
A medio siglo de una guerra fratricida que nunca terminó
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Al amanecer del 25 de junio de 1950, las fuerzas de Corea del Norte sorprendieron al mundo cruzando en un arrollador avance la frontera surcoreana e iniciando el primer conflicto armado de la Guerra Fría.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la península coreana, hasta entonces una provincia japonesa, había quedado dividida por el paralelo 38, donde habían confluido en su avance triunfal los ejércitos norteamericano, por el Sur, y ruso, por el Norte.
Al igual que Alemania, el país quedó dividido en dos regiones donde cada ocupante impuso su propio programa político y económico. Cuando se retiraron, dos Estados radicalmente opuestos los sucedieron.
Pero en 1950, aunque en Corea del Sur ya se notaba el resurgimiento económico, su presidente Syngman Rhee era altamente impopular. Esto llevó al líder norcoreano, Kim Il Sung, a creer que su invasión sería considerada en el Sur como una liberación, y que la historia consagraría para él el título de reunificador.
Sin embargo, Pyongyang no previó la reacción de Estados Unidos, que no estaba dispuesto a tolerar una expansión de la órbita stalinista. El 27 de junio, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó la aplicación de sanciones militares contra el Norte y tres días más tarde, el presidente Harry Truman ordenaba a las divisiones apostadas en Japón ir en auxilio de Corea del Sur.
Curso negativo
Hasta que el legendario general norteamericano Douglas Mac Arthur no tomó a su cargo la conducción de las fuerzas de la ONU, la guerra siguió un curso negativo y los comunistas tomaron sin dificultades Seúl.
Pero los estadounidenses desembarcaron en septiembre e iniciaron desde Inchón una contraofensiva que llevó a las tropas norcoreanas hasta la frontera de China. Sin embargo, con el apoyo de Mao, los comunistas volvieron a tomar Pyongyang y Seúl en 1951.
Aunque ese año el octavo ejército norteamericano recapturó la capital del Sur, cuando MacArthur sugirió que Estados Unidos lanzara la bomba atómica sobre China, Truman lo relevó. La guerra se estancó entonces en un largo conflicto de trincheras, hasta que en junio de 1953 un armisticio puso fin al conflicto, sin que la paz fuera nunca firmada oficialmente.



