11 de Septiembre: pidió morir el principal acusado
Khalid Sheikh Mohammed quiere convertirse en un mártir
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BASE DE GUANTANAMO.- Más de seis años y medio después del 11 de Septiembre, el presunto autor intelectual de los ataques, el paquistaní Khalid Sheikh Mohammed, compareció por primera vez ante un juez norteamericano en la corte de crímenes de guerra de Guantánamo y pidió ser condenado a muerte para convertirse en mártir.
"Esto es lo que deseo, ser martirizado", dijo Mohammed, el agente de Al-Qaeda de más alto rango bajo custodia de Estados Unidos, que fue capturado por tropas norteamericanas en Paquistán en 2003.
El y otros cuatro acusados de conspiración comparecieron ante la corte por primera vez en un proceso que podría terminar en su ejecución.
Mientras el juez intentaba interrogarlo sobre si estaba satisfecho con el abogado militar de Estados Unidos nombrado para defenderlo, Mohammed se paró y comenzó a cantar en árabe, haciendo pausas para traducir sus propias palabras al inglés.
"Mi escudo es Alá, el más grande", dijo, y añadió que su religión le prohíbe aceptar a un abogado norteamericano y que quería actuar como su propio abogado.
Mohammed criticó a Estados Unidos por combatir en Afganistán e Irak, en lo que llamó "una guerra cruzada", y por promulgar normativas ilegales, entre ellas aquellas que autorizan matrimonios de personas del mismo sexo.
El juez, el coronel de marines Ralph Kohlmann, intentó persuadir a Mohammed de aceptar un abogado. "Es una mala idea que te representes a ti mismo", le dijo.
Mohammed, claramente avejentado y corpulento, llevaba una larga barba gris, grandes lentes negros y vestía una pulcra túnica blanca y un turbante, en fuerte contraste con la camiseta suelta blanca que viste en las fotografías tomadas tras su captura en una redada en Paquistán, en marzo del 2003.
Mohammed y los otros acusados -Ali Abdul Aziz Ali, Ramzi Binalshibh, Mustafa Ahmed al-Hawsawi y Walid bin Attash- están acusados de terrorismo y de conspirar con Al-Qaeda para asesinar civiles en los ataques que desataron la llamada guerra contra el terrorismo de la administración Bush.
También enfrentan 2973 cargos de asesinato, uno por cada persona que murió el 11 de septiembre de 2001, cuando aviones de pasajeros secuestrados por Al-Qaeda impactaron contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo de Pensilvania.
Los cinco acusados pasaron años en cárceles secretas de la CIA antes de ser llevados, en septiembre de 2006, al campo de prisioneros norteamericano de Guantánamo, en Cuba. Ayer, los cinco ingresaron en el salón de la corte por su propia voluntad y no tuvieron que ser forzados a abandonar sus celdas para llegar a la audiencia, dijo una vocero del proceso.
Riesgos
Para la justicia castrense norteamericana, la comparecencia de los presuntos terroristas de Al-Qaeda no está exenta de riesgos estratégicos, ya que muchos temen que Mohammed use sus discursos ante la corte para diseminar la propaganda extremista.
Por ese motivo, el juez Kohlmann impuso un retraso de 20 segundos en la toma de circuito cerrado, de modo que se pueda evitar que la información secreta pueda escapar del control de la corte.
Además, la legitimidad del proceso fue cuestionada por juristas independientes. Según el ejército estadounidense, Mohammed admitió su "función de liderazgo" en los atentados del 11 de Septiembre.
"Desde la A hasta la Z fui responsable del planeamiento de la operación", dice un protocolo de un interrogatorio publicado por el Pentágono. Sin embargo, el protocolo fue censurado y no se ha descartado que fuera exagerado.
Tortura
El servicio secreto estadounidense admitió haber sometido a Mohammed a waterboarding (una simulación del ahogamiento bajo agua), práctica que está calificada como tortura según los estándares internacionales.
A los sospechosos de terrorismo se les hace un juicio ante un tribunal militar especial y se les otorgan menos derechos que si fueran sometidos a un proceso militar normal, lo que ha despertado fuertes críticas de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos norteamericanas.


