefe del Departamento de Riesgo País de Coface, Sylvia Greisman, observó que es un tema de debate en momentos en que la Argentina está poniendo "más foco en las necesidades de inversión". Coface brinda seguros sobre los créditos para la importación de maquinarias, y al igual que sus competidoras de otros países como Hermes, de Alemania, no puede asegurar esas operaciones de inversión en la Argentina mientras siga el default con el Club de París.
"Grandes compañías de todo el mundo están muy interesadas en este país por el alto crecimiento, las altas necesidades de inversión y porque hay dinero alrededor de ellas", destacó Greisman. "La solvencia de las compañías argentinas y la de la economía mejoraron. Las grandes empresas de afuera quieren volver, pero el problema es la deuda soberana que no se ha pagado al Club de París. Un problema para los grandes negocios es que tienen que financiarse. Y por la deuda del Club de París no podemos tomar riesgos en financiamientos de largo plazo."
Negocios "pequeños"
Greisman admitió que Coface puede hacer "algunos negocios pequeños" en la Argentina, al tiempo que observa que, "como hay mucha liquidez en el mundo, bancos privados y fondos domésticos están financiando" algunos proyectos. "Pero por el default pasado y la deuda que aún no se paga, muchos quieren estar protegidos."
El representante del grupo en la Argentina, Germán Fliess, consideró que es posible que la solución de la deuda del Club de París llegue después de las elecciones presidenciales de octubre. Pero en los negocios comerciales de corto plazo, Coface sí está actuando en la Argentina. Para esta clase de negocios, la empresa le puso la calificación C, que es la séptima y penúltima, sólo mejor que la D. La C también es la nota de Ecuador, Paraguay y Venezuela, mejor que la D de Bolivia, Cuba o Haití, pero peor que la A2 de Chile, la A4 de México o la B+ de Brasil. "No vemos cambios en la economía en 2007 ni en 2008, aunque quizás haya el año próximo algo de desaceleración", indicó Greisman. La economista destacó que las empresas están mejorando sus finanzas y sus negocios tanto de exportación como en el mercado interno.
El marco legal
Pese a todos estos elementos positivos, la Argentina tiene una C "no sólo por el Club de París, que es un factor marginal en este caso, sino por el marco legal del país. Es que Coface toma en cuenta para esta calificación que la deuda impaga es del Estado y no de las empresas. "Nosotros miramos que el riesgo macroeconómico es bajo. En cuanto al riesgo político, no vemos ningún cambio fuerte. La situación financiera del país ha mejorado por la reestructuración de la deuda, pese a que aún hay problemas [por los bonistas que no aceptaron el canje de 2005]. Hay superávit fiscal, aunque esté reduciéndose. Pero no vemos mejoras en la calidad de gobierno. Hay más inflación y dudas sobre los instrumentos para combatirla. Las leyes y las reglas cambian, los precios se congelan, se crean impuestos a la exportación. Además, se ve difícil la protección legal de los acreedores en la Argentina."
El director general de Coface para América latina, Bart Pattyn, hizo su análisis positivo para este año y el próximo, pero sombrío de 2009 en adelante. "En la actualidad, las empresas de la Argentina son rentables. Cuando se mira a un año, comienzan a encenderse algunas luces rojas por la escasez de energía, dado que en los últimos cinco años no hubo inversión; porque las inversiones tienen que incrementarse para evitar una falta de capacidad instalada, y además tienen que comenzar a dirigirse a proyectos de largo plazo; porque los datos oficiales de la inflación son discutidos; pero la mayor tensión para 2008 es que los cuellos de botella se agrandarán y habrá una desaceleración. Para dentro de dos años no vemos las cosas bien."
Greisman admitió que la calificación de la Argentina "nunca fue muy buena". Recordó que en 2000 los analistas de Coface ya eran muy negativos sobre el país por la inconsistencia de la convertibilidad.





