
Al entregarse, la guerrillera "Karina" pidió ver a su hija
Revelaron nuevos detalles de su escape
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BOGOTA ( El Tiempo /GDA).- Escapó del campamento de las FARC en silencio, en remera y con una pistola. Cuando fue contactada por las autoridades colombianas, exigió que en su entrega estuviera un familiar.
La suerte de "Karina", la guerrillera que por su violencia se volvió un ícono de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que se entregó el domingo, quedó sellada el 14 de noviembre pasado durante un bombardeo de la fuerza aérea colombiana contra un campamento de la guerrilla en una pequeña localidad del departamento de Antioquia.
Ese día, las bombas mataron a tres guerrilleros, entre ellos "Limón", su jefe de seguridad. Era el último líder que se había atrevido a protegerla de la asfixiante persecución del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) y del ejército. Desde entonces, ningún otro la quiso cuidar, por miedo a morir a su lado, y la otrora temida mujer empezó a moverse cada vez con menos gente hacia el sur de Argelia, en Antioquia. De los 300 hombres que alguna vez formaron parte del Frente 47 sólo la acompañaban 19, incluido "Michín", su compañero sentimental.
El sábado pasado, luego de concertar con su compañero, "la Negra", como también era llamada en las FARC, decidió abandonar las armas. Al día siguiente iniciaron la fuga. Eran las 5 cuando "Karina" y "Michín" abandonaron el campamento. Minutos antes habían escondido los fusiles AK-47 y todas sus pertenencias. Sólo se quedaron con una pistola 9 milímetros "por si acaso", según contó "Karina" a los agentes del DAS que la recibieron el domingo.
"Vamos a hacer una ronda a ver qué hay por ahí", fueron las últimas palabras que los guerrilleros despiertos a esa hora le oyeron a su jefa.
"Karina" y "Michín" vestían remeras oscuras y botas de goma. La carrera de largo aliento duró cerca de dos horas hasta el pueblo La Soledad, donde "Michín" llamó a un hombre que desde el año pasado tenía contactos con el DAS y la familia de la jefa guerrillera en Medellín. Esa fue la alerta que estaban esperando las autoridades para empezar a moverse en un sentido totalmente contrario al que habían llevado en los últimos años: ahora el afán era protegerla, y no capturarla ni matarla.
Una hora después, a las 8, los detectives que durante cinco años la habían seguido lograron hablar con ella. "Estaba nerviosa pero dispuesta a todo. Lo único que nos pidió es que les respetáramos la vida, que ella era consciente de todas las deudas que tenía con la justicia, pero dijo que quería vivir para volver a ver a su hija", contó uno de ellos.
Como garantía de que nada les iba a pasar, y como señal de confianza, "Karina" exigió que entre la comisión que los iba a recoger en La Soledad estuviera un familiar suyo. Fue entonces cuando el DAS contactó a la hija de 17 años de la guerrillera. No se veían desde hacía cinco años, justo cuando la mujer fuerte de las FARC comenzó a huir de la exhaustiva ofensiva que iniciaron los organismos de seguridad por orden del presidente Alvaro Uribe, obsesionado con capturar a la sospechosa de haber matado a su padre, Alberto Uribe.
Agotada e indefensa
Tres detectives buscaron a la menor en un barrio de Medellín, donde vive en compañía de un pariente de su madre. Mientras tanto, por recomendación de los detectives, "Karina" y "Michín" permanecieron ocultos en un potrero alejado de La Soledad. En horas de la tarde, a las 17, llegaron los helicópteros con tropas del ejército y detectives del DAS que no podían creer que la mujer "dura" de las FARC que los había hecho trasnochar durante años estuviera allí, al frente de ellos, agotada, indefensa y sin un peso en el bolsillo.
"Todo el mundo sabe en las FARC que la desmovilización es una traición, y eso, en la guerrilla, significa la muerte. Pero ya no aguantábamos más", les dijo durante el vuelo a Medellín.
"Aquí terminan 24 años que desperdicié en la guerra", agregó "Karina", que afirmó haberse unido a la guerrilla a los 16 años. Su verdadero nombre es Elda Neyis Mosquera García, aunque también tenía cédula a nombre de Nelly Avila Moreno.





