Admite la Casa Blanca que falta lo peor de la tragedia por Katrina
Por primera vez, pidió ayuda a Europa
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NUEVA ORLEANS (AP).– Una semana después de que el paso del huracán Katrina empezó a dejar su terrible secuela de destrucción y muerte, la Casa Blanca llamó ayer a los norteamericanos a esperar lo peor de la tragedia en la devastada ciudad de Nueva Orleáns.
“Necesitamos preparar al país para lo que viene ahora”, dijo el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Michael Chertoff. “Vamos a encontrar gente muerta en las viviendas, personas atrapadas por la inundación. Serán escenas horribles nunca vistas en este país, con la posible excepción del 11 de Septiembre”, señaló, en alusión a los atentados terroristas de 2001.
La dimensión de la tragedia obligó incluso al gobierno de Washington a hacer por primera vez en su historia un pedido formal de ayuda y asistencia humanitaria a la Unión Europea (UE) y la OTAN, según confirmaron en Bruselas voceros del bloque europeo.
También por primera vez, estimaciones de la Casa Blanca cifraron en “miles” las muertes provocadas por Katrina en el sur del país. Así lo indicó a la cadena CNN el secretario de Salud, Michael Leavitt. Ayer, precisamente, los socorristas completaron el rescate de los refugiados y su atención se volvió a la recolección y recuento de los muertos.
Las declaraciones de Chertoff coincidieron con el anuncio de la recuperación de los primeros 59 cadáveres en Nueva Orleáns, según indicaron responsables de los equipos de rescate, que advirtieron que esos cuerpos son sólo una fracción de los que murieron en el que podría ser el peor desastre natural en la historia norteamericana. Cifras oficiales de toda la región afectada ubican por ahora en 218 el número de muertos.
Asimismo, en un episodio que revela el clima de tensión que aún persiste en la ciudad, la policía de Nueva Orleáns disparó y mató ayer a cuatro hombres e hirió a un quinto, luego de que grupos de saqueadores dispararan contra los agentes. "Cinco hombres que estaban saqueando comenzaron a intercambiar fuego con la policía", resumió una fuente policial que agregó que el hecho está siendo investigado.
Nadie sabe aún cuántas personas murieron a causa del huracán y cuántas más fallecieron mientras aguardaban ser rescatadas, en una espera desesperante para las miles de personas que durante días quedaron atrapadas en Nueva Orleáns. Algunas fuentes incluso mencionaron el viernes pasado la posibilidad de que la cifra final sea de 10.000 víctimas fatales.
El secretario de Salud Leavitt también advirtió sobre la posibilidad de epidemias. "Será la peor catástrofe ambiental que este país haya visto jamás", afirmó.
A medida que baja el agua y nuevas zonas de la ciudad se vuelven accesibles para los socorristas, cuerpos sin vida aparecen por todas partes: en altillos, flotando en las calles, en sillas de ruedas o incluso abandonados en las rutas. Craig Vanderwagen, responsable del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos, dijo que en una sola morgue, en la prisión de Saint Gabriel, se calculaba que había entre 1000 y 2000 cadáveres.
En el hospital Charity, por ejemplo, el depósito de cadáveres tiene cuerpos acumulados hasta el techo.
En tanto, las tareas de evacuación se completaron ayer en el estadio Superdome, de Nueva Orleáns, y también en el centro de convenciones de la ciudad, para lo cual fue necesario establecer un imponente puente aéreo. Ambos sitios albergaron durante una semana a decenas de miles de personas en condiciones lamentables de falta de higiene, agua y alimentos, lo que provocó episodios de violencia y dio lugar a la acción de bandas armadas, violaciones y asesinatos.
Los últimos 300 refugiados del Superdome fueron evacuados en la madrugada de ayer, en medio de expresiones de júbilo por parte de los miembros de la Guardia Nacional del estado de Texas, que durante varios días vigilaron el gigantesco estadio.
Escenas de pesadilla
Pero una vez evacuados los principales centros de refugiados, los rescatistas intentaban ayer avanzar casa por casa, en una desesperada búsqueda de más sobrevivientes, en la que se encontraron con imágenes de pesadilla. Según algunos testimonios, luego de forzar la entrada de algunos edificios, los rescatistas encontraron a familias enteras que habían levantado barricadas para protegerse de los embates del huracán y que, atrapados como en una ratonera, se ahogaron.
Según las autoridades de Louisiana, por lo menos 350.000 viviendas quedaron destruidas y por lo menos un millón de personas en tres estados perdieron sus hogares, al tiempo que las estimaciones de daños materiales ascienden a cerca de 100.000 millones de dólares.
En sus declaraciones de ayer, Chertoff, que un día antes comparó el desastre en Nueva Orleáns con la explosión de una bomba atómica, reconoció que el gobierno de Washington no está preparado para el manejo de grandes catástrofes. Y lo mismo opina una buena parte de los estadounidenses: una encuesta del diario The Washington Post y la cadena ABC mostró que dos tercios de los norteamericanos consideran que el país debió estar mejor preparado para hacer frente a una tragedia de estas dimensiones.
Críticas por la lentitud
De hecho, ante una crisis que podría tener serios costos políticos para el gobierno de Bush, la Casa Blanca se vio forzada a lanzar una ofensiva para contrarrestar las crecientes críticas por la lentitud con que respondió inicialmente a la catástrofe. Mientras Chertoff se presentaba en los principales programas dominicales de televisión, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, visitó las zonas afectadas en compañía del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld. Y hoy Bush recorrerá la región por tercera vez.
Además, la falta de preparación obligó a Washington a pedir por primera vez asistencia a la Unión Europea, que en una primera etapa enviará 50.000 equipos de ayuda rápida, 50.000 telas impermeables para tiendas de campaña, 50.000 frazadas, 100.000 vehículos para el transporte de agua, 500.000 paquetes de alimentos y 25.000 catres, entre otros elementos de primera necesidad. Estas ayudas se sumarán a otras ya comprometidas o en camino, a medida que la comunidad internacional se moviliza para asistir a las víctimas del huracán (ver aparte).
- Además: los estragos de Katrina podrían dejar al mundo a las puertas de una crisis energética. Economía, Pág. 5
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