Una vedette subsidiada, al mando de un avión sospechado por sobreprecios de una firma en rojo

Diego Fargosi
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5 de julio de 2015  

"Este avión es un poco tuyo", le dijo el comandante a la vedette Victoria Xipolitakis cerca del final del vuelo 2708 a Rosario, que ella misma había ayudado a comandar.

Fue casi lo único serio y con algo de sentido que dijo durante todo el vuelo el ahora excomandante de Austral.

El avión es un poco de Xipolitakis como lo es también de todos los argentinos. Por lo menos, de los que pagan sus impuestos. La empresa Aerolíneas Argentinas y Austral, de la que es dueña, siguen perdiendo dinero que pone a diario el Estado -o lo que es lo mismo, todos los argentinos, como bien dijo el comandante-. Una parte de esos aportes del Estado nacional se destinan a pagar el leasing de la aeronave que "Vicky" ayudó a acelerar en la pista del aeroparque Jorge Newbery.

Como en una comedia, se entrecruzan historias y relatos a bordo de un corto vuelo a la ciudad santafecina de Rosario. La primera se desprende del lugar donde se desarrolla la historia: la cabina de un Embraer 190, financiado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (Bndes) y adquirido por Austral en 2009, luego de la estatización de la empresa antes controlada por el grupo español Marsans.

La compra de este y otros aviones motivó una investigación en nuestro país por supuestos sobreprecios en la compra. Paralelamente, se abrió otra investigación ante la Securities Exchange Commission (SEC) norteamericana que, según se informó hace algunos días, se encuentra en un estado avanzado. La intervención de la SEC se debe a que la compañía Embraer cotiza en el mercado neoyorquino New York Stock Exchange. La información que trascendió indica que exfuncionarios ya declararon para evitar consecuencias mayores, teniendo en cuenta el avance de la causa por el sobreprecio de las aeronaves como las que manejó la vedette.

Otra conclusión que emana del vuelo del escándalo es que las pérdidas de Aerolíneas Argentinas y Austral no hacen diferencia por condición social. El pasaje de "Vicky", como el de cada uno de los 33 pasajeros de ese vuelo, le costó al Estado más de $300, monto que surge al dividir las pérdidas de 2014 (US$ 364 millones) por la cantidad de pasajeros transportados por Aerolíneas y Austral ese año.

El pasaje de la "pilota" nos costó 300 pesos. La pregunta, entonces, es ¿por qué hay que subsidiar a "Vicky"? ¿Es justo subsidiar a alguien que tiene la capacidad económica de pagar el ticket? Ahora que no podrá viajar más en Austral o Aerolíneas Argentinas, la vedette va a tener que viajar por LAN, empresa que no recibe subsidios y, por lo tanto, no nos va a costar nada al resto de los argentinos. Será una buena forma de ahorrarle $ 300 al país.

El autor es abogado especialista en derecho aeronáutico

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