Urbanizarán la base del cerro Catedral
El proyecto se iniciará en cinco meses con la construcción de un hotel que demandará una inversión de $ 16 millones
1 minuto de lectura'
En octubre próximo, cuando el último esquiador haya archivado sus tablas, se pondrá en marcha un ambicioso proyecto de urbanización, en Bariloche, en la base del cerro Catedral.
Su fogonera es la familia Reynal, que cuenta con un "estímulo extra" desde la reciente venta de sus pozos de petróleo neuquinos al grupo Perez Companc.
El primer pasó será la edificación de un hotel de cuatro estrellas, que estará listo para recibir huéspedes con las primeras nevadas del 2000.
Sus 200 habitaciones demandarán una inversión de 16 millones de dólares y por estos días se trabaja en el armado de su financiación.
La construcción tendrá una superficie de 10.500 metros cuadrados distribuidos en cuatro plantas, en las que se destacarán un restaurante, un fitness center y un amplio sector de entretenimientos. Los Reynal aportarán la tierra para el emprendimiento y compartirían el negocio con Perez Companc, su reciente comprador, que ya controla el porteño hotel Inter-Continental.
Catedral Alta Patagonia, una empresa familiar, explota actualmente la ladera norte del cerro y proyecta un crecimiento inmobiliario mayor, una vez que inauguren el hotel: tienen en carpeta el desarrollo de una villa de montaña, con departamentos y un centro de compras.
El punto de partida será la construcción de un edificio de tiempo compartido, a partir de octubre de 1999. El ritmo de las obras posteriores será determinado por la velocidad de las ventas.
"La idea es que la gente que hoy se aloja en Bariloche pueda instalarse allí cuando venga a esquiar", explica William Reynal, desde su oficina en Buenos Aires.
Pero los cañones no apuestan únicamente al negocio invernal, porque las divisas que genera la nieve no alcanzan para recuperar la inversión. Después de la mala propaganda que generó en su momento el hantavirus, la Patagonia asistió a un boom de turistas en el último verano.
Y se espera que continúe la afluencia: "Apuntamos a captar a ese público -reconoce el empresario-. Y por eso no proyectamos un establecimiento de lujo. La gente que viene en verano no tiene tanto poder adquisitivo como la que llega en invierno."
En plan de expandir la montaña, Alta Patagonia ya tentó a sus vecinos de Robles, que explotan la concesión de la ladera opuesta.
Le ofrecieron "entre cuatro y cinco millones de dólares" a cambio de que abandonen su negocio antes de tiempo.
Su interlocutor es Horacio Liendo, ya que el economista allegado a Domingo Cavallo es el cuñado de Graciela Marti Reta de Robles, la titular de los derechos. De todos modos heredarían las pistas de esa ladera en cuatro años, cuando caduque la concesión actual.
El contrato suscripto entre Alta Patagonia y la provincia de Río Negro les concede por 30 años la explotación de toda el área esquiable de la montaña y por 50, con opción a compra, los terrenos adyacentes.
Actualmente, la ladera norte del Catedral atrae al 70 por ciento de la gente que se acerca a la montaña. La nieve de Robles, en tanto, es frecuentada básicamente por los turistas que no se consagran activamente a la práctica del esquí. Catedral Alta Patagonia espera recuperarse, después de los resultados negativos del último año.
En 1997 las lluvias torrenciales lavaron las pistas y dejaron sin posibilidades a los deportistas ávidos de slaloms, bumps y travesías.
Con la intención de que los fenómenos climatológicos no opaquen también la próxima temporada, han redoblado su inversión para producir nieve artificial.
Ya destinaron tres millones y esperan llegar a diez: se asegurarán, así, un stock permanente del preciado tesoro blanco.
El secreto del éxito es Brasil
El secreto para expandir el negocio de la nieve, de acuerdo con los expertos, está en seducir a los turistas brasileños.
En el ranking de los países americanos con mayor número de esquiadores, Brasil es el segundo "productor de deportistas", detrás de los Estados Unidos.
Pero para conquistarlos serán necesarias estrategias de marketing bien aceitadas. Las pistas argentinas, lejos de ganar temporada tras temporada mayor número de amigos del esquí oriundos de la tierra del samba, los ha perdido.
En 1980, por ejemplo, según explica William Reynal, que por entonces operaba la agencia Sol Jet, llegaron 110.000 brasileños. En 1997, apenas 35.000.
Con la expectativa puesta en el repunte, este año se garantiza que habrá por lo menos 100 vuelos directos entre San Pablo y Bariloche. Sin contar todos los que llegarán al Sur previa escala en Buenos Aires.
Para tomar conciencia del volumen del mercado local, basta una comparación con los Estados Unidos. Mientras que allí hay una población de 15 millones de esquiadores, aquí no son más de 100.000.





