Un regalo que se adapta al homenajeado
Oh! Gift Card ofrece tarjetas que actúan como vouchers de marcas líderes para canjear en comercios, un modelo en expansión
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Ninguno de los integrantes del trío fundador de Oh! Gift Card estaba incómodo con lo que hacía. Fue el potencial del negocio lo que los impulsó. Las tarjetas de regalo canjeables como vouchers movían millones en los Estados Unidos, y América latina apenas se enteraba de la existencia de ese instrumento. Un tiempo en Nueva York, trabajando para el banco Santander, le abrió los ojos a Juan Pablo Sucic (39), que vio cómo las tarjetas de las marcas se ofrecían hasta en las góndolas. A la vuelta, empezó a replicar el modelo con uno de los vecinos del barrio cerrado donde vive: Pablo Mosiul (38), un ingeniero en telecomunicaciones con su misma formación ejecutiva en el IAE, fue el complemento ideal.
Una vez por semana, fueron gestando el plan de negocios en un bar, "convencidos de que tenía sentido", cuenta Mosiul en la oficina de 400 metros cuadrados que ocupan desde marzo en Palermo. A mediados de 2010, el proyecto estuvo listo para salir a buscar inversores ángeles. En ese paso se sumó la tercera pata del trípode societario. Cruz González Smith (37) comenzó a ocuparse de lo financiero y ayudó a conseguir un fondeo de US$ 1,4 millones.
"En la etapa inicial, la barrera era instalar un concepto que no estaba desarrollado acá y era más difícil lograr adhesiones. Como ocurre con todo, arrancamos con los más innovadores y logramos que hoy fluya el negocio. Sumamos entre siete y diez clientes al mes", dice Mosiul. "Nos centramos en ofrecer una solución a las marcas líderes –amplía Sucic– para que puedan tener tarjetas de regalo sin esfuerzo y sin inversión, y al mismo tiempo abarcar a sectores como el corporativo, en los que muchos no tienen presencia fuerte."
La herramienta viene a reemplazar lo que en el mercado local constituían los vouchers de regalo hechos a mano, menos prácticos y seguros. Las tarjetas son, a la vista, como los plásticos de crédito. Poseen un monto de dinero determinado que se va descontando de acuerdo con el uso, dentro del plazo de validez. Las cargas van desde los $ 50, en marcas como Artentino o Morph, hasta los $ 20.000, en Despegar.com, Swarovski y Homero.
Ventas tercerizadas
La conveniencia de tercerizar el sistema y sumar canales de venta –como las ventas online y las que se harán por medio de máquinas expendedoras que se instalarán en locales de shoppings desde agosto– ayuda a ampliar la cartera de clientes. Adoptaron tarjetas de Oh! Gift Card incluso aquellos que, como Winery y Prüne, habían empezado a transitar el camino por su cuenta.
"Es un sistema llave en mano en el que nos constituimos en socios estratégicos con canales adicionales. Por ejemplo, para monetizar la presencia en redes sociales." Sucic alude así a la digitalización de las gift cards que se ofrecen, por ejemplo, a través de Facebook. Allí, la tarjeta virtual se difunde entre los contactos, que van sumando dinero con su plástico de crédito en un regalo colectivo. Los participantes pueden fraccionar el pago en cuotas y pronto podrán hacerlo off line, en locales de pago rápido. El voucher digital llega a la casilla de correo del homenajeado con un código de seguridad que lo valida para hacer efectivo el canje. La aplicación para móviles es otra de las facilidades para que nadie tenga excusas para no regalar.
Los acuerdos comerciales con las marcas implican comisiones de un promedio de 20% sobre los montos de las tarjetas. "Aunque varía según la industria, ese cargo es inferior a los costos de comercialización de un local", destaca Mosiul.
La empresa, que emplea a 25 personas en la Argentina y, desde el próximo mes, a unas 15 en Chile, proyecta vender $ 30 millones este año. La firma, pensada como regional desde los primeros días, simplificó su expansión a través de la demanda de productos de clientes con presencia internacional. Pero la idea es plantar bandera en los distintos territorios: Perú, Colombia y Brasil son los próximos objetivos de un avance que buscará concretarse hasta mediados de 2013 con un desembolso de US$ 1 millón.
Sin miedo a la crisis y a la baja del consumo, en poco tiempo el trío comenzará un nuevo road show en busca de más inversiones.





