La fiscal Fein, frente a la Justicia
Se debe determinar si, en un primer momento, se quiso saber la verdad sobre la muerte de Nisman o solo evitar que se conocieran los responsables
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La presentación de la exfiscal Viviana Fein ante los tribunales federales marca un punto de inflexión en una causa que, 11 años después del asesinato del fiscal Alberto Nisman, sigue siendo una herida abierta en la vida pública argentina. Su convocatoria a prestar declaración indagatoria, concretada días atrás, se fundó en la existencia de motivos suficientes para sospechar que la funcionaria no preservó adecuadamente el lugar donde apareció muerto el titular de la investigación por el atentado contra la AMIA.
La declaración indagatoria —conviene recordarlo— no constituye una invitación a brindar explicaciones ni a aclarar aspectos de la investigación. La ley impone informar al imputado los hechos que se le atribuyen, su calificación legal y las pruebas existentes en su contra. Se trata de un acto procesal previsto para que el imputado —condición que adquiere quien es llamado a declarar en este marco— pueda ejercer su defensa frente a un cuadro de sospecha ya configurado. Su sola convocatoria implica que, para el fiscal del caso, Eduardo Taiano, y para el juez interviniente, Julián Ercolini, existen motivos suficientes para sospechar que la exfiscal pudo haber incumplido deberes esenciales vinculados con la preservación del escenario del crimen.
Este es, precisamente, el punto central. La justicia investiga el asesinato de Nisman y la hipótesis de suicidio ha sido, hasta el momento, descartada. Ese curso de investigación exige determinar si la escena fue preservada de manera adecuada para permitir responder con rigor las preguntas vinculadas a cómo ocurrió el deceso. La pesquisa actual avanza sobre esa dimensión y no se orienta a reconstruir directamente la mecánica de la muerte, sino a establecer si quienes debían garantizar las condiciones necesarias para conocer la verdad actuaron conforme a la ley o, por el contrario, contribuyeron —por acción, omisión o negligencia— a impedirlo.
De allí surge la gravedad institucional del momento. Una exfiscal que dirigió la primera etapa de una de las causas más sensibles de la historia reciente debe ahora explicar ante la Justicia por qué no habría cumplido con los estándares básicos de preservación de un sitio que exigía el máximo rigor técnico de cuidado. Y aunque Viviana Fein rechazó toda acusación y negó que la escena haya sido contaminada o afectada en su integridad, lo relevante para la sociedad no reside en sus argumentos defensivos, sino en lo que resuelva el juez respecto de su situación procesal.
El fiscal Taiano ha sostenido que habría existido “un plan criminal” para ocultar el asesinato de Nisman, y que ese plan habría comenzado casi desde el momento en que fue hallado su cadáver, cuando se permitió el ingreso de más de 80 personas al departamento de Puerto Madero donde se produjo el crimen, cual si se tratase de un tour por la vivienda donde vivía el fiscal de la causa AMIA.
El paso que sigue está reglado por el Código Procesal Penal de la Nación. Tras la indagatoria, el juez debe analizar la imputación, las pruebas reunidas y lo expresado por el imputado y, luego, resolver si corresponde dictar un procesamiento, una falta de mérito o un sobreseimiento.
La sociedad espera una decisión que esclarezca uno de los aspectos más relevantes vinculados con la muerte de Nisman. Lo que está en juego es la confianza en la administración de justicia, lo que exige determinar si la exfuncionaria encargada de custodiar la primera escena del hecho actuó según los deberes que le imponía su función o, por el contrario, si algún incumplimiento pudo haber afectado la posibilidad de reconstruir cómo murió el fiscal, si se trató de un homicidio y, en última instancia, quién podría haber sido el responsable. Las dudas que pesan sobre la primera fiscal no solo comprometen su desempeño personal, sino también la legitimidad de un proceso que lleva más de una década y cuya prolongada incertidumbre impacta de manera directa en toda la opinión pública.
Más aún, ya no se trata únicamente de la actuación de Viviana Fein. En la misma situación procesal se encuentran imputados el primer juez del caso, Manuel de Campos; el entonces secretario de Seguridad, Sergio Berni, y otros funcionarios y jefes de fuerzas federales que intervinieron en las horas iniciales. La investigación sobre este conjunto de actores refuerza la idea de que el problema no se limita a una persona, sino a un entramado de decisiones y omisiones que podrían haber comprometido la búsqueda de la verdad sobre un hecho de una gravedad inusitada. Llamó la atención que Viviana Fein dijera que ella no autorizó a Berni a estar en el lugar del hecho, aunque tampoco le pidió que se fuera. Del mismo modo, resulta cuestionable que se niegue a aceptar responsabilidades, pese a que reconozca que la investigación fue un “fracaso”.
Lo que hoy requiere la sociedad es un horizonte de certeza brindado por el Poder Judicial. Se trata de obtener una explicación concreta sobre lo ocurrido en las etapas iniciales de la causa y sobre si existieron conductas que pudieron comprometer la posibilidad de esclarecerla. La indagatoria de la exfiscal abre un tramo crítico del proceso con respecto a la responsabilidad institucional de quienes debían garantizar las condiciones necesarias para avanzar hacia la verdad.
Es necesario que esta etapa del proceso se transite con rigor y sin demoras injustificadas. La decisión que adopte el juez sobre la situación procesal de la exfuncionaria no cerrará la causa, pero sí permitirá establecer si la búsqueda de la verdad estuvo afectada desde su origen o si, por el contrario, las fallas señaladas no configuran una conducta penalmente relevante.
La sociedad ha esperado demasiado tiempo para obtener respuestas. Es de esperar que este paso decisivo permita, al menos, comenzar a esclarecer si existió una trama destinada a diluir responsabilidades en las horas iniciales. Sin esa base, cualquier conclusión sobre cómo murió el fiscal y quiénes pudieron haber intervenido seguirá siendo incompleta.



