
¿Una serie de renuncias o una maldición?
Por Scott Thurm y Cari Tuna
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La renuncia sorpresiva de Mark Hurd el viernes pasado es un hecho que acentúa la tumultuosa década que está pasando Hewlett-Packard Co., que incluyó las renuncias de sus predecesores en la presidencia ejecutiva y de presidentes de su junta directiva.
La situación actual marca un fuerte contraste con las raíces de H-P como una empresa estable para técnicos poco interesados en llamar la atención.
"Esta es una empresa de ingenieros de bajo perfil que acaba de atravesar por el período más extraño de su historia", dice Jeffrey Sonnenfeld, un profesor de gestión de la escuela de negocios de la Universidad de Yale. "Es una ironía increíblemente trágica".
Hurd era visto como sinónimo de estabilidad cuando asumió las riendas del gigante tecnlógico en abril de 2005 después de que la junta directiva de H-P presionara a la famosa presidenta ejecutiva Carly Fiorina para que renunciara a su cargo.
Fiorina era una experta en marketing a la que le gustaba llamar la atención. Hurd era un ejecutivo relativamente desconocido que venía de NCR Corp. con una reputación de ser un controlador nato de costos y buen gerente de operaciones.
Pero no pasó mucho tiempo para que surgiera un nuevo problema. En septiembre de 2006, surgió un escándalo de "pretexting"— un término usado en EE.UU. para referirse a la suplantación de personas para obtener sus registros telefónicos y financieros— en medio de una investigación interna sobre posibles filtraciones de información a la prensa por parte de los miembros de la junta directiva de la compañía.
Esto al final contribuyó a la salida de Patricia Dunn como miembro de la junta directiva de H-P.
Pero el propio caso Fiorina-Dunn había sido precedido por una lucha de poder tras la adquisición de Compaq Computer Corp. por parte de H-P, lo que puso a miembros de las familias fundadoras, Hewlett y Packard, en contra de Fiorina.
Después de todo ese drama, Hurd, a diferencia de su predecesora, era visto como un ejecutivo de bajo perfil que se concentraría sólo en las operaciones de la empresa. Hurd llevó a H-P al éxito.
H-P se convirtió en la empresa de tecnología más grande por ingresos después de adquirir EDS, e intensificó su rivalidad con International Business Machines Corp.
En resumen, H-P contrató a dos presidentes ejecutivos con estilos gerenciales opuestos y aún así logró el mismo resultado: dos renuncias agitadas. Después de los dos períodos, H-P se encuentra en el mismo lugar, en el centro de una tormenta y preguntándose qué la causó.
La empresa tiene que buscar un nuevo líder otra vez, posiblemente alguien ajeno a la empresa, lo que puede diluir aun más lo que ha sido una de las más culturas más fuertes y notables en el mundo corporativo de EE.UU. El legendario "sistema de H-P" creado por Packard sentó la base para una generación de empresas de Silicon Valley y un estilo de gestión conocido como "gerencia de observación directa".
Eleanor Bloxham, presidenta de Corporate Governance Alliance, una consultora de Columbus, Ohio, dice que la salida de Hurd tendrá efectos más allá del precio de la acción. "Es un problema muy serio para la empresa en términos de moral y cultura", agregó.





