Intendentes blindados frente a la sana alternancia

Muchos jefes comunales bonaerenses llevan más de 20 años en sus cargos; ante la ley que limita su reelección, algunos buscan ser sucedidos por sus hijos
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5 de noviembre de 2019  

Las elecciones del 27 de octubre consagraron en municipios bonaerenses, tanto del conurbano como del interior de la provincia, a jefes locales que llevan hasta 24 años en el cargo. Si bien, por ley, entraron en sus últimos mandatos, sus reelecciones permanentes muestran que perpetuarse en el poder ha sido un objetivo crucial para ellos.

La ley bonaerense los condena a cerrar sus largos ciclos de poder municipal en 2023, pero varios intendentes que llevan más de veinte años en el gobierno lograron una nueva reelección en los recientes comicios, con lo que demostraron que permanecer al mando de sus territorios sigue siendo para ellos un imperativo y que la alternancia no es un valor democrático por el que muestren apego. La provincia de Buenos Aires tiene intendentes reelegidos que comenzarán un cuarto, quinto, sexto o, en los casos más extremos, hasta un séptimo mandato consecutivo. La sana oxigenación del cambio de nombres al frente del poder debería formar parte de sus principios, pero lamentablemente no parece entrar en sus agendas.

El respaldo en las urnas fue rotundo para el peronista Alejandro Granados, el eterno intendente de Ezeiza, que comenzará su séptimo mandato consecutivo en el distrito, que gobierna desde 1995, año en que se creó el municipio. Obtuvo el 63,5% de los votos con la boleta del Frente de Todos, acompañado por su hijo Gastón como cabeza de la nómina de concejales. Quizás, en el caso de Granados, la alternancia haya que buscarla dentro del propio núcleo familiar, en otro caso de rancio nepotismo. En 2023, el intendente de Ezeiza habrá llegado a los 28 años seguidos de gobierno, con algún período de licencia, como cuando fue ministro de Seguridad bonaerense durante la gestión de Daniel Scioli.

También comenzará su séptimo mandato Alberto Descalzo, en Ituzaingó. Desde 1995, año en que el distrito obtuvo su autonomía, él fue su único intendente. Logró el 45,9% de los votos y accedió a otro período de gobierno. Como en el caso del intendente de Ezeiza, al mandamás de Ituzaingó lo acompañó como primer concejal en la boleta del Frente de Todos uno de sus hijos, Pablo. La alternancia también puede tener allí nula intensidad y darse dentro de una misma familia.

En San Isidro, el radical Gustavo Posse ganó con el 47,7% de los votos y comenzará su sexto mandato consecutivo. Es el sucesor en el cargo de su padre, Melchor, ya fallecido, quien inició esta larga gestión en el norte del Gran Buenos Aires. El intendente reelegido lleva 20 años ininterrumpidos al frente del municipio.

El cuestionado Mario Ishii fue reelegido en José C. Paz con el 59,9% de los votos. Tendrá, así, derecho a su quinto mandato en el distrito. En su primera etapa, anudó tres períodos seguidos; entre 2011 y 2015 gobernó un aliado suyo, y en 2015 volvió a la intendencia. En 2023, por ley, este cacique peronista ya no podrá aspirar a la reelección en el municipio que ganó por primera vez en 1999.

También comenzará su quinto mandato otro histórico barón peronista del conurbano, Juan José Mussi, intendente de Berazategui. Su caso es diferente, porque vuelve al poder y podría presentarse nuevamente en 2023, en lo que sería su segundo mandato para la ley que, en 2016, limitó las reelecciones de intendentes. Ganó con el 65,9% y agregó así un triunfo más a su lista en Berazategui, en la que ya figuraban las victorias de 1987, 1991, 2003 y 2007. Reemplazará en el cargo a su hijo Juan Patricio, en otro caso de alternancia familiar. Este fenómeno también se da en Cañuelas, donde ganó Marisa Fassi, esposa y jefa de Gabinete del actual intendente, Gustavo Arrieta, quien se impuso en las tres elecciones anteriores.

Mario Secco, el ultrakirchnerista intendente de Ensenada, triunfó nuevamente e iniciará su quinto mandato ininterrumpido. El apoyo que logró en las urnas fue del 70,7% de los votos. De orígenes en el radicalismo, perfil rayano en lo patoteril y duros enfrentamientos con la gobernadora María Eugenia Vidal, Secco es el jefe en Ensenada desde 2003.

En Marcos Paz volvió a ganar Ricardo Curutchet, quien encabezó la boleta del Frente de Todos y consiguió el 58,4%, para acceder también a su quinto mandato consecutivo en este distrito de la primera sección electoral.

En el interior de la provincia de Buenos Aires hay varios casos de intendentes que ganaron y tendrán su quinto mandato consecutivo. En esa lista de jefes distritales sin alternancia figuran, por el Frente de Todos, Héctor Olivera, de Tordillo, y Gustavo Walker, de Pila. Por Juntos por el Cambio, se anota Miguel Lunghi, de Tandil. El vecinalismo también tiene un intendente en esta nómina: Carlos Sánchez, de Tres Arroyos.

Con la victoria que consiguió el domingo en Esteban Echeverría, accedió al cuarto mandato sin interrupciones el intendente Fernando Gray, quien además es presidente del PJ bonaerense. Al saltar del conurbano al interior, la falta de alternancia se verifica con otros seis casos de jefes comunales que ganaron en la última elección y también gozarán de su cuarto período de gobierno seguido. Tres son de Juntos por el Cambio: Camilo Etchevarren (Dolores), Miguel Gargaglione (San Cayetano) y Miguel Ángel Pacheco (Pellegrini). Los otros tres pertenecen al Frente de Todos: Pablo Zurro (Pehuajó), Ricardo Casi (Colón) y Gustavo Cocconi (Tapalqué).

Posar la mirada en los distritos bonaerenses es útil para identificar estas situaciones reñidas con las buenas prácticas republicanas, que muchas veces quedan fuera de los radares. Si bien una ley que aprobó el gobierno de María Eugenia Vidal a partir de un proyecto del Frente Renovador limita a dos períodos consecutivos sus mandatos y los sacará de sus cargos en 2023, sería positivo para nuestro pobre y castigado sistema político que estos intendentes dejaran de lado sus ambiciones de barones y generaran la saludable alternancia democrática en el poder dentro de sus municipios.

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