El predicador
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CARACAS.- Cada vez que Nicolás Maduro habla con su hijo desde la prisión de Brooklyn -¡dispone de 510 minutos al mes para llamadas al exterior!- lo primero que le recita es un versículo de la Biblia. Nicolasito, que ejerció hasta el 3 de enero como vicepresidente de asuntos religiosos del partido socialista en el poder, le dice a la periodista de El País María Martín, corresponsal en Bogotá para la región andina, que su papá es muy espiritual. ¿Cuántas llamadas pudieron hacer los presos políticos venezolanos a sus familiares?, esta pregunta no se la hicieron al único vástago del exdictador. El periódico progresista español lo llama autócrata. Más académico.
La entrevista con Maduro Guerra ocupa dos páginas de la edición dominical de El País, un diario referencial para seguir la evolución democrática española. Nació para contar e influir en el proceso que se asomaba en España tras la muerte natural del dictador Francisco Franco. Cumplió 50 años en circulación, y en tanto tiempo cambian muchas cosas. Hay dictaduras de nuevo cuño que inspiran miradas benevolentes.
Maduro, cuenta su hijo, come, duerme y lee. Hasta 60 libros le han enviado, algunos los intercambia con otros presos. ¿Estará leyendo en inglés? El cóctel de lecturas incluye, además de la Biblia, la Constitución del 99, El Estado y la revolución de Lenin, textos de la venezolana Conny Méndez, el Discurso de Angostura, Doña Bárbara, también algo de García Márquez. Por esa ruta va a llegar al programa Tierra de Gracia de Vente Venezuela. Maduro está en transición hacia algo, mientras dice respaldar a los hermanos Rodríguez, sus hermanos políticos que, según un registro deTalCual, borraron a Maduro de su discurso.
“Mi papá no tiene dinero, no tiene cuentas, no tiene testaferros, no tiene nada”, dice el hijo como si estuviera en una sesión de la Asamblea Nacional donde es diputado y en la que los aplausos siempre están a la orden. Padre de 7 hijos a los 35 años, Maduro Guerra se siente el sostén de su familia y de su papá. ¿Le alcanzará con la dieta parlamentaria? La entrevista citada dice que su oficina está muy cerca del Hotel Marriott de El Rosal, no es poca cosa.
Maduro, que estaba en el poder por un masivo y escandaloso fraude electoral, quiere volver. Con la pelazón en la que se encuentra, como describe Nicolasito, mejor es que se lo tome con calma porque el Palacio está ocupado. Antes de su extracción tenía la idea fija de “modernizar” la Constitución para acabar con ese bochinche de estar eligiendo a la gente que representa al pueblo. Delcy, y no tan a la calladita, es fiel a ese postulado de la revolución. Sin un solo voto ella está mandando.




