
Acerca de las Fallas de Valencia
Por Belén Nava Belennava@argentina.com Desde España
1 minuto de lectura'
Es una tarea difícil tratar de hacer que un valenciano explique con claridad qué son las Fallas, porque estas fiestas aglutinan un buen ramillete de costumbres autóctonas. A finales del mes de febrero, la Fallera Mayor de la ciudad -la representante institucional de la fiesta aunque muchos dicen que realmente es la representación en carne y hueso de la belleza de la mujer valenciana- hace la "cridà" (llamada) para que todos, tanto los valencianos como los foráneos vengan a Valencia a disfrutar de estas fiestas.
El origen de esta fiesta viene de lejos. Muchos aseguran que nació del gremio de carpinteros que cuando llegaba la primavera solían limpiar sus talleres y quemaban todos los residuos de madera, y como San José era carpintero éste quedaría como patrón de la fiesta. La leyenda cuenta que a un carpintero se le ocurrió la idea de vestir algunos trozos de madera con ropas viejas y a esto se unió un poeta callejero que le puso al recién creado muñeco un cartel criticando alguna situación o hecho del momento. Lo que era entonces un montón de madera vieja, hoy son las monumentales fallas que se plantan en Valencia.
Las fallas, como monumento son obras de arte que están compuestos de multitud de "ninots" (muñecos) realizados en madera y cartón que pueden alcanzar alturas similares a un edificio de unos cuatro pisos. Y que saben que al nacer deben morir entre las llamas de la "cremà" (quema) de la "nit del foc" (noche del fuego) el día 19 de marzo.
Muchos describen las Fallas como la esencia de la libertad del pueblo, de la oportunidad para realizar la crítica a la política, a las instituciones municipales y a la situación social y económica de ese momento, porque la esencia pura de estos monumentos es la sátira humorística a ritmo de verso.
Son días en los que se da la bienvenida a la primavera con la pólvora, la música y las flores que componen los distintos actos. Se realizan ofrendas de flores a la patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados llamada popularmente como la "Geperudeta" (jorobadita) o "Maredeueta" (madrecita). Todos los días la ciudad tiembla con la pólvora por las "mascletaes", un disparo sucesivo durante unos diez minutos de multitud de petardos de gran calibre "carcasas" (de pólvora).
Pero también son días para que los valencianos que buscaron una oportunidad en Argentina vuelvan a su tierra. Son muchos los valencianos y sus descendientes que añoran la "terreta" y se niegan a que el inexorable paso del tiempo termine por llevarse sus raíces. Ellos viven las Fallas desde el exterior, con el mismo fervor y el mismo entusiasmo pero con un cierto sabor agridulce que produce el no estar en la tierra que les vio nacer.
Algunos, más afortunados, viajan cada año hasta la capital del Turia para poder disfrutar de las fiestas josefinas a bordo del Avión fallero, una iniciativa que tiene a la Fallas El Turia de Valencia su máximo estandarte. Con más de diez años a sus espaldas, esta aeronave es heredera del antiguo barco fallero; éste llegó al puerto de Valencia en más de diez ocasiones, a partir de 1960, y en él se embarcaban emigrantes valencianos que deseaban volver a su tierra y reencontrase con sus familiares y las esencias y sabores del Mediterráneo que dejaron huella imperecedera en sus corazones. Valencianos y descendientes de valencianos llegan hasta Valencia procedentes de Buenos Aires, Mendoza, Rosario, San Juan... para disfrutar de las "mascletaes", la ofrenda a la "Maredeueta", la "nit del foc" y la "cremà", entre otros actos.
Buenos Aires, sin ir más lejos, se adelantó en 16 días a la "cremà". La Falla Valenciana de las Artes, de veinte metros de altura, ardió la noche del 3 de marzo en la Recoleta ante unas trescientas personas que tuvieron así la oportunidad de conocer la fiesta por la que Valencia es famosa en todo el mundo. Y como toda "cremà" también dos de los "ninots" fueron salvados del fuego y quedarán en instituciones valencianas en Argentina.
Esta no es la primera vez que hay fallas en la ciudad porteña, ya que desde 1951 hay una institución fallera, El Turia, formada por valencianos emigrados a Argentina que plantan una falla.
Las Fallas son, en definitiva, un bonito tributo al fuego y a la esencia de lo Mediterráneo. El olor de la pólvora, los perfumes de las flores, la música de las bandas que recorren la ciudad, el chocolate caliente como los famosos "bunyols" (buñuelos) un dulce típico de estas fiestas, son reclamos para que nadie se pueda perder esta fiesta declarada de interés turístico internacional.
1- 2
Dónde queda Jalisco, el estado mexicano en el que fue asesinado El Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación
3Al menos 23 muertos y decenas de desaparecidos por lluvias extremas en el sureste de Brasil
- 4
“Esto era Bagdad”: los testimonios de los argentinos que vivieron el estallido de violencia narco en México


