La importancia de invertir en educación

Se vuelve imperativo crear consensos para proteger la inversión en el sector, garantizando una distribución equitativa y cuidando la formación de ciudadanos
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25 de marzo de 2019  

La importancia de la educación para la evolución y el progreso de un país no se discute, y la inversión en esta área da cuenta del valor que se le otorga para lograr el objetivo de una nación próspera e inclusiva. Es por esto que ha causado una lógica inquietud el dato de que la inversión educativa nacional cayó 9% entre 2016 y 2018, y que, de cumplirse el presupuesto 2019, el retroceso llegará al 19%. Así lo establece el informe titulado "El financiamiento educativo en la Argentina: balance y desafíos de cara al cambio de década", presentado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), que actualiza y extiende la cronología de la inversión educativa en la Argentina desde 2005 hasta 2017 o la actualidad, dependiendo de la disponibilidad de datos.

Esta misma realidad acontece en el plano provincial, donde la inversión cayó 8% entre 2015 y 2016 y se estancó entre 2016 y 2017. Hay que aclarar que se estima que retrocedió en 2018 debido a la caída real del salario docente, que representa el 90% del presupuesto educativo provincial.

Según Belén Sánchez y Agustín Claus, coordinadora y consultor, respectivamente, del programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y autores del mencionado informe, en números absolutos, entre 2016 y 2018 la inversión educativa nacional cayó de 181.000 millones de pesos a 165.000 millones (a valores de 2018, es decir, sin contar el efecto producido por la inflación). Siguiendo la misma lógica, si se respeta lo establecido en el presupuesto 2019, el retroceso entre 2016 y 2019 será de 34.700 millones de pesos, también a valores de 2018.

La realidad pone de manifiesto la imposibilidad que este año tendrán las provincias de realizar acciones de mejoras en el sistema educativo, pues apenas tendrán presupuestos disponibles para mantenerlo, incluyendo el pago de salarios y el cuidado de la infraestructura. En este punto, vale aclarar que el poder adquisitivo del salario docente descendió 14% entre 2015 y 2018, con fuertes disparidades entre los distritos.

Justamente el sueldo docente es un síntoma de cómo la devaluación y la inversión impactaron en el sistema educativo. Tras alcanzar su máximo en 2015, comenzó a perder poder adquisitivo, lo cual lo hizo regresar en 2018 al nivel de 2007.

Los autores del informe verificaron, además, caídas en cada una de las 24 jurisdicciones (con mayor fuerza en Tierra del Fuego y Santa Cruz -las que históricamente han pagado salarios más altos, con excepción de San Luis, provincia donde el salario creció 14% en términos reales.

Cabe destacar que la ley de financiamiento educativo, de 2005, estableció una meta del 6% del PBI para la inversión en educación, ciencia y tecnología y que, desde 2010, la ley nacional de educación fijó una meta de 6% del PBI para la inversión solamente en ese rubro. Sin embargo, esta meta aún no se alcanza ya que, según la investigación del Cippec, en 2016 el gasto educativo consolidado fue del 5,80% y, en 2017, del 5,65% del PBI.

Este incumplimiento limita las mejoras en las condiciones materiales y pedagógicas dirigidas a lograr una mayor cobertura, permanencia y egreso de los estudiantes en todo el territorio argentino. En este contexto, se vuelve imperativo crear consensos para proteger e incluso aumentar la inversión en educación, garantizando que sea equitativa en su distribución, sin dejar que los embates económicos o fiscales puedan dañarla.

Contar con metas educativas claras y consensuadas entre gobierno nacional y gobiernos provinciales ayudaría a defender este derecho esencial e irrenunciable en la vida de todos los niños y jóvenes argentinos. Contar con un sistema de educación sano y fuerte es una condición esencial para todo país que aspire a tener futuro.

Del mismo modo, es de esperar que los traspasos de mando luego de las próximas elecciones generales tengan como prioridad la formación de los alumnos y no discontinuar lo ya logrado, una práctica que lamentablemente se ha vuelto común cada vez que asume un nuevo mandatario.

Proteger el sistema educativo respetando las metas de inversión propuestas y propiciando su aumento generará un escenario en el que las imprescindibles mejoras pedagógicas y de estructuras sean una realidad, como así también la proyección y mejora de los salarios docentes.

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