Abatieron en Argelia al líder de un sanguinario grupo islámico
Al frente del GIA desde 1996, Antar Zouabri sembró el terror en el país africano
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ARGEL.- El líder del Grupo Islámico Armado (GIA), el movimiento insurgente más violento de Argelia y uno de los más sanguinarios del mundo, murió ayer en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad cerca de la capital, indicaron medios locales. Su cadáver fue luego mostrado a la prensa en la sede de la primera región militar de Blida, 50 kilómetros al sur de Argel.
Antar Zouabri fue abatido junto con otros dos hombres del grupo que dirigía desde 1996 en una casa del poblado de Bufarik, en la provincia de Blida, en el corazón de la región donde su milicia sembró el terror durante los últimos diez años. El líder del GIA fue formalmente identificado por los servicios de seguridad, que descubrieron armas y "documentos subversivos" en la casa que le servía de escondite.
En un comunicado, fuentes oficiales indicaron que los servicios de seguridad actuaron tras recibir informaciones sobre la presencia de los tres hombres en el lugar. Las fuerzas del orden rodearon la casa y se produjo un enfrentamiento en el que Zouabri y sus dos compañeros resultaron muertos.
Bajo el mandato de Zouabri, Argelia conoció los peores años de terrorismo islámico mediante masacres colectivas. De hecho, desde que se puso al frente del GIA, Zouabri autorizó "los asesinatos colectivos" y diversos testimonios aseguran que él mismo "supervisó" algunas de las matanzas.
Entre las masacres más impactantes están el ataque a Rais, donde cerca de 500 personas fueron ejecutadas, la matanza de Bentalha, en la que murió un número similar de civiles, y los asesinatos colectivos de Meftah.
En estos últimos meses, sin embargo, informaciones periodísticas daban cuenta de un cierto debilitamiento del GIA y anticipaban la probabilidad de un pronto final para Zouabri.
Muerto varias veces
Este debilitamiento se debió, en parte, a las rendiciones de miembros de la organización armada tras el anuncio de un "perdón" del presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika. Pero también influyeron en la decadencia del grupo las múltiples operaciones de unidades del ejército, en las que fueron abatidos decenas de seguidores.
El líder islámico fue dado por muerto por la prensa de Argelia en numerosas ocasiones en el pasado. Su muerte, confirmada esta vez por fuentes oficiales, representa un paso decisivo en la lucha del gobierno contra el levantamiento islámico de una década.
Argelia se ha visto golpeada por la violencia desde 1992, cuando el gobierno anuló unas elecciones que ganaron los radicales islámicos. Unas 100.000 personas murieron desde entonces, aunque fuentes independientes sostienen que la cifra supera los 150.000.
El GIA, fundado en 1993, se proclamó contrario a todo acuerdo con el gobierno argelino y junto al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) es la única, entre las formaciones integristas argelinas, que rechazó, en 1999, el llamado a deponer las armas que había formulado Bouteflika.
Al rechazar una tregua, el GIA acusó de traición al Frente de Salvación Islámico de Abassi Madani y al Ejército de Salvación Islámica de Medani Merzaq, que habían aceptado al diálogo con el gobierno en el llamado "Pacto de Concordia Civil".

