
Una historia de amigos que forjaron un sueño
Don Mario ganó la máxima distinción
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La historia de Asociados Don Mario, la firma ganadora de la tercera edición del Premio Oro de LA NACION-Banco Galicia a la Excelencia Agropecuaria, es la historia de un sueño. La proeza de un grupo de amigos de la infancia inquietos por trascender, ávidos por crear y, sobre todo, dispuestos a mantener con todo su esplendor las ganas de trabajar.
Si bien Don Mario hoy es conocida como una compañía de semillas, su historia comenzó en 1982 por el empuje de Alejandro y Gerardo Bartolomé, Rodolfo Klenik, Eduardo Caride y Juan Pablo Jasminoy, al que enseguida se unió César Belloso, quienes habían decidido poner en marcha un emprendimiento para producir cultivos. "Eramos recién egresados y pensamos en un proyecto para sembrar", recuerda hoy Gerardo Bartolomé, uno de los impulsores de la empresa, que debe su nombre, Don Mario, a las bromas entre los amigos.
Lanzados al emprendimiento, sembraron 50 hectáreas que la madre de César Belloso le había cedido al grupo de jóvenes en Chacabuco, la sede de la empresa. Después de esa experiencia, dos años más tarde fueron detrás de su gran objetivo: crear una marca de semillas. "Como en ese momento sólo se sembraban en el país 1,5 millones de hectáreas (de soja) y la oferta de variedades era baja, nos propusimos desarrollar una marca", expresó Bartolomé. Su primera variedad en soja fue la DM 49, lanzada comercialmente en 1988.
Lo que vino de ahí en más fue el despegue. Don Mario incursionó en soja de grupos cortos (IV, que permiten acortar el período de desarrollo del cultivo), que por su alto potencial de rinde rápidamente se expandieron por la pampa húmeda.
Los números hablan de ese crecimiento: la variedad DM 4800, que llegó al mercado en 2000, logró ocupar más de 5 millones de hectáreas. Entre 1995 y 2005, el período que significó su consolidación, la empresa logró aumentar cuatro veces su venta de semillas y se convirtió en una de las firmas líderes. "Nos propusimos un objetivo y constituimos un grupo humano", dijo Bartolomé. "Uno de los éxitos de la empresa fue que buscamos socios para desarrollar el negocio de la semilla", expresó, por su parte, Roberto Brinnand, vicepresidente de la firma.
Aparte de soja, la firma comercializa semillas de trigo, girasol y maíz; en 2005, además, comenzó a producir biodiesel en Chacabuco.
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