Vuelve el tradicional Rasti para darles pelea a los videojuegos
La empresa Dimare recuperó las matrices en Brasil y empieza a fabricar el juego
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Después de 32 años de ausencia, el tradicional juego de encastre Rasti fue lanzado nuevamente al mercado de la mano de una pyme argentina que invirtió 2,6 millones de pesos.
"Nos sumamos al boom de la construcción", bromeó Antonio Dimare, presidente de la pyme que volvió a patentar una de las marcas emblemáticas de la industria nacional de los años 70. "Este año produciremos 69 millones de ladrillitos", prometió.
El Rasti, un juego de piezas plásticas de diseño alemán que surgió en 1970, dejó de fabricarse en la Argentina a mediados de esa década. Años más tarde, en un contexto de apertura comercial y de dólar barato, el juego empezó a importarse desde Brasil, producido por una empresa que había comprado las matrices originales de la fábrica argentina. Desde allí las repatriaron ahora los Dimare.
Según el presidente de la empresa, el contexto de recuperación económica que vive el país los animó a potenciar la producción propia. Paralelamente, según especialistas del mercado, hay un crecimiento de la demanda de este tipo de juegos didácticos tradicionales durante los últimos años. Esta empresa familiar, que preside Antonio y que está integrada por sus cinco hijos: Daniel, Fabián, Sergio, Gabriel y Sabrina, es testigo de la recuperación. Desde la devaluación su volumen de ventas aumentó un 176% y prevé que, con Rasti en el mercado a fines de este año, las ventas alcancen los 3 millones de pesos. Para 2008 proyectan facturar 5,8 millones de pesos.
El presidente de la Cámara de la Industria del Juguete, Norberto García, compartió la conferencia de prensa de los Dimare para celebrar el relanzamiento de Rasti. Coincidió con el empresario en el buen momento que atraviesa el sector.
"Es una etapa de reindustrialización del sector, de defensa de la industria nacional, que incentiva este tipo de proyectos", dijo. "Volveremos a tener una industria poderosa, tecnologizada y profesionalizada", anticipó. Y agregó que los juegos como Rasti, que lideran la "contracultura de los videojuegos", vuelven a tener cada vez más aceptación.
El propietario de la empresa de juegos Raúl Ruibal, consultado por LA NACION, coincidió en este contexto de bonanza de los juegos didácticos tradicionales. "Por la tendencia del mercado, las perspectivas para Rasti son muy buenas", comentó. "La demanda de este tipo de juegos está creciendo fuerte los últimos años."
Según confió, en su fábrica de juegos de mesa diseñados para involucrar a toda la familia, la producción se incrementa año tras año. "En el último año tomamos un 20 por ciento más de personal para poder atender la demanda", informó.
Su colega de la fábrica Chikitos, Miguel Faraoni, también miembro de la cámara, coincidió con la estimación. "La producción creció un 20% los últimos meses", informó. "Si no contratamos más personal es porque en este país aprendimos que siempre hay que actuar con precaución", agregó Faraoni.
Los incrementos en los costos y, más recientemente, la crisis energética son los ítems que más tienen presentes los empresarios del sector.
El director de Marketing de Dimare, Daniel Dimare, se definió "optimista" y confía en que el sector se siga expandiendo. Pero reconoció a LA NACION que le preocupa la escasez de energía. Por ahora la fábrica, que trabaja las 24 horas, sólo paga recargos por el mayor consumo de electricidad, pero no padece restricciones ni cortes. "Si nos cortaran ahora, sería trágico", sintetizó el empresario, que, en vísperas del Día del Niño, acaba de lanzar la "estrella" de los juegos de encastre.
Competir con la PC
El consultor de mercado Osvaldo Gagliardo, a cargo del estudio previo al lanzamiento de Rasti, recomendó la vuelta de este juego por ser considerado un "clásico necesario para recrear un espacio familiar perdido". Por su parte, el responsable de Alberto Wilensky Grupo Estratégico de Negocios, reconoció que "este tipo de juguetes que tienen que ver con el ingenio son conceptualmente muy aceptados". Y apuntó como desafío del Rasti "recrear la magia de aquella época en que enamoró a los padres de los niños de hoy".




