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La Argentina vive un boom de las escuelas de negocios, que juegan un papel decisivo para entender los desafíos de la hora
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El proceso de reconversión de la economía fue, sin duda, uno de los principales motores que en los últimos años impulsaron el desarrollo de las escuelas de negocios destinadas a capacitar a los empresarios en la Argentina.
La apertura económica de los años 90, a lo que más tarde se sumó la globalización, exigió a las empresas reforzar y actualizar las capacidades de sus equipos gerenciales para competir en el mundo de los negocios.
Por el lado de los ejecutivos sucedió algo parecido. Hace 50 años, con estudios secundarios era suficiente para insertarse laboralmente con cierto éxito; después había que tener estudios universitarios. Hoy, con eso ya no alcanza. Para diferenciarse y tener mejores oportunidades de desarrollo profesional, se imponen los estudios de posgrado.
Frente a esta realidad, las escuelas de negocios juegan un papel decisivo como centro de reflexión sobre las tendencias del management moderno, ayudando a los ejecutivos a comprender los desafíos futuros más allá de las turbulencias del corto plazo.
Fernando Fragueiro, director general del IAE, la Escuela de Dirección y Negocios de la Universidad Austral, dice que "cada vez más las organizaciones necesitan gerentes con gran preparación técnica, flexibles y que sean capaces de descubrir oportunidades en las crisis; en síntesis, lo que buscan son directivos con fuerte conocimiento técnico y gran capacidad de liderazgo".
Visto del lado del ejecutivo, Fragueiro expresa que cuando un profesional asiste a una escuela de negocios pretende agrandar su horizonte laboral y añadir valor a la empresa en la que trabaja, o capacitarse para estar en mejores condiciones de asumir una responsabilidad mayor en el futuro.
Es similar el pensamiento de Luis Pereiro, director de la Escuela de Economía Empresarial de la Universidad Torcuato Di Tella, cuando sostiene que los ejecutivos buscan un trampolín para la próxima etapa de su desarrollo profesional. "Hoy por hoy, la empresa que ha sofisticado sus métodos operativos tiene la necesidad de sofisticar también la preparación de su personal, y una forma de hacerlo es que participen de una maestría".
Frente al interrogante sobre si la llegada de los ejecutivos a una escuela de negocios es vocacional o lo hacen porque es decisivo a la hora de acceder a puestos jerárquicos, Luisa Montuschi, directora del Departamento de Dirección de Empresas de la Universidad del CEMA, afirma que hay una combinación de las dos cosas. Y agrega: "Hace cinco años, el principal objetivo de los profesionales que participaban de un máster era conducir una gran empresa. Pero esto ha cambiado y hay muchos ejecutivos que vienen a capacitarse para desarrollar proyectos propios. Por eso este año comenzaremos a dictar cursos para preparar futuros entrepreneur, porque es una de las últimas cosas que demanda el mercado".
Pionera
Tal vez el IAE sea una de las instituciones pioneras en el país en escuelas de negocios. Tomando el modelo de sus similares de Europa y los Estados Unidos, hace 23 años que trabaja en educación ejecutiva. Esta experiencia, sin duda, ha sido uno de los factores que determinaron que por segundo año consecutivo figure en el ranking elaborado por el diario Financial Times entre las 30 mejores escuelas de negocios del mundo.
Actualmente, en los másters de la Escuela de Dirección y Negocios del IAE cursan 350 profesionales cuyas edades varían entre los 27 y 36 años. La gama de alternativas de formación para los niveles gerenciales de una organización se completa con programas que tienen una perspectiva desde la dirección general hasta un programa de alta dirección, orientado a gente con gran experiencia ejecutiva: CEO, gerentes generales, presidentes y directores ejecutivos. La capacitación está a cargo de un cuerpo de 75 profesores, de los cuales 50 son full time, con experiencia internacional.
En la Escuela de Economía Empresarial de la Universidad Torcuato Di Tella afirman que el perfil de quienes cursan el MBA son profesionales de 30 años de edad promedio, con seis o siete de experiencia gerencial.
Luis Pereiro pone énfasis en destacar que una de las particularidades de la educación que allí se imparte está dada en el perfecto balance entre la teoría y la práctica. "Desde el punto de vista metodológico -observa- somos tremendamente eclécticos."
"La segunda característica -agrega- es la internacionalidad del cuerpo docente. Gran parte de los profesores de negocio es de Estados Unidos, Europa, Australia y Asia, y viene exclusivamente a nuestra universidad a dictar los mismos cursos que en su universidad de origen. El 30 por ciento de nuestros cursos en la maestría en dirección se dictan íntegramente en inglés. De los 36 profesores que integran el cuerpo docente de la escuela, 27 son full time y 9 par time." A la hora de definir la calidad de los profesionales que se forman en las escuelas de negocios, Luisa Montuschi explica que en la Universidad del CEMA quieren formar profesionales que puedan desempeñarse eficientemente en una economía competitiva y globalizada. "Por eso apoyamos una corriente económica abierta; el país no puede volver atrás."
Según la directiva, en el cuerpo de profesores del CEMA hay gente graduada en distintas escuelas de negocios, con un amplio arco ideológico. De los 53 docentes, 13 son full time y 40, part time.
Sin metodología única
"Pero tal vez la mayor diferencia de nuestra institución está en la metodología de enseñanza y no en la ideología", acota Montuschi.
"Mientras otras escuelas se basan exclusivamente en el método del caso, nosotros no adherimos a una metodología única. Entendemos que lo importante es el profesor; por lo tanto, es él quien elige la metodología que considera más adecuada para su curso.
"En definitiva, lo que nos importa -dice- es la evaluación que hacen los alumnos sobre los profesores y el curso al final de cada trimestre académico. Lo que los participantes aprecian en los profesores, más allá de su capacidad didáctica, es que sean exitosos en lo que están haciendo profesionalmente. Por eso en nuestra universidad el mayor número de profesores no es full time."
¿Qué pueden hacer las escuelas de negocios para colaborar en el aumento de la competitividad y crear una estrategia de crecimiento para el país?
En opinión de Fragueiro, se hace un aporte importante teniendo en cuenta que una universidad no trabaja para el corto plazo.
"En nuestro caso -manifiesta-, además de ser una escuela de dirección somos también una escuela de negocios, precisamente porque una de las misiones que tenemos es promover la creación y la gestación de nuevos negocios."
Están convencidos de que los problemas de desempleo se van a solucionar generando trabajo y riqueza y "pasando de una cultura de la envidia al que le va bien a una cultura de aprender del que le va bien, y de una cultura de sospecha del que fracasó a verlo como una persona con experiencia".
La globalización, las alianzas y las fusiones entre compañías trajeron un cambio de cultura y de paradigma muy importante en el mundo empresario.
Reflejar la realidad
Pereiro dice que la mejor forma de colaborar con estos cambios desde una escuela de negocios es reflejando en los programas la realidad del contexto nacional, pero en un entorno multicultural, y eso significa tener profesores que hayan estado expuestos a la experiencia internacional o que directamente vengan del exterior
"En nuestro MBA tenemos intercambio permanente con universidades de Francia, Estados Unidos, Alemania y Brasil. En una palabra, trasladamos la globalización al aula", sostiene.





