Una gran empresa cooperativa afectada por la última crisis
Se endeudó en los años 90 para crecer y con la devaluación tuvo problemas financieros
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En 1938, en un pequeño local de Sunchales, ciudad santafecina cercana al límite con Córdoba, un grupo de dirigentes cooperativos de ambas provincias decidió asociarse y crear SanCor Cooperativas Unidas Ltda. Dos años después empezó a funcionar en la misma ciudad la primera fábrica de la firma. Después de aquel humilde comienzo, la empresa ingresó en un proceso de crecimiento acelerado que, ya en 1953, le permitió abrir su primera oficina comercial en Nueva York.
Hoy, Sunchales está en el corazón de la cuenca lechera más importante del país y SanCor es la segunda empresa láctea en facturación detrás de Mastellone Hermanos, dueño de La Serenísima. La empresa tiene una presencia fuerte en varios segmentos del mercado lácteo, como quesos, dulce de leche, leche en polvo y manteca. Apostó fuertemente a la internacionalización de las ventas y a la innovación en productos -junto al Conicet desarrolló la leche SanCor Bio, que presenta múltiples propiedades medicinales-.
Pelea el primer lugar entre los mayores exportadores de lácteos: en 2005 tuvo ventas externas por US$ 138 millones a más de 30 países y cuenta con filiales en Brasil (SanCor do Brasil Produtos Alimenticios, desde 1986) y Estados Unidos (SanCor Dairy Corporation, desde 2000). Entre las firmas de capital social -como se suele llamar a las cooperativas- es una de las más grandes del país, junto con la Asociación de Cooperativas Argentina (ACA), quinta exportadora de cereales.
A mediados de los años noventa, la firma decidió ampliar sus operaciones y ganar escala. Para eso emitió obligaciones negociables (ON) tanto en el mercado local -fue la primera cooperativa productiva en hacerlo- como en el exterior. Paralelamente, instrumentó un ambicioso programa de ampliación de la capacidad y actualización tecnológica en el que invirtió unos US$ 200 millones. Fruto de ese programa son las plantas de quesos de San Guillermo (Santa Fe) y de Balnearia (Córdoba); de crema y leche pasteurizada de Chivilcoy (Buenos Aires); de deshidratación de Morteros (Córdoba) y el enorme centro de distribución ubicado sobre el km 25 de la ruta Panamericana. Con esos fondos también se mejoraron las instalaciones de las fábricas de Sunchales y Devoto.
En total, la firma tiene 17 plantas industriales y 4000 empleados. Indirectamente, la actividad de la firma involucra a otras 20.000 personas.
La recesión económica de fines de los 90 y la salida de la convertibilidad en enero de 2002, dejaron a la empresa endeudada en dólares y en una situación financiera endeble. A eso se sumó el último año la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los precios por los acuerdos firmados con el Gobierno.
En marzo de 2005, la firma acordó con la asamblea de tenedores de ON y logró reestructurar su pasivo financiero. Actualmente, la deuda reestructurada se ubica en torno de los US$ 167 millones, y los principales acreedores son los bancos oficiales locales Nación, Provincia y Ciudad; el Rabobank, de Holanda; y la Corporación Financiera Internacional (CFI).
Aunque nació como una asociación de cooperativas (es decir una cooperativa de segundo grado), en función de sus dificultades financieras la empresa fue modificando su estructura legal: en los últimos tiempos incorporó socios individuales y se convirtió en una cooperativa de primer grado (varias entidades decidieron abandonar la sociedad, en la que sólo quedan 60 cooperativas). Ahora, después del acuerdo sellado con Adecoagro, daría un nuevo paso hacia la forma jurídica de sociedad anónima.
Para los tamberos, la llegada de dinero fresco a SanCor podría ser una muy buena noticia, ya que fomentaría la competencia y mejoraría los precios que reciben los productores por la materia prima.





